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Desde la montaña: cultivo y selección de variedades índicas

Así como la crianza de cannabis tiene sus pequeñas diferencias con el resto de las plantas, dentro de este cultivar vamos a encontrar también diferencias entre sus variedades. Hoy en día se discute el hecho de las índicas y las sativas como tales, pero en la práctica es notorio que tenemos variedades muy diferentes, que comúnmente las llamamos mayormente sativas o mayormente índicas.

A continuación vamos a comentar algunos de los métodos de crianza específicos para aislar y preservar variedades índicas o mayormente indicas.

Cultivo de índicas: la importancia de la estabilidad

Cuando estamos frente a variedades índicas podemos distinguir sus características morfológicas respecto de las variedades más sativas, principalmente sus hojas tienen foliolos mucho más anchos y peciolos bien estirados, su altura y velocidad de crecimiento suele ser menor, por lo que es fácil distinguirlas en un grupo de plantas con el solo hecho de mirarlas.

Ahora bien, si queremos reproducir este tipo de variedades, debemos apartar todas las otras plantas que no cumplan esta condición, ya que si incorporamos genes más bien sativos o híbridos intermedios no vamos a poder limpiar esta variedad y, por lo tanto, nuestras semillas van a ser más bien una lotería de genotipos.

En cambio, si estas cruzas las realizamos a conciencia, vamos a poder obtener homogeneidad en el transcurso de algunas generaciones, al menos para sus caracteristicas morfológicas básicas, y decimos al menos, porque las combinaciones de terpenos y cannabinoides pueden aún ser muy variadas, más allá de su aspecto.

En ese sentido, es normal encontrarse ejemplares prácticamente idénticos pero con una diferencia muy marcada en la intensidad y tono de su aroma.

Es importante, en crianza, trabajar diferenciando lo más posible estos dos grandes tipos de plantas, ya que luego la combinación entre ellos nos puede dar como resultado un híbrido con características superiores a ambos padres.

Para esto es clave esperar a que las características de los parentales estén bien marcadas y limpias de rasgos no deseados. Esto se logra a través de la selección y reproducción a lo largo de sucesivas generaciones de parentales que posean únicamente estas características buscadas.

por que el cannabis tiene hojas de serrucho

Cultivo de índicas: los parámetros

El tipo de cultivo de índicas lo podemos analizar entendiendo que su aspecto es el resultado de haberse adaptado a condiciones ambientales muy diferentes a las de las sativas a lo largo de muchas generaciones.

Este tipo de plantas son de lugares más fríos, con menos intensidad de sol que las sativas y, por ende, un tamaño y estructura diferentes.

Actualmente, muchas de las índicas disponibles, además de sus orígenes, tienen muchas generaciones de reproducción en interior y adaptación a luz artificial, es por eso que de dan tan bien en cultivos en cuartos o carpas de cultivo, a diferencia de sus hermanas las sativas.

En cuanto a condiciones de luz, podemos jugar bastante, ya que muchas de estas índicas pueden hacerse con prácticamente la mitad de intensidad de luz que las sativas. Colocar las lámparas a una distancia mayor permite también mejor circulación de aire y menor temperatura en las flores.

El tiempo de floración suele ser muy corto, hablamos de 45-55 días máximo, esto también se piensa que es debido a que en su lugar de origen la llegada del invierno era repentina y muy marcada.

En exterior, si son sembradas antes de tiempo pueden largar a florecer a finales de la primavera; para evitar esto se recomienda agregar iluminación extra y así prolongar el fotoperíodo.

Momento de polinización

Los tiempos de floración de las índicas son más bien cortos y en muchos casos sus flores no son abundantes, por lo que realizar la polinización en el momento indicado nos puede hacer una gran diferencia en la producción final de semillas.

Como en todos los casos es importante no polinizar las plantas ni bien comienza la floración, ya que vamos a frenar la producción de flores hembra prematuramente.

En el caso de las índicas, la mitad de floración suele darse entre los 20 y 30 días de comenzada la producción de flores, no desde que modificamos el fotoperíodo, ya que algunas plantas suelen demorar más que otras en comenzar su floración, por lo que debemos buscar el momento preciso.

De todas formas, basarse en la cantidad de días no es recomendable si no se conoce exactamente las plantas a cruzar; en la práctica lo mejor es prestar atención a las plantas que tengamos enfrente para ver la mitad de floración o momento óptimo de polinización, ya que si solo nos fijamos en los días sin mirar el estado de floración, podemos cometer un error fácilmente.

En el caso de los machos, estos suelen comenzar la floración prematuramente y con mucha velocidad, pero la producción de polen no suele ser un problema, ya que son grandes productores de flores.

Dependiendo de las características deseadas en cuanto al comienzo de floración de nuestro macho, vamos a jugar cambiando el fotoperíodo unos días antes o después de hacerlo con las hembras.

Es decir, si las hembras una vez que tienen fotoperíodo de floración, demoran alrededor de 15 días en comenzar a florecer, y el macho solo demora cinco días, debemos cambiar el fotoperíodo del macho unos 10 días después aproximadamente de hacerlo con las hembras para asegurarnos de que cuando las hembras estén en mitad de floración, el macho también lo esté y no se haya pasado y esté sobre el final de la suya.

Las índicas generan flores más compactas en una estructura sólida y de ramificación muy profusa.

Tiempo de maduración

Podríamos decir que, así como la floración es más corta, el tiempo de maduración de las semillas en la planta también es un poco más corto que en el caso de algunos híbridos o sativas.

Pero de todas formas debemos dejar pasar unos días más el punto óptimo de maduración respecto de si hiciéramos cogollos sin semillas.

En la producción de semillas, lo importante es mirar la maduración de estas y no del cogollo o los tricomas. En cantidad de días, puede ir de los 35 a 45, pero nuevamente lo más importante acá es estar atento al proceso más que al calendario.

Toda la polinización y generación de las semillas por parte de la planta es un proceso y, como tal, debemos darle tiempo a que finalice.

Si realizamos la polinización como es debido, lo más probable es que la gran mayoría de las semillas maduren al mismo tiempo.

Si la polinización no fue muy precisa en cuanto a fechas, es probable que tengamos semillas en diferentes estadíos de maduración. Esto último suele ser un problema, sobre todo porque las más maduras comienzan a caer y las inmaduras probablemente no se lleguen a generar antes de que la planta dé por finalizada la floración.

Es para remarcar también que el tamaño de las semillas de las variedades índicas por lo general es mucho mayor que el de las sativas y esto es deducible también al observar el tamaño de los cálices que las albergan.

Una vez que cosechamos, es importante asegurarnos el secado total de la planta, dejando también que transcurra un poco más tiempo del habitual.

Debemos colocar las plantas en un lugar controlado para no perder las semillas, que puedan caerse durante el secado y/o traslado, para posteriormente separarlas.