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como evitar el olor en el cultivo de marihuana

Cómo cultivar cannabis de manera económica en Argentina

El autocultivo de cannabis en Argentina es una práctica cada vez más extendida, pero surgen muchas dudas sobre la cantidad de plantas permitidas, el rendimiento de cada una y cómo optimizar su crecimiento. Además siempre surge la duda: ¿Se puede cultivar cannabis de manera económica?

¿Cuántas plantas se pueden tener para uso propio?

En Argentina, el cultivo de cannabis para uso medicinal está regulado por el REPROCANN (Registro del Programa de Cannabis). Quienes estén inscriptos pueden tener hasta 9 plantas en floración por domicilio, siempre que el cultivo esté destinado al uso medicinal, terapéutico o paliativo.

Sin inscripción, la tenencia de plantas sigue siendo un delito según la Ley de Drogas (23.737), aunque en algunos casos la justicia ha fallado a favor del autocultivo.

¿Cuánto te da una planta de cannabis?

El rendimiento de una planta de cannabis depende de varios factores, como la genética, el tipo de cultivo (interior o exterior), el clima y los cuidados. En general se puede decir que:

  • Exterior: Puede producir entre 50g y 1 kg de flores secas por planta.
  • Interior: Con luz artificial, el rendimiento promedio es de 50 a 150 g por planta.

Las plantas en exterior tienden a ser más grandes y productivas, mientras que en interior se controla mejor el entorno y se pueden hacer cosechas más frecuentes, de calidad más alta.

¿Qué hacer con la tierra después de cosechar?

Una vez que cosechaste, la tierra no se desecha, sino que se puede regenerar.

Una vez que la planta ha sido cosechada, en la maceta quedarán raíces, tallos y piedras de drenaje. Lo primero que debemos hacer es desarmar el pan de tierra separando estos elementos. Es recomendable llevar a cabo esta tarea cuando el sustrato esté completamente seco. Si contamos con un tamiz grande, el proceso será más sencillo, pero también podemos hacerlo de manera manual.

Las raíces y los tallos de las plantas pueden tener distintos destinos una vez que ya no son necesarios. Una opción sostenible es agregarlos a una compostera, donde se descompondrán con el tiempo y contribuirán a la formación de un sustrato rico en nutrientes. Esto no solo reduce los residuos, sino que también permite aprovechar al máximo los restos vegetales.

Si no se dispone de una compostera o las raíces y tallos no son adecuados para este proceso, se pueden descartar de manera responsable. Es recomendable asegurarse de que no contengan sustancias que puedan afectar el suelo o el medioambiente antes de deshacerse de ellos.

Las raíces pueden compostarse para un cultivo más sostenible.

Por otro lado, las piedras de drenaje utilizadas en macetas o jardineras requieren un mantenimiento adecuado antes de ser almacenadas o reutilizadas. Para ello, es importante lavarlas con agua y jabón blanco, asegurándose de eliminar cualquier resto de tierra o materia orgánica adherida.

Una vez limpias, deben enjuagarse bien para retirar cualquier residuo de jabón y, posteriormente, dejarse secar completamente. Este paso es fundamental para evitar la proliferación de hongos o bacterias. Al almacenarlas secas y en un lugar adecuado, se garantiza que estarán listas para su próximo uso en futuras plantaciones.

Mejora del sustrato

Para devolverle fertilidad y estructura al sustrato reciclado, es necesario agregar algunos componentes clave:

La perlita y la vermiculita son enmiendas muy utilizadas en los cultivos. Estos materiales ligeros mejoran la aireación del suelo y facilitan la retención de humedad, lo que permite un mejor desarrollo radicular. Se recomienda añadir entre un 5% y un 10% del volumen total del sustrato para obtener buenos resultados.

El humus de lombriz y el compost son excelentes fuentes de materia orgánica y microorganismos beneficiosos. Aportan nutrientes esenciales y mejoran la porosidad del sustrato, facilitando el drenaje y la absorción de agua. Sin embargo, su proporción no debe superar el 20% del total del sustrato para evitar excesos de nutrientes.

