Durante décadas, el debate sobre drogas estuvo atravesado por una idea bastante instalada: que las sustancias ilegales son más peligrosas que las legales. Sin embargo, la evidencia científica más reciente vuelve a cuestionar esa percepción. Un estudio publicado en 2026 muestra que, en términos de daño total para la salud y la sociedad, el alcohol y el tabaco superan ampliamente al cannabis.
La investigación, liderada por un equipo interdisciplinario, analizó el impacto de distintas sustancias en Canadá utilizando un enfoque integral que combina efectos biológicos, sociales y económicos. El resultado es claro: el alcohol encabeza el ranking de daños, seguido por el tabaco, mientras que el cannabis aparece bastante más abajo.
Metodología: cómo se midieron los daños
El estudio, publicado en el Journal of Psychopharmacology utilizó un análisis multicriterio de decisión (MCDA), una herramienta que permite comparar sustancias en múltiples dimensiones al mismo tiempo. En este caso, un panel de 20 especialistas evaluó 16 drogas en función de 16 criterios de daño.
Estos criterios incluyen tanto efectos sobre las personas que usan como impactos en terceros, entre ellos mortalidad, daño físico y mental, dependencia, pérdida de vínculos, violencia, accidentes y costos económicos.
A diferencia de otros enfoques más limitados, este modelo mide el daño total a nivel poblacional, incorporando también la prevalencia de consumo. Esto permite entender no solo cuán peligrosa es una sustancia, sino cuánto daño genera realmente en la sociedad.
Resultados clave: alcohol y tabaco por encima del cannabis
Los resultados del estudio son contundentes: el alcohol obtuvo 79 puntos en la escala, mientras que el tabaco alcanzó los 45. El cannabis, apenas 15 puntos.
La matemática es clara: el alcohol genera más de cinco veces el daño del cannabis, mientras que el tabaco lo triplica.
Este ranking no solo refleja la peligrosidad intrínseca de cada sustancia, sino también su impacto real en la población.
Alcohol vs. cannabis: más daño físico y social
El alcohol lidera en 9 de los 16 criterios evaluados, incluyendo daño físico, deterioro mental, pérdida de relaciones y costos económicos.
Está asociado a más de 200 enfermedades y condiciones de salud, y su consumo se vincula con accidentes de tránsito, violencia interpersonal y problemas familiares.
En comparación, el cannabis presenta menor mortalidad asociada, menor impacto en terceros y menores costos sociales, por eso explica su puntaje considerablemente más bajo.
Tabaco vs. cannabis: mortalidad y dependencia
El tabaco aparece como la segunda sustancia más dañina del estudio. Se destaca por una alta mortalidad asociada, daño físico directo significativo y un elevado nivel de dependencia
La nicotina es una de las sustancias con mayor capacidad de generar adicción, y el consumo de tabaco está vinculado a enfermedades graves como cáncer y patologías cardiovasculares. De acuerdo a algunos estudios, el cannabis también puede generar dependencia y efectos negativos, pero en menor magnitud.
Cannabis: menor daño relativo, pero con riesgos
Según los investigadores, aunque el cannabis tiene un puntaje más bajo, no está exento de riesgos. El estudio señala potenciales efectos como dependencia, síntomas de abstinencia y alteraciones cognitivas, aunque se trata de efectos sin evidencia científica.
También puede estar asociado a problemas de salud mental en ciertos contextos, especialmente con usos intensivos o en poblaciones vulnerables. Sin embargo, en la comparación general, su impacto es considerablemente menor que el del alcohol y el tabaco.
Interpretación: legalidad no es sinónimo de menor riesgo
Uno de los puntos más relevantes del estudio es la desconexión entre legalidad y daño.
El alcohol y el tabaco, pese a ser legales y ampliamente aceptados, encabezan el ranking de daños. Esto se explica en parte por su alta disponibilidad, su consumo extendido y las políticas regulatorias.
El estudio sugiere que las decisiones en materia de drogas deberían basarse en evidencia científica y en el impacto real de cada sustancia, más que en su estatus legal.

