Skip to content Skip to sidebar Skip to footer
Cogollos grandes.

Cogollos más grandes: La guía definitiva de engorde para las últimas semanas

Los secretos para conseguir cogollos más grandes no tienen nada de mágico: una nutrición equilibrada, el uso de aditivos, un ambiente controlado y buenas prácticas de cultivo son la clave para obtener flores densas, pesadas y de calidad excepcional.

El rol de los macronutrientes (PK) en la fase final de floración.

Los macronutrientes son los elementos esenciales que toda planta necesita en grandes cantidades para desarrollarse. En el cannabis, los principales macronutrientes son el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K).

Aunque estos tres nutrientes son imprescindibles durante todo el ciclo de vida, su importancia cambia según la etapa. En vegetativo, el nitrógeno toma el protagonismo porque impulsa el crecimiento del follaje y la estructura general de la planta. Sin embargo, al entrar en floración, las necesidades nutricionales se transforman: el fósforo y el potasio pasan a ser los nutrientes estrella del plan de alimentación.

El potasio (K) es fundamental en esta fase porque participa directamente en la formación y densidad de los cogollos. Además, refuerza el sistema inmunológico, aumenta la resistencia a plagas y enfermedades, mejora el transporte de agua y nutrientes y fortalece el sistema radicular.

Por su parte, el fósforo (P) es clave para la formación de resina rica en cannabinoides y terpenos. También está presente en el ADN y las membranas celulares e interviene decisivamente en la fotosíntesis, el proceso mediante el cual las plantas convierten la luz solar en alimento.

Suministrar cantidades adecuadas y equilibradas de P y K durante la floración es la base para lograr una producción abundante de flores compactas, pesadas y de máxima calidad.

Estimuladores y aditivos: ¿cuáles usar para cogollos más grandes?

Antes de incorporar cualquier aditivo, lo primero y más importante es garantizar una correcta alimentación con los macronutrientes específicos de la floración (P y K). También es esencial que las plantas hayan gozado de condiciones óptimas durante todo el cultivo: carencias nutricionales, ataques de patógenos o estrés ambiental reducirán inevitablemente el potencial de engorde, por muchos aditivos que añadamos después.

Dicho esto, existen complementos que pueden marcar una diferencia notable en las últimas semanas.

Melaza

Una técnica clásica durante la floración consiste en aportar azúcares al cultivo. Los carbohidratos no solo sirven como fuente directa de energía, sino que estimulan la vida microbiana del sustrato, mejorando la disponibilidad y absorción de nutrientes. Esto impacta directamente en la formación de los cogollos.

La melaza de caña o de remolacha es la forma más popular y económica de incorporar azúcares al cultivo. Se suelen utilizar 2 cucharadas soperas por cada 4 litros de agua. Se puede aplicar tanto en riego como en pulverización foliar.

Extractos de algas marinas (Ascophyllum nodosum)

Las algas marinas son otro excelente aditivo para la floración, aunque sus beneficios pueden aprovecharse en varios momentos del cultivo. Contribuyen al desarrollo radicular, favorecen la división celular, facilitan la absorción de macronutrientes y ayudan a la germinación y a la producción de flores.

El control del ambiente: temperatura y humedad para cogollos más grandes

Adaptar el indoor a las necesidades de cada genética (índica o sativa) es un detalle que marca la diferencia.

Las índicas, originarias de regiones de Asia Central, son plantas compactas, de hojas anchas y cogollos densos y separados. Se adaptan perfectamente a espacios reducidos y toleran ciclos de luz más cortos y menos intensos. Son ideales para cultivos de interior porque gastan menos luz y funcionan bien con lámparas de potencia media. También son una buena opción para balcones con pocas horas de sol directo.

Las sativas, procedentes de zonas tropicales, son plantas altas, de hojas finas y cogollos alargados y continuos. Necesitan mayor intensidad lumínica y más horas de luz directa. Son perfectas para terrazas soleadas o cuartos de cultivo con lámparas de alta potencia.

En cuanto a la humedad, no existe diferencia significativa entre índicas y sativas. Lo importante es seguir los valores de la tabla DPV (Déficit de Presión de Vapor), que combina temperatura y humedad para mantener la transpiración óptima. En indoor, estas variables suelen medirse con un termohigrómetro.

Aplicación de técnicas de entrenamiento de bajo estrés (LST) para cogollos más grandes

Las técnicas LST (Low Stress Training) permiten modificar la estructura de la planta sin causarle un estrés excesivo. Consisten en atar las ramas para que todas queden a la misma altura, logrando una estructura plana y uniforme que recibe luz homogénea. Como resultado, se optimiza la producción ya que las ramas bajas también reciben luz y generan cogollos, algo que en la estructura natural del cannabis no suele suceder.

El LST es una técnica poco invasiva, ya que no requiere realizar cortes como en las podas, simplemente se atan las ramas para darles la forma deseada. Sin embargo, no conviene aplicarla en etapas de floración avanzada. Lo ideal es hacerlo durante el vegetativo avanzado o en las primeras fases de floración, cuando las ramas todavía son maleables, pero no tan frágiles como para quebrarse al doblarlas.

Paso a paso para realizar LST

Para esta técnica necesitaremos hilo grueso o alguna tela que sirva para amarrar las ramas. Es importante no usar elementos que puedan dañar los tallos, como alambres.

  1. Identificar los nudos y doblar suavemente las ramas hacia el lateral más flexible hasta que queden paralelas al sustrato.
  2. Atar el hilo a la rama y fíjarlo al borde de la maceta (muchos cultivadores hacen pequeños agujeros en el borde superior para pasar los hilos).
  3. Repetir el proceso con todas las ramas.

LST en el cultivo de cannabis


El lavado de raíces: cuándo y cómo hacerlo para mejorar sabor y peso

El lavado de raíces es una práctica que muchos cultivadores utilizan hacia el final de la floración. Consiste en eliminar los excedentes de sales acumuladas en el sustrato para que la planta absorba los nutrientes restante. Esto va a mejorar el sabor, quemado y aroma de los cogollos.

Aunque existen productos comerciales específicos, el método más sencillo es con agua pura. Simplemente hay que regar las plantas con dos o tres partes de agua más que la capacidad de la maceta. Es decir, si tenemos un contenedor de 10 litros, habrá que regar con entre 20 a 30 litros de agua.

Es importante que el agua esté declorada. Para conseguir esto, basta dejar reposar el agua en un balde durante toda una noche para que el cloro se evapore.

El riego debe ser progresivo, evitando charcos en la superficie de la maceta. Si se acumula líquido, esperamos a que absorba y continuamos regando. Procurar tener un buen drenaje por donde escurra el agua, para evitar acumulaciones de humedad. Para esto, una buena opción es realizar el lavado de raíces en una bañera.

El riego debe ser paulatino para evitar encharcamientos. (@Revista THC)

El momento exacto de la cosecha: la clave para un engorde óptimo

Cosechar en el punto justo es tan importante como todo lo anterior. El momento ideal depende del tipo de efecto que busques, pero la regla de oro son los tricomas.

Los tricomas pasan por tres fases: cuando la planta aún está madurando, son transparentes; cuando hay mayor concentración de THC, se vuelen blanquecinos; cuando el THC empieza a degradarse, son de color ámbar.

La mayoría de cultivadores cosechan cuando la generalidad de los tricomas están blancos. Pero esto depende de gustos.