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Un estudio sostiene que el alcohol genera más embarazos no planificados que el uso de cannabis

En los últimos años, distintos equipos de investigación se han dedicado a estudiar cómo influye el uso de sustancias psicoactivas en la salud reproductiva. Un trabajo reciente de la Universidad de California, San Francisco (UCSF), arrojó resultados llamativos: entre las mujeres que tenían un fuerte deseo de evitar un embarazo, aquellas que usaban alcohol en exceso mostraron un 50% más de probabilidades de quedar embarazadas que quienes bebían poco o nada. En contraste, el uso de cannabis no se asoció a un aumento en la cantidad de embarazos no planificados.

Cómo se realizó el estudio

El estudio, financiado por el Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development y por el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, incluyó a más de 2.000 mujeres no embarazadas de entre 15 y 34 años. Dentro de esa muestra se identificó un grupo de 936 participantes que expresaron con claridad su deseo de no tener un embarazo en el corto plazo.

De esas 936, unas 429 declararon usar alcohol de forma excesiva según los cuestionarios estandarizados aplicados por los investigadores, mientras que 362 reconocieron usar cannabis, entre las cuales 157 dijeron hacerlo todos o casi todos los días.

Un aspecto interesante del análisis es que tanto las mujeres que bebían en exceso como aquellas que usaban cannabis con frecuencia manifestaron un deseo incluso más fuerte de evitar la maternidad que las participantes que bebían de manera moderada o que no bebían, y que las que no usaban cannabis. Sin embargo, la realidad mostró diferencias importantes entre ambas sustancias a la hora de medir el impacto en embarazos no deseados.

Resultados principales del seguimiento

Durante el año que duró el seguimiento, un total de 71 de las 936 mujeres que querían evitar un embarazo terminaron embarazadas. Más de la mitad de esos embarazos, 38 casos, ocurrieron en el grupo que usaban alcohol en exceso. Esa cifra superó ampliamente el número combinado de embarazos en mujeres que bebían poco o que directamente no bebían. Es decir, beber alcohol en exceso se relacionó con un aumento significativo del riesgo de embarazos no planificados.

Con el cannabis la situación fue distinta. Menos de la mitad de los 71 embarazos, 28 casos, se dieron entre usuarias de cannabis, lo que indica que su uso, incluso diario, no estuvo vinculado a una mayor probabilidad de embarazos no planificados en comparación con quienes no lo usaban.

La interpretación de los investigadores

La autora principal de la investigación, la doctora Sarah Raifman, explicó que el estudio dejó dos conclusiones importantes. Por un lado, que las mujeres que usan alcohol en exceso parecen mostrar, en promedio, un deseo más fuerte de evitar el embarazo que las que beben poco o nada. Por otro, que a pesar de esa intención, el alcohol en niveles problemáticos las expone a una probabilidad mayor de quedar embarazadas en el transcurso de un año.

Según Raifman, la próxima etapa de la investigación será entender por qué ocurren estos embarazos, ya que podrían deberse a fallas en la adherencia a los anticonceptivos, a relaciones sexuales sin protección bajo los efectos del alcohol o a factores sociales y psicológicos asociados al uso.

El estudio también resaltó la importancia de abordar los riesgos del alcohol durante el embarazo. El síndrome alcohólico fetal (SAF), que aparece cuando el feto se expone al alcohol a través del uso materno, puede generar alteraciones físicas, cognitivas y conductuales permanentes en el desarrollo del niño. Además, está comprobado que el riesgo y la gravedad de este síndrome aumentan a medida que se incrementa la cantidad y la duración del uso de alcohol.

Por esta razón, los autores subrayan que los profesionales de la salud deben acompañar de manera activa a las mujeres con consumo problemático para que reduzcan o abandonen la bebida apenas exista la sospecha de un embarazo, incluso antes de que sea confirmado.

Diferencias entre alcohol y cannabis frente a embarazos no deseados

Estos resultados alimentan un debate relevante en el campo de la salud pública sobre cómo evaluar el impacto de distintas sustancias en la salud reproductiva. Mientras que el alcohol, una sustancia legal y ampliamente aceptada socialmente, aparece con claridad como un factor de riesgo tanto para los embarazos no planificados como para el desarrollo fetal, el cannabis no mostró en este caso una relación directa con embarazos no deseados.

Esto no implica que sea inocuo durante la gestación, pero sí obliga a reconocer que los riesgos del alcohol están mucho más documentados y resultan más contundentes en términos de salud reproductiva.

Posibles causas del vínculo entre alcohol y embarazo no deseado

Aunque la investigación no profundizó en las razones específicas, existen hipótesis que pueden explicar la relación observada. El consumo excesivo de alcohol reduce el autocontrol y aumenta la posibilidad de mantener relaciones sexuales sin protección. También puede afectar la constancia en el uso de anticonceptivos, ya que interfiere en las rutinas diarias y en la adherencia a métodos como la pastilla.

Si bien el estudio se desarrolló en Estados Unidos, sus conclusiones tienen eco en la región. En Argentina, el consumo de alcohol entre mujeres jóvenes muestra un crecimiento sostenido en espacios recreativos. Según datos de la SEDRONAR, el alcohol sigue siendo la sustancia psicoactiva más consumida en el país, incluso por encima del tabaco y del cannabis. Esto sugiere que los embarazos no planificados relacionados con la bebida podrían estar más presentes de lo que se cree.

En paralelo, el cannabis atraviesa un proceso de normalización social y legal. Argentina ya cuenta con regulaciones en torno al uso medicinal y en otros países de América Latina se discute la legalización del uso adulto. Este contraste refuerza la importancia de diseñar políticas basadas en evidencia científica y no en prejuicios culturales.

Un abordaje desde la salud

La investigación de la UCSF pone en primer plano la necesidad de que el sistema de salud refuerce la educación sexual integral incorporando información clara sobre el uso de sustancias. También resulta clave mejorar el acceso a métodos anticonceptivos de alta eficacia como implantes y dispositivos intrauterinos, y capacitar a los profesionales de la salud para detectar consumos problemáticos de alcohol en mujeres jóvenes.

Del mismo modo, es fundamental generar espacios de acompañamiento sin estigmatización, en los que las mujeres puedan hablar abiertamente de su uso de sustancias, su sexualidad y sus deseos reproductivos sin miedo a ser juzgadas.

La investigación revela que el consumo excesivo de alcohol se asocia con un mayor riesgo de embarazos no planificados, incluso entre mujeres que expresan claramente no querer ser madres en el corto plazo. En cambio, el uso de cannabis no mostró la misma asociación a los embarazos no planificados.

El mensaje principal es que el alcohol sigue teniendo un impacto fuerte en la salud reproductiva y en la vida de las mujeres. Esto obliga a seguir investigando cómo interactúan las conductas de uso de sustancias con la planificación familiar y a desarrollar políticas de salud pública más efectivas y realistas.