El Gobierno nacional designó a Martín Famulari como nuevo presidente del Instituto Nacional de Semillas (INASE) mediante el Decreto 684/2025.
El ingeniero agrónomo, que ya venía desempeñando funciones de conducción en el organismo, estará al frente por dos años tras la salida de Claudio Dunan.
La confirmación se da después del rechazo en el Senado al DNU 462/2025 que pretendía, entre otros puntos, disolver al instituto.
En julio de este año, Famulari había sido designado provisoriamente como Director de Innovación, Buenas Prácticas y Tecnología Agrícola de la Dirección Nacional de Agricultura, organismo parte de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Continuidad institucional
El rechazo parlamentario del DNU que disolvía el organismo, no solo buscó garantizar la subsistencia del INASE, sino también la restitución de sus oficinas y el regreso a funciones de trabajadores que habían quedado en disponibilidad.
Si bien son muchas las dudas sobre el funcionamiento de organismos clave como INASE y Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME) a partir del cimbronazo que generó el decreto presidencial, la designación de Famulari podría interpretarse como la confirmación de una continuidad institucional.
Para el sector cannábico, la noticia resulta clave: el organismo es responsable de habilitar el registro, control y fiscalización de variedades, un aspecto decisivo para el desarrollo de genéticas locales y la formalización de la industria.
El conflicto por el registro de semillas
En los últimos meses, criadores y productores habían manifestado su preocupación por el bloqueo en el registro de semillas legales.
Tal como informó Revista THC, el INASE había prorrogado los plazos para la producción y venta, pero sin resolver las trabas de fondo que limitaban el acceso a variedades nacionales.
Además, surgieron tensiones con la ARICCAME, ya que la agencia sostuvo públicamente que el registro de semillas no debería exigir licencias previas, en contraposición a la postura de INASE.
Este cruce entre organismos generó un escenario de incertidumbre para la industria, que reclama reglas claras para poder avanzar en el registro y comercialización de genéticas adaptadas a la producción local.
Se trata de un laberinto en el que están sumergidos tanto los derechos adquiridos por productores y actores de comercialización de las genéticas aprobadas, como los derechos garantizados por la legislación para quienes buscan ingresar al sistema legal.
En ese contexto, el propio Ministerio de Salud de la Nación, sostuvo que todo cannabis medicinal producido para terceros debe realizarse justamente a partir de genéticas registradas, algo que entra en franca contradicción con las postergaciones en la renovación y entrega de permisos.
La mirada sobre la ARICCAME
El nombramiento de Famulari también ocurre en paralelo al vencimiento del período de intervención de la ARICCAME a cargo de Ignacio Ferrari, gestión que ya pasado su término no ha sido confirmado por ninguna autoridad. Esto solo abre interrogantes sobre el futuro de la agencia y la coordinación entre ambas instituciones.
Mientras tanto, actores del sector advierten que la falta de articulación entre INASE y ARICCAME pone en riesgo cientos de puestos de trabajo y genera un cuello de botella que impacta directamente en cultivadores, criadores y empresas del rubro.
Expectativas
La confirmación de Famulari al frente del INASE es leída como un gesto de continuidad institucional en un contexto de alta volatilidad.
La industria espera que la nueva conducción avance en destrabar el registro de variedades y coordine con la ARICCAME un esquema que garantice certidumbre normativa.
De lo contrario, el riesgo es que la demora en habilitar semillas nacionales deje a los productores en una situación de informalidad que frena el crecimiento del mercado legal, con riesgos penales para todos los actores y con miles de personas sin acceso a semillas legales.

