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Comparativa de bioestimulantes para mejorar tu cultivo de cannabis

Los bioestimulantes son alternativas orgánicas que favorecen la salud y el desarrollo de la planta del cannabis. Su reconocimiento se hace cada vez mayor gracias a su efectividad y sostenibilidad. Te contamos cómo actúan y qué beneficios ofrecen para que aproveches todo su potencial en tus cultivos.

Qué son los bioestimulantes y por qué usarlos

Los bioestimulantes son productos de origen natural, como microorganismos o sustancias orgánicas, que resultan beneficiosos para el cannabis. Su acción mejora la absorción de nutrientes y favorece la actividad de la microvida del suelo, lo que deriva en una mejor calidad de la cosecha, con mayor concentración de cannabinoides y una planta más saludable.

Los bioestimulantes constituyen, además, un método ecológico y natural para favorecer el metabolismo de nuestras plantas, en contraposición a los fertilizantes químicos, que contaminan el ambiente y deterioran la calidad del suelo. El impacto ambiental es especialmente negativo en cultivos industriales, donde el uso excesivo de agroquímicos contribuye significativamente a la emisión de gases de efecto invernadero.

Frente a este panorama, se vuelve fundamental buscar estrategias que mejoren la calidad de la producción minimizando el impacto ambiental. En este contexto, los bioestimulantes orgánicos aparecen como una opción favorable.

Diferencias entre bioestimulantes y fertilizantes

La principal diferencia entre los bioestimulantes y los fertilizantes radica en que los primeros no aportan nutrientes directamente al suelo, mientras que los fertilizantes sí. En cambio, los bioestimulantes estimulan la absorción de nutrientes disponibles y mejoran el desempeño metabólico general de los cultivos, promoviendo un crecimiento más vigoroso y una mayor resistencia al estrés.

Además, los bioestimulantes son más amigables con el medio ambiente, ya que actúan estimulando los procesos fisiológicos de la planta y favoreciendo la microbiota del suelo. Por el contrario, el uso excesivo de fertilizantes puede generar efectos negativos como el aumento de la salinidad de los suelos, la concentración de compuestos como el azufre y el nitrógeno en el aire, y la contaminación del agua.

Opciones caseras vs comerciales: pros y contras

Los bioestimulantes pueden elaborarse de manera casera o bien, comprarse.

Las opciones comerciales ofrecen mayor previsibilidad, porque presentan fórmulas con dosis precisas y controladas, lo cual brinda mayor seguridad en su aplicación. Así, sabemos con certeza qué cantidad de producto y en qué concentraciones estamos incorporando a nuestras plantas.

Las alternativas caseras, en cambio, no aseguran la misma precisión, ya que su concentración puede variar y no siempre se conocen las proporciones exactas de los componentes. Por lo tanto, en este aspecto, los bioestimulantes comerciales se llevan un «pro».

Sin embargo, los bioestimulantes caseros resultan más económicos y accesibles para los cultivadores, ya que pueden elaborarse desde casa a partir de materiales naturales, lo cuál contribuye al bolsillo.

De todas formas, no hay por qué elegir entre uno u el otro cuando podemos aprovechar lo mejor de ambos para potenciar resultados. Eso sí, es importante asegurarse de que los bioestimulantes caseros estén correctamente preparados para poder explotar al máximo sus beneficios.

Cómo actúan sobre el crecimiento y floración

Los bioestimulantes contribuyen al crecimiento del cannabis fortaleciendo el sistema radicular, mejorando la absorción de nutrientes y aumentando la tolerancia al estrés. Estos beneficios iniciales repercuten positivamente en la etapa de floración, porque aseguran el crecimiento de una planta más sana y vigorosa, favoreciendo la producción de flores y sus compuestos activos.

Por ejemplo, un estudio publicado en Journal of Cannabis Research evaluó el uso de ácido húmico y junto a biofertilizantes como el compost en cultivos de cannabis. El ácido húmico actuó como promotor del crecimiento al mejorar la concentración de clorofila, favorecer la fotosíntesis y aumentar la altura de las plantas. Por su parte, los biofertilizantes utilizados complementaron el efecto estimulando la actividad microbiana del suelo y aportando nutrientes esenciales para el cannabis. Todo esto contribuyó a una mejor producción y calidad final.

Ejemplos de bioestimulantes y cómo actúan

Extractos de algas marinas

Uno de los bioestimulantes más utilizados en el cultivo de cannabis son los extractos de algas marinas, especialmente Ascophyllum nodosum. Esta alga estimula la producción de hormonas que cumplen funciones clave en distintas etapas del desarrollo vegetal.

Promueven, por ejemplo, la síntesis de auxinas, que favorecen el crecimiento de raíces. También aportan citoquininas, hormonas que estimulan la división celular y resultan beneficiosas durante la floración. Por otro lado, producen giberelinas, que intervienen en la germinación de semillas, en el alargamiento de tallos y la producción de flores. Además, los extractos de esta alga mejoran la resistencia al estrés y facilitan la absorción de macronutrientes, lo que repercute en un cultivo más vigoroso.

Trichodermas y micorrizas

Las trichodermas y las micorrizas son hongos benéficos ampliamente utilizados como bioestimulantes.

Las trichodermas actúan como agentes de control biológico: colonizan las raíces y compiten con patógenos fúngicos, ya que actúan como microparásitos al ingresar en ellos y debilitarlos mediante procesos enzimáticos. Por este motivo, son muy utilizados en caso de infecciones por hongos.

También estimulan el sistema inmune de las plantas. Su aplicación puede hacerse desde la germinación o en los primeros trasplantes para potenciar el desarrollo radicular, aunque también pueden utilizarse en forma foliar, por ejemplo, frente a infecciones de Botrytis.

Las micorrizas, en cambio, generan una simbiosis con las raíces. Esto significa que establecen una relación con el sistema radicular, de manera que se ven beneficiados mutuamente. Lo que hacen las micorrizas es extender la capacidad de absorción de nutrientes hacia zonas del suelo que a las raíces les resultan inaccesibles. Además, mejoran la estructura del sustrato, la retención de agua y refuerzan la tolerancia al estrés.

Melaza

La melaza es un derivado que se obtiene del procesamiento de la caña de azúcar, y es rico en azúcares como la glucosa. Las plantas de cannabis producen esta sustancia por sí mismas para potenciar el crecimiento de la planta, reparar el tejido celular y aumentar la microvida del suelo. Por eso, aportar un adicional de glucosa puede estimular aún más estos procesos.

Muchos la agregan en agua de riego, a través de pulverización foliar o junto a otros fertilizantes orgánicos, como té de guano de murciélago.