Cultivar cannabis dentro de un espacio confinado, siendo nosotros los completos responsables tanto del desarrollo como de las condiciones ambientales, puede sonar difícil. Y si bien al comienzo lo parece, una vez que comprendamos el funcionamiento básico del cultivo en interior, será solamente cuestión de ir haciendo pequeños ajustes de un ciclo a otro.
La marihuana es una planta anual que, por ende, produce en condiciones naturales una sola cosecha al año, que es posible repetir haciendo un cultivo invernal o induciendo la floración durante la primavera. Pero en cultivos de interior es posible tener muchas más cosechas por año. En un cuarto de cultivo de un metro cuadrado, por ejemplo, con las variedades adecuadas y siguiendo ciertos pasos, se pueden producir hasta 400 gramos de cannabis cada dos meses. Incluso hay casos excepcionales donde se pueden conseguir cosechas mayores.
Aunque parezca lejano, el sueño de la independencia cannábica se esconde en nuestras casas. Ya sea que cultivemos plantas autoflorecientes o fotoperiódicas, el autoabastecimiento es posible si ajustamos correctamente los tiempos y las técnicas de cultivo a nuestras necesidades. Muchos usuarios de cannabis no se animan a cultivar marihuana en interior porque piensan que es algo muy complejo; sin embargo, esto no es tan así. Muchos otros ni siquiera se enteraron todavía de que este sistema de cultivo existe.
Por eso, para aquellos que todavía no empezaron a cultivar en interior, vamos a detallar a continuación todos los conceptos esenciales para armar un cuarto de cultivo. Los jardineros que recién comenzaron y hasta quienes tienen un cuarto de cultivo hace mucho tiempo en funcionamiento también pueden encontrar de utilidad los temas que enumeramos, puesto que muchas veces, aunque pasen los años, la mejoría del cuarto de cultivo es perpetua, ya que siempre hay productos nuevos innovando en el mercado.
¿Qué tengo que tener en cuenta para armar mi primer indoor?
Para llevar un cultivo a buen puerto es preciso elegir el lugar adecuado y generar un ambiente propicio para que las plantas puedan desarrollar todo su potencial. Para que nuestras elecciones sean productivas, vamos a repasar el cultivo en interior: desde las conexiones y el consumo energético, pasando por la climatización, hasta las variedades y el número de plantas que necesitamos tener.
El tamaño
El tamaño del cuarto de cultivo es muy importante. No nos referimos solo a la cantidad de metros cuadrados, sino a la delicada relación entre las lámparas y su rendimiento óptimo en una superficie. Como mínimo, recomendamos un metro cuadrado (un metro por un metro) y dos metros de alto; con estas dimensiones buscamos disminuir los problemas de temperatura y humedad, favoreciendo un cultivo más sano.
Debemos tener en cuenta, si construimos nuestro propio espacio, que no haya filtraciones de luz, para que la floración pueda ocurrir sin problemas.
La ubicación
La ubicación del cuarto no es un tema menor. Las plantas requieren un suministro constante de oxígeno (O2) y también de dióxido de carbono (CO2). Por lo tanto, debemos ubicar el cuarto de cultivo de manera tal que nos permita eliminar el aire caliente que sale del mismo hacia el exterior, como por ejemplo a través de una ventana, y a su vez, que nos permita ingresar aire fresco y “nuevo”.
Lo importante es que ambos caudales de aire no deben mezclarse: el cuarto de cultivo recibe aire de la habitación y lo expulsa hacia el exterior, garantizando de esta manera el correcto flujo del aire. Si esto no ocurre y el aire previamente extraído vuelve a ingresar, los rendimientos del cultivo serán menores.
Las partes de un indoor

1. EXTRACTOR
Debe poder funcionar de manera continua y extraer la cantidad suficiente de aire (el volumen del espacio por minuto). Se recomienda evitar el uso de coolers de PC.
2. REFLECTOR
Cuanto mejor refleje el material con el que está hecho, más eficiente será. Su función es distribuir de forma pareja la luz.
3. LÁMPARA
Pueden ser mercurios o sodios de alta presión, LEDs o LECs. Deben colocarse a la distancia correcta y tener la potencia indicada.
4. TERMOHIGRÓMETRO
Es vital para conocer las condiciones de cultivo y especialmente útil si tiene registro de máximas y mínimas.
5. VENTILADOR
Evita que se generen zonas de aire caliente y además estimula la formación de tallos y ramas fuertes.
6. BALASTO
Necesario si usamos lámparas de alta presión o LECs. Debe ser de buena calidad y generar el “empuje” suficiente para encender la lámpara.
7. TABLERO
En este dispositivo se colocan los controladores de los equipos eléctricos, entre los que se encuentran el disyuntor, dimmer y timer.
8. INTRACTOR
Para pequeños espacios puede ser pasivo. Para lugares grandes (2 m² o más) debe ser activo, es decir, un aparato que introduzca aire.
9. MACETAS
Pueden ser de plástico soplado, cuadradas para aprovechar el espacio o diseñadas específicamente para cannabis con sistemas de autopoda aérea.
10. SUPLEMENTOS
Cualquier elemento que sirva para elevar las plantas, de modo que todas las puntas queden a la misma altura respecto de la luz.

