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semillas de cannabis medicinal

¿Cuántas semillas de cannabis usar para cultivar una planta con éxito?

La germinación de semillas es un primer paso fundamental que influirá directamente en el correcto desarrollo de la planta. Para quienes recién comienzan, puede resultar una incógnita identificar una semilla en buen estado y elegir el método de germinación más adecuado. Sin embargo, se trata de un proceso más sencillo de lo que parece, y los pasos a seguir están bien definidos. Te contamos todo lo que necesitás saber sobre las semillas de cannabis y cómo lograr una germinación exitosa.

Cuántas semillas de cannabis plantar por maceta

Plantar una semilla por cada maceta es más que suficiente y, de hecho, es lo mejor que se puede hacer.
Si plantamos más de una por maceta, el crecimiento de las plantas podría verse afectado por los siguientes factores:

  • Menor espacio de crecimiento: al compartir el mismo recipiente, las plantas disponen de menos lugar para expandirse y las raíces no pueden desarrollarse en todo su potencial. Esto limita su tamaño y productividad. Por eso, lo ideal es sembrar cada semilla en una maceta individual, lo que favorece una mejor ramificación y un crecimiento más vigoroso.
  • Enredamiento de raíces: otro riesgo es que las raíces de las distintas plantas podrían enredarse entre sí. Esto afectaría la absorción de nutrientes y agua, perjudicando por consecuencia su crecimiento.
  • Competencia por recursos: al compartir el sustrato, las plantas también competirán por el agua, los nutrientes y la luz. Esto puede generar desequilibrios, como el estiramiento excesivo (espigamiento) en la búsqueda de iluminación, afectando la estructura y salud general de la planta.

Cómo asegurar una planta sana desde la siembra

El primer paso para obtener una planta fuerte y saludable es elegir un buen método de germinación. Las semillas, en su estado natural, se encuentran en dormición: una especie de pausa vital que solo se interrumpe cuando son expuestas a la humedad durante un tiempo prolongado. La única forma de activar este proceso es mediante la presencia constante de agua, que permite que la semilla despierte gradualmente hasta brotar.

Un método simple y efectivo para lograrlo es el método de germinación OVNI. Se denomina así porque para su realización se utilizan dos platos hondos y unidos que simulan la forma de un platillo volador.

Paso a paso para método de germinación OVNI

  1. Pulverizar con agua dos servilletas y escurrirlas. La idea es que queden húmedas, pero no desprendan agua. Entre medio de ambas servilletas, colocar las semillas de cannabis que vayamos a germinar (si usamos varias, dejar una distancia de al menos un centímetro entre ellas).
  2. Colocar la servilleta dentro de dos platos hondos (uno se utiliza como base y el otro como tapa) previendo que los platos no cierren herméticamente para que circule algo de aire en su interior.
  3. A continuación, ubicar el plato en un lugar cálido y resguardado de la luz. Lo ideal es que la temperatura del ambiente ronde entre los 18 y los 24°C.
  4. Corroborar cada 12 horas que las servilletas continúen húmedas. En caso de que se hayan secado, pulverizar nuevamente con agua.
  5. Mientras más jóven sea la semilla, menos tiempo tardará en brotar. Los tiempos pueden ir entre 2 a 10 días. Cuando la semilla se abra y la radícula haya alcanzado aproximadamente 2 centímetros, se puede pasar al sustrato.
  6. En un inicio, es bueno sembrar en un recipiente pequeño y con un sustrato liviano y aireado. Para esto, se puede usar un vasito de plástico. Si la semilla es autofloreciente, tendrá que sembrarse en su maceta definitiva ya que este tipo de semillas no puede trasplantarse.
  7. Para sembrar solo hay que regar y hacer un pequeño huequito donde irá la semilla hacia abajo. Una vez depositada en el agujero, se tapa con tierra.
  8. En estos primeros momentos, es ideal mantener el brote en interior bajo alguna luz artificial hasta que tome fuerza. Las condiciones de exterior pueden ser muy extremas para una planta tan pequeña.

Guía rápida para elegir semillas de cannabis de buena calidad

Las semillas de cannabis en buen estado cuentan con los nutrientes necesarios para germinar y con una estructura interna correctamente desarrollada. Reconocerlas es bastante sencillo, solo basta con identificar algunos aspectos físicos que funcionan como signos de su madurez:

  • Aspecto: una semilla madura suele ser brillante, de un color marrón o gris y puede contener algunas rayas. En cambio, si la semilla está verde o blanca, significa que aún le queda un tiempo para terminar de desarrollarse y probablemente no brote si la plantamos en ese estado. A su vez, si su color está matificado y se ve quebradiza, posiblemente no dé fruto.
  • Dureza: otro tip para reconocer si una semilla está en buen estado es apretándola levemente entre los dedos. Si la semilla se aplasta fácilmente, significa que se echó a perder. Si no se quiebra, está óptima.

Cómo comprobar la calidad de una semilla de cannabis usando agua

Existe un método infalible para evaluar la calidad de las semillas: la prueba de flotación. Consiste en sumergirlas en agua y observar su comportamiento. Es importante realizarla justo antes de iniciar la germinación, ya que el contacto con la humedad activa el proceso y podría estresarlas si luego no se continúa con el cultivo.

Para esto, hay que llenar un vaso con agua a temperatura ambiente y sumergir las semillas. Aquellas que se hundan son las que tienen los nutrientes necesarios para germinar y desarrollarse correctamente. En cambio, las semillas que floten serán las de menor calidad y probablemente no broten.

Cómo conservar las semillas en buen estado

Para que las semillas se mantengan en óptimas condiciones, es fundamental brindarles un entorno que favorezca su entrada en un estado de dormición profunda. En esta etapa, la actividad metabólica se reduce al mínimo, lo que permite que la semilla conserve sus reservas de nutrientes hasta el momento de la germinación.

Sabemos que las semillas brotan cuando se encuentran en un medio húmedo que activa su desarrollo. Por lo tanto, si lo que queremos es almacenarlas por un período prolongado, debemos asegurarnos de mantenerlas en un entorno seco, oscuro y frío.

Una opción eficaz consiste en colocarlas dentro de sobres de papel madera, y a su vez guardar esos sobres en un frasco hermético que contenga bolsitas de sílica gel. Este material ayuda a mantener la humedad dentro del frasco por debajo del 40%. Cuando la sílica cambia de color, indica que ha perdido su capacidad de absorción, por lo que conviene reemplazarla por una nueva.

El frasco puede conservarse en la heladera, idealmente a una temperatura cercana a los 4 °C, lo que contribuye a prolongar la vida útil de las semillas sin riesgo de activación.

Importante: si la semilla fue cosechada recientemente, antes de guardarla es necesario dejarla secar sobre papel absorbente en un lugar ventilado durante al menos una semana. De lo contrario, podría retener demasiada humedad.