Un nuevo estudio publicado en la revista Reproduction & Fertility reveló que la mayoría de las personas que viven con endometriosis y usan cannabis para tratar sus síntomas lo consideran más efectivo y con menos efectos secundarios que los medicamentos farmacéuticos tradicionales. Esta investigación, liderada por la Universidad de Western Sydney, en Australia, ofrece evidencia valiosa sobre cómo el cannabis medicinal está ganando espacio como herramienta de alivio en una condición que afecta la calidad de vida de millones de personas en el mundo.
¿Qué es la endometriosis?
La endometriosis es una enfermedad crónica e inflamatoria en la que células similares a las del revestimiento del útero crecen fuera de él. Esto puede provocar dolores intensos, especialmente durante la menstruación o las relaciones sexuales, y también afectar el funcionamiento del sistema digestivo y urinario. Además, muchas personas con endometriosis experimentan síntomas como hinchazón, náuseas, fatiga, ansiedad, depresión e incluso infertilidad.
El tratamiento convencional apunta al manejo de los síntomas, pero muchas veces con resultados limitados y con efectos adversos significativos. Esto empuja a muchas pacientes a buscar alternativas, y el cannabis se está posicionando como una de las más valoradas.
Uno de los datos más llamativos del estudio es que el 78% de las personas encuestadas describió al cannabis como “más efectivo para controlar mis síntomas que mis medicamentos actuales o pasados”
Una encuesta global con resultados reveladores
El estudio encuestó a 899 personas diagnosticadas con endometriosis que utilizan cannabis para el manejo de los síntomas. La muestra abarcó a participantes de 28 países, lo que le otorga una perspectiva global. Aunque el estudio se originó en Australia, los resultados reflejan una problemática común en muchos países: la dificultad para acceder a tratamientos efectivos y bien tolerados.
Uno de los datos más llamativos del estudio es que el 78% de las personas encuestadas describió al cannabis como “más efectivo para controlar mis síntomas que mis medicamentos actuales o pasados”. Además, ese mismo porcentaje opinó que el cannabis genera “efectos secundarios menos severos” que los tratamientos farmacológicos convencionales.
¿Por qué recurren al cannabis para tratar la endometriosis?
Las razones principales por las que estas personas eligieron el cannabis fueron claras: el 68,6% mencionó que los medicamentos no les brindaban un control adecuado del dolor, y el 56,3% indicó que sufrían efectos adversos molestos con los fármacos. Un 43,9% también expresó preocupación por la dependencia o adicción asociada al uso prolongado de medicamentos recetados.
Estos motivos reflejan una insatisfacción generalizada con las opciones terapéuticas disponibles y una búsqueda activa de tratamientos más naturales, personalizados y con menos carga física y emocional.
A pesar de que el cannabis medicinal está legalizado con receta en muchos países —incluyendo Australia—, la mayoría de las personas encuestadas estaban accediendo a cannabis de manera ilegal. Esto no solo las expone a riesgos legales, sino también a la falta de control de calidad del producto, lo que puede afectar la seguridad y eficacia del tratamiento.
Un dato revelador es que el 99% de quienes ya usaban cannabis afirmaron que planeaban seguir haciéndolo, independientemente de su situación legal o médica. Esto habla de un nivel alto de confianza en los beneficios percibidos del cannabis y una fuerte desconexión entre lo que ofrece el sistema de salud y lo que realmente ayuda a las pacientes.
Uno de los obstáculos más importantes es la falta de diálogo con los profesionales de la salud. Solo un tercio de las personas encuestadas había informado a su médico sobre el consumo de cannabis. Esta tendencia se acentuó entre quienes acceden al cannabis por vías no reguladas, muchas veces por miedo a ser juzgadas o por desconfianza hacia el sistema de salud.
El estudio alerta sobre la importancia de mejorar la comunicación entre pacientes y profesionales, ya que la supervisión médica es clave para detectar posibles interacciones medicamentosas o efectos secundarios. En enfermedades tan complejas como la endometriosis, la incorporación del cannabis medicinal debe estar acompañada de un seguimiento profesional responsable.
Un dato revelador es que el 99% de quienes ya usaban cannabis afirmaron que planeaban seguir haciéndolo, independientemente de su situación legal o médica. Esto habla de un nivel alto de confianza en los beneficios del cannabis y una desconexión entre lo que ofrece el sistema de salud y lo que realmente ayuda a las pacientes.
Estigma, costos y leyes: barreras invisibles pero reales
Más allá de la eficacia percibida, muchas pacientes enfrentan barreras importantes que dificultan el uso continuo y seguro del cannabis. Más de la mitad manifestó preocupación por el estigma social asociado al uso de cannabis, lo que afecta su vida cotidiana, sus vínculos y su entorno laboral.
Otras preocupaciones frecuentes fueron el costo del tratamiento, el riesgo de infringir la ley, la posibilidad de perder la licencia de conducir por controles de drogas, o incluso perder su empleo por dar positivo en un test de sustancias.
Estas barreras no solo generan angustia, sino que pueden empujar a las personas a usar productos de baja calidad o en contextos de mayor riesgo, lo que contradice los principios básicos del cuidado de la salud.
Los autores del estudio insistieron en la urgencia en más estudios clínicos y en la recolección de datos del mundo real para evaluar la seguridad, tolerancia y efectividad de productos de cannabis medicinal de calidad.
Además, señalaron que aún cuando la legalidad del cannabis ha avanzado en muchos países, el sistema de salud sigue sin dar respuestas adecuadas. La falta de información, de capacitación médica y de protocolos específicos genera un vacío que las pacientes llenan por su cuenta, a veces con buenos resultados, pero siempre con una cuota de incertidumbre.
El uso de cannabis para tratar los síntomas de la endometriosis se está consolidando como una alternativa efectiva y mejor tolerada que muchos medicamentos tradicionales. Este nuevo estudio aportó evidencia clave sobre la experiencia de cientos de personas que encontraron en el cannabis una herramienta para recuperar calidad de vida.
Pero también pone en evidencia la necesidad urgente de derribar barreras legales, sociales y médicas que siguen dificultando el acceso a tratamientos seguros y eficaces. Escuchar a las pacientes, generar investigación local y formar profesionales capacitados son pasos fundamentales para construir un sistema de salud más humano y más justo.

