Un nuevo estudio revela que, contrario a las advertencias de algunos críticos, la despenalización del cannabis contribuye a una disminución significativa de los delitos violentos.
El estudio, que aborda el caso puntual de la despenalización del uso de marihuana en la ciudad de Atlanta, Estados Unidos, no solo cambió la forma en que se abordan los delitos relacionados con el cannabis, sino que también tuvo un impacto positivo en la seguridad pública.
En 2017, Atlanta aprobó una reforma que redujo las penalizaciones para quienes tuvieran en su poder hasta 30 gramos de marihuana. Antes del cambio, la ley contemplaba hasta un año de cárcel y una multa de 1.500 dólares.
Con la nueva normativa, la sanción se redujo a una multa civil de un máximo de 75 dólares, sin posibilidad de prisión. Aunque algunos sectores alertaron que la medida podría aumentar la delincuencia, la investigación demostró lo contrario.
Según el estudio, la despenalización llevó a una reducción del 19,7% en los delitos violentos en comparación con otras ciudades del estado de Georgia que no implementaron cambios similares.
¿Cómo la despenalización del cannabis reduce los crímenes violentos?
Según el estudio, publicado recientemente, la despenalización llevó a una reducción del 19,7% en los delitos violentos en comparación con otras ciudades de Georgia que no implementaron cambios similares.
El análisis se basó en datos del FBI entre 2015 y 2018, y los autores concluyeron que la disminución de la violencia se debió a la reasignación de recursos policiales. En lugar de destinar tiempo y energía a arrestar usuarios de marihuana, las fuerzas de seguridad pudieron concentrarse en combatir delitos graves como robos, violaciones y homicidios.
Desde el Departamento de Policía de Atlanta (APD), ya habían expresado su intención de enfocar los esfuerzos en la prevención del crimen violento. «Queremos llenar las cárceles con ladrones armados, violadores y delincuentes peligrosos, no con consumidores de marihuana», declaró en su momento el director de Asuntos Públicos de APD, Carlos Campos a medios locales.
Otro aspecto relevante del estudio es que, a diferencia de los delitos violentos, los crímenes contra la propiedad no se vieron afectados por la despenalización. Esto refuerza la idea de que la regulación del cannabis no genera un aumento en la delincuencia.
El análisis se basó en datos del FBI entre 2015 y 2018, y los autores concluyeron que la disminución de la violencia se debió a la reasignación de recursos policiales. En lugar de destinar recursos a arrestar usuarios de marihuana, las fuerzas de seguridad pudieron concentrarse en combatir delitos como robos, violaciones y homicidios.
Además, los investigadores subrayan que la baja en los delitos violentos no se tradujo en un desplazamiento del crimen hacia los condados vecinos, lo que descarta la posibilidad de que la reducción en Atlanta se deba a un cambio geográfico en la actividad delictiva.
Este hallazgo se suma a un creciente cuerpo de investigaciones que sugieren que la flexibilización de las políticas sobre el cannabis no conlleva un aumento en los índices de criminalidad. De hecho, en muchos casos, se ha observado una disminución en los delitos violentos cuando los recursos policiales se redirigen hacia la persecución de crímenes de mayor impacto social.
La despenalización del cannabis sigue siendo un tema de debate en muchas jurisdicciones de Estados Unidos y del mundo. En algunos estados, como Virginia y Florida, los opositores a la legalización han argumentado que relajar las leyes sobre el cannabis podría aumentar la criminalidad. Sin embargo, la evidencia empírica no respalda estas afirmaciones. En 2022, el entonces líder de la mayoría en el Senado de EE.UU., Chuck Schumer, afirmó que no existía evidencia de que la legalización del cannabis incrementara el crimen, una declaración que coincide con los resultados del estudio en Atlanta.
Otro punto de discusión es el impacto de la prohibición del cannabis en la seguridad del sector comercial. Dado que muchas empresas del rubro operan en efectivo debido a restricciones bancarias, se ha sugerido que esto podría convertirlas en blanco de delitos. Un informe del Congreso de EE.UU. destacó que la falta de acceso a servicios financieros tradicionales podría incrementar los riesgos de robos en negocios de cannabis. Sin embargo, esto no está vinculado a la despenalización del uso personal, sino a la falta de regulación del mercado legal.
Además del impacto en la seguridad, la despenalización también podría traer beneficios sociales y económicos. Un estudio reciente sobre la legalización del cannabis recreativo indicó que los estados que adoptaron esta medida vieron un aumento del 9% en la inscripción universitaria, sin afectar las tasas de graduación. Este fenómeno sugiere que la legalización podría mejorar la competitividad educativa al atraer estudiantes de otras regiones.
En un contexto global donde cada vez más países y ciudades reconsideran sus políticas sobre el cannabis, los resultados observados en Atlanta pueden servir de referencia. La evidencia sugiere que una política de despenalización no solo alivia la carga sobre el sistema judicial, sino que también permite a las fuerzas de seguridad concentrarse en delitos de mayor gravedad. A medida que se continúa debatiendo sobre el futuro de la regulación del cannabis, estudios como este ofrecen información clave para el diseño de políticas públicas basadas en evidencia.