El uso de cannabidiol (CBD) en animales de compañía está ganando cada vez más atención dentro de la comunidad científica y entre tutores de mascotas. Un nuevo estudio realizado en el Reino Unido reveló que los perros que reciben dosis diarias de CBD presentan reducciones significativas en los niveles de estrés y ansiedad relacionados con los viajes en auto.
La investigación fue llevada a cabo por especialistas del Waltham Petcare Science Institute, parte de la compañía Mars Petcare, y publicada en la revista Journal of Animal Science. El objetivo fue analizar el efecto del CBD sobre la conducta y las respuestas fisiológicas de los caninos al viajar en automóvil, una situación que genera incomodidad en muchos de ellos.
El diseño del estudio
Participaron 20 perros que ya mostraban signos claros de ansiedad al subirse a un vehículo. Los investigadores dividieron a los animales en dos grupos: uno recibió aceite de cannabis sin THC y el otro un placebo. Ambos fueron evaluados antes, durante y después de los traslados.
Los perros tratados con CBD recibieron la dosis dos horas antes de cada viaje y fueron monitoreados a lo largo de un periodo de 24 semanas. Se midieron tanto parámetros conductuales (como el llanto o los gemidos) como indicadores fisiológicos, entre ellos el nivel de cortisol en sangre, una hormona relacionada con el estrés.
Los resultados mostraron que los canes que recibieron CBD tuvieron mejorías notorias y sostenidas en comparación con el grupo placebo, confirmando el potencial del cannabinoide como ansiolítico en contextos puntuales.
Perros y CBD: Resultados principales
El estudio indica que la administración diaria de 4 mg de CBD por kilo de peso corporal logró reducir de forma leve pero significativa la ansiedad de los perros durante los viajes.
Los datos más relevantes fueron:
- Menos quejidos y llanto durante los trayectos.
- Disminución de cortisol en sangre desde el inicio del tratamiento.
- Efectos que se mantuvieron a lo largo del período de observación.
Sin embargo, es importante remarcar que el CBD en los perros no eliminó por completo el estrés: los niveles de cortisol siguieron presentes. Los autores sugieren que este tratamiento resulta más eficaz cuando se combina con otras intervenciones, como la terapia de modificación de conducta.
El grupo placebo también mostró cierta disminución de estrés hacia el final del estudio. Esto puede explicarse porque los perros se acostumbraron progresivamente a viajar en auto. Aun así, los animales tratados con CBD mostraron mejoras desde mucho antes, lo que confirma que el efecto no se debió únicamente a la habituación.
Los investigadores destacaron que el CBD alcanza su nivel máximo en sangre entre 1,5 y 2 horas después de la administración, con una vida media de 1 a 4 horas. Esto refuerza la idea de que puede utilizarse como un tratamiento puntual antes de situaciones estresantes, como traslados, visitas al veterinario o eventos con ruidos fuertes.
Aunque los resultados son prometedores, los científicos subrayan que aún es necesario realizar más estudios para comprender mejor cómo actúa el CBD en diferentes dosis y en distintos contextos. También es fundamental determinar si existen variaciones según la raza, la edad o el historial médico de cada perro.
El boom del CBD en perros y otros animales
El interés por el uso de cannabis medicinal en mascotas y animales de producción crece a nivel mundial. No solo se estudia en perros, sino también en caballos, gatos y ganado.
En el caso de los perros con epilepsia, investigaciones han demostrado que el CBD puede disminuir la frecuencia de las convulsiones, ofreciendo una alternativa terapéutica natural para mejorar su calidad de vida.
Por otro lado, un estudio de 2018 sobre artritis en perros encontró que el uso de CBD contribuye a mejorar la movilidad y a reducir el dolor, lo que representa un avance importante en el tratamiento de enfermedades crónicas en mascotas.
En cuanto al ganado bovino, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) reportó en 2022 que las vacas alimentadas con subproductos del cáñamo mantienen niveles muy bajos de THC y CBD en sus organismos, lo que confirma que la carne de estos animales es segura para el consumo humano.
Además, otros estudios financiados con fondos federales demostraron que la suplementación con cáñamo puede ayudar a reducir el estrés en las vacas, lo que también mejora su bienestar y productividad.
Finalmente, se han analizado los efectos del CBD en caballos, encontrando resultados positivos en el manejo del dolor y la reducción del estrés en equinos, ampliando así el espectro de especies beneficiadas por este cannabinoide.
A pesar del entusiasmo, el marco legal y científico todavía está en construcción. En 2022, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) envió cartas de advertencia a varias empresas que vendían productos de CBD para animales, recordando que aún no existen datos suficientes sobre la seguridad de residuos en alimentos derivados de animales tratados con cannabinoides.
En paralelo, en Nueva York la gobernadora vetó un par de proyectos de ley que buscaban permitir el uso de semillas de cáñamo en la alimentación de mascotas, caballos y camélidos como llamas o alpacas. El motivo: la falta de evidencia sobre la inocuidad de estas prácticas.
¿Qué significa para los tutores de perros?
Para quienes conviven con perros que sufren ansiedad en los viajes, estos hallazgos representan una alternativa natural y prometedora. Sin embargo, no debe entenderse como una solución única ni mágica. El CBD parece funcionar mejor como parte de un plan integral que incluya entrenamiento, rutinas de adaptación y acompañamiento veterinario.
Además, la calidad de los productos es un factor clave. Solo deben utilizarse aceites o suplementos de CBD libres de THC y específicamente formulados para animales, ya que este compuesto puede resultar tóxico para los perros y gatos.
El avance de este tipo de investigaciones refuerza la idea de que el cannabis medicinal no solo tiene impacto en la salud humana, sino también en la de otros seres vivos. La evidencia, aunque incipiente, abre la puerta a un nuevo campo de la medicina veterinaria.