Los abonos orgánicos también son una excelente opción para enriquecer el sustrato. Se puede agregar una cucharada sopera de harina de hueso o de pescado por cada cinco litros de sustrato. Además, una cucharadita de harina de sangre en la misma proporción ayuda a aumentar el aporte de nitrógeno. Es importante no excederse para evitar la sobrefertilización, que podría afectar el desarrollo de la planta.

Mezcla homogénea

Es fundamental integrar bien todos los elementos para que el sustrato quede uniforme. Una mala distribución de los nutrientes puede generar diferencias en el desarrollo de las plantas.

Almacenamiento del sustrato recuperado

Si no se va a utilizar inmediatamente, es importante almacenarlo correctamente para conservar su humedad y calidad. Se recomienda guardarlo en bolsas plásticas negras de escombros, resistentes y cerradas con hilo o precinto. Es conveniente hacerles pequeñas perforaciones con un destornillador fino para permitir la respiración.

El lugar de almacenamiento debe ser fresco, seco y protegido de la luz solar directa.

¿Qué es lo que más necesita una planta de cannabis en crecimiento?

Para que las plantas de cannabis se desarrollen de manera saludable, es fundamental proporcionarles ciertos cuidados esenciales.

La luz es uno de los factores más importantes. En cultivos de interior, necesitan al menos 18 horas diarias durante la fase vegetativa, mientras que en exterior requieren un mínimo de cinco horas de sol directo para crecer de forma óptima.

El riego debe ser moderado, evitando encharcamientos que puedan provocar la pudrición de las raíces. Un buen drenaje es clave para mantener un equilibrio hídrico adecuado.

En cuanto a los nutrientes, las necesidades varían según la etapa de desarrollo. Durante la fase de crecimiento, el nitrógeno es esencial para el desarrollo de hojas y tallos. En la floración, el fósforo y el potasio juegan un papel fundamental en la formación de cogollos grandes y resinosos.

La ventilación también es crucial. Un flujo constante de aire fresco previene la aparición de plagas y hongos, además de fortalecer los tallos al simular el efecto del viento en la naturaleza.

Ventilación indoor

Mantener un equilibrio entre estos factores garantiza plantas vigorosas y productivas, maximizando su potencial en cualquier tipo de cultivo.

¿Cómo hacer que salgan los cogollos más rápido?

Si querés acelerar la floración de tu planta de cannabis, existen diversas técnicas que pueden ayudarte a lograrlo de manera eficiente.

Una de las estrategias más utilizadas en cultivos de interior es el cambio de fotoperiodo. Durante la etapa vegetativa, las plantas suelen recibir 18 horas de luz y 6 de oscuridad. Para inducir la floración, es necesario modificar este ciclo a 12 horas de luz y 12 de oscuridad. Este cambio simula la reducción de horas de luz natural que ocurre con la llegada del otoño, lo que activa el proceso de floración.

Otra opción es elegir genéticas de floración rápida. Las variedades autoflorecientes no dependen del fotoperiodo y comienzan a florecer automáticamente después de unas pocas semanas de crecimiento. También existen las «fast version», que son híbridos fotoperiódicos con un ciclo de floración más corto, ideales para quienes buscan cosechas rápidas.

La nutrición adecuada es clave para una floración acelerada y saludable. Desde el inicio de esta fase, es fundamental proporcionar a la planta un aporte suficiente de fósforo y potasio, ya que estos nutrientes favorecen el desarrollo de flores compactas y resinosas. Un déficit de estos elementos puede retrasar el proceso y afectar la calidad de la cosecha.

Si cultivás en exterior y querés inducir la floración artificialmente, podés cubrir o trasladar la planta a un espacio oscuro y bien ventilado durante al menos 12 horas diarias. Este método permite controlar el ciclo de luz y forzar la floración antes de lo que sucedería de forma natural.

Aplicando estas técnicas, podés reducir los tiempos de espera y obtener cosechas más rápidas sin comprometer la calidad de los cogollos.