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vegetativo

Estiramiento en la fase de floración de cannabis: cómo prevenirlo

Durante la prefloración, nuestras plantas de cannabis dan su último estirón, alcanzando su tamaño definitivo. El problema es que a veces este estiramiento puede descontrolarse, causando complicaciones. Te contamos cómo prevenir y tratar el espigamiento de tus plantas de cannabis.

Aspectos negativos del estiramiento de nuestras plantas

Si nuestras plantas se estiran de más, las consecuencias se verán principalmente en la disminución de la calidad y la cantidad de producción de cogollos. Lo que sucede con el espigamiento es que se genera un mayor espacio del recomendado entre los cogollos.

Además, las hojas superiores de la estructura de la planta harán sombra a las flores inferiores, lo que se traduce en una reducción en la producción de flores.

compuestos antiinflamatorios en el tallo del cannabis
Las uniones o bifurcaciones en los tallos pueden ser un punto debil en días de mucho viento o tormentas.

Otro problema del estiramiento excesivo es que los tallos crecerán con menos fuerza, por lo que las plantas estarán más tendentes a padecer plagas y pueden quebrarse o doblarse más fácilmente.

Aunque el espigamiento es algo a tener en cuenta tanto en cultivos al aire libre como en interiores, representa un desafío aún más significativo en este último caso. Esto se debe a que si nuestras plantas crecen más de lo esperado, tendremos que reorganizar por completo nuestro espacio de cultivo.

¿Cómo controlar el estiramiento del cannabis en floración?

El espigamiento o stretch en las plantas de cannabis ocurre con el cambio de fotoperiodo, es decir, al iniciar la floración. En indoor, esto se da cuando cambiamos al fotoperiodo 12/12, y en exterior, en un cultivo tradicional, ocurre entre enero y fines de febrero.

Estiramiento en interior

En cultivos bajo techo, tenemos más probabilidades de controlar y prevenir el espigamiento. Para lograrlo, hay que tener buen ojo y ajustar el periodo de luz antes de que nuestra planta crezca demasiado, así evitamos que alcance dimensiones desmesuradas durante la prefloración.

El scrog es una buena técnica para limitar el crecimiento vertical de las plantas pero requiere usar esquejes o plantas de la misma variedad.

También, podemos elegir variedades que se caractericen por ser de un crecimiento más controlado. En este sentido, siempre nos convendrá elegir genéticas índicas, que tienen un periodo de desarrollo más corto.

Pero si preferimos cultivar sativas, también hay una alternativa para evitar que el estiramiento se descontrole. Basta con utilizar un fotoperiodo 12/12 desde el momento de la siembra para atrasar la floración y mantener a raya el crecimiento.

Estiramiento en exterior

En exterior las plantas pueden alcanzar tamaños bastante considerables, pero esto se puede controlar de manera sencilla. Simplemente, debemos sembrar más tarde, ya sea en noviembre, diciembre o enero. Esto va a depende exclusivamente de preferencias personales, sabiendo que, mientras más tarde plantemos, menos magnitud tomará el cultivo.

Si ya estamos sobre la marcha, podemos utilizar métodos del control de altura, como la poda. Recordemos que esta técnica debe hacerse en días de temperaturas templadas y una humedad que supere el 50%.

Hay que ser muy precavidos con estos cortes y hacerlos de la manera más higiénica posible para evitar la aparición de patógenos. Para esto, hay que mantener esterilizados los elementos que vayamos a utilizar y recordar cubrir los cortes con cera de abeja para que cicatricen de manera correcta.

Estiramiento: un fenómeno a prevenir desde la siembra

El espigamiento de nuestras plantas no solo puede producirse en prefloración. Incluso desde antes del vegetativo, las pequeñas plántulas pueden espigarse. Esto ocurre porque se estiran de más en búsqueda de la luz. Por eso siempre hay que procurar que el cannabis reciba sus horas de luz necesarias, y que esta iluminación sea de calidad.

Para evitar el estiramiento de nuestras plantas en exterior podemos tutorar, de manera que su estructura se desarrolle fuerte y firme. Otra técnica consta de no colmar la maceta a la hora de sembrar. De esta manera, si la planta comienza a crecer de más, podemos cubrir lo que resta del tallo con más tierra.
En indoor, por su parte, es primordial prestar atención a la distancia y la potencia de las luces sobre nuestros cultivos.

Las distancias ideales para el desarrollo de las plántulas son: con lámparas de sodio, 80 cm; con luces LED (CREE), 60 cm y con galponeras, 50 cm. Ahora, una vez iniciado el vegetativo, ya podemos disminuir la distancia, de manera tal que quedarían en 60 cm las de sodio, 55 cm las LED y 45 cm las galponeras.

Para la potencia, si tomamos como referencia cuartos de 1×1 metro, las LED deberían usar 400 W y las de sodio 600 W. En cambio, para las galponeras se suelen utilizar 500 W por metro cuadrado.
También, recordemos utilizar ventiladores en indoor para contribuir a la fortaleza de los tallos.

Consejos adicionales para floración

Abono

Muchos cultivadores se preguntan cuál es el momento más óptimo para comenzar a usar fertilizantes en floración. La respuesta es: con el cambio del fotoperiodo, es decir, en prefloración.

Con respecto a qué tipo de abonos debemos usar, es importante escoger aquellos que porten una buena cantidad de potasio (K) y fósforo (P), dos macronutrientes esenciales en esta etapa del cultivo.

Para esto, tenemos varias opciones. Una de ellas es el guano de murciélago, un fertilizante natural que se puede aplicar directamente sobre la superficie del sustrato o a partir de un té de riego.

Otro buen aliado es el humus de lombriz, que coopera con la absorción de nutrientes y además, ayuda a equilibrar el pH de los suelos.

La harina de pescado y la harina de hueso son dos buenos proveedores de potasio y fósforo. Se deben administrar de forma periódica y elaborando un té de riego.

La melaza, que es un derivado de la caña de azúcar, también suele utilizarse en floración, porque sirve para nutrir a la microvida del suelo y para beneficiar el crecimiento del cannabis.

Todos estos abonos, por más naturales que sean, deben aplicarse con moderación, dejando pasar un periodo de tiempo adecuado para volver a administrarlos a nuestros cultivos. Así, evitaremos sobrefertilizaciones.
Además, podemos mezclar algunos de estos fertilizantes. Por ejemplo, es conocido el té de guano de murciélago y melaza por su eficiencia para nutrir a las plantas de cannabis en la flora.

Trasplantes en prefloración

En prefloración debemos realizar el último trasplante para que el sistema radicular se desarrolle adecuadamente. Además, aquí podemos aplicar enmiendas sólidas al suelo.

Para los trasplantes podríamos necesitar ayuda de una segunda persona, especialmente cuando la planta ya ha crecido bastante. Recordemos que para quitar el pan de raíces de su antigua maceta debemos utilizar la totalidad de la palma de nuestra mano, de manera que el tallo quede entre nuestros dedos. Luego lo colocamos delicadamente en su nuevo contenedor. Siempre es bueno finalizar el trasplante con mulching, que debemos distribuir sobre la superficie de la maceta.

Tutorado

La prefloración es nuestra última oportunidad para tutorar las plantas, ya que en floración avanzada los tallos son prácticamente imposibles de manipular. Con un buen tutorado, nuestras plantas tendrán mayor capacidad para soportar climas hostiles y tendrán mucha más fuerza.