El avance de la industria del cannabis trajo consigo un problema clásico de la agricultura intensiva: las plagas. Entre ellas, el pulgón del cannabis se volvió una de las amenazas más persistentes en cultivos indoor y de invernadero. Este insecto se alimenta de la savia de la planta, debilitándola, reduciendo su crecimiento y afectando directamente el rendimiento final.
En este contexto, un estudio aporta evidencia sólida sobre una alternativa que no solo controla la plaga de forma efectiva, sino que además podría mejorar la calidad química del cultivo: el uso de hongos entomopatógenos. La investigación analiza cómo estos microorganismos pueden reemplazar a los insecticidas tradicionales, con resultados que abren nuevas perspectivas para el cultivo sostenible.
Qué son los pulgones del cannabis y por qué son un problema
El pulgón del cannabis (Phorodon cannabis) es un insecto que se instala en hojas y tallos, alimentándose del floema de la planta. Este proceso interfiere con el transporte de nutrientes esenciales, lo que provoca un deterioro general del cultivo. Según el estudio, la infestación puede generar hojas amarillentas, crecimiento reducido y menor vigor general .
Además, los pulgones liberan una sustancia azucarada conocida como ligamaza o melaza, que favorece el desarrollo de hongos patógenos y atrae otros insectos. Este efecto en cadena agrava aún más el estrés de la planta y puede comprometer seriamente la producción.
Frente a este escenario, el manejo tradicional suele basarse en plaguicidas químicos. Sin embargo, estos presentan limitaciones importantes, como la generación de residuos, el desarrollo de resistencia en las plagas y posibles impactos negativos sobre la calidad final del producto.
Una alternativa biológica: hongos que matan insectos
El estudio, publicado en 2025 en la revista Plants, se enfoca en dos especies de hongos entomopatógenos: Beauveria bassiana y Metarhizium anisopliae. Estos organismos actúan como patógenos naturales de insectos. Su mecanismo es directo: las esporas se adhieren al cuerpo del pulgón, penetran su cutícula y colonizan su interior hasta provocar su muerte.
En condiciones controladas, ambos hongos lograron resultados contundentes. A concentraciones altas, alcanzaron el 100% de mortalidad de pulgones en un plazo de 10 días . Sin embargo, Beauveria bassiana mostró una acción más rápida, logrando tasas de infección superiores en etapas tempranas del tratamiento.
Este comportamiento coincide con investigaciones previas en otros cultivos, donde este hongo se destaca por su eficacia como agente de control biológico.
Resultados en cultivo real: control efectivo sin químicos
Más allá de los ensayos de laboratorio, el estudio incluyó pruebas en invernadero con tres variedades de cannabis: una dominante en THC, otra en CBD y una balanceada. Allí se compararon distintos tratamientos: plantas infestadas sin control, plantas tratadas con insecticida químico y plantas tratadas con hongos.
Los resultados fueron claros. Tanto el insecticida como Beauveria bassiana lograron mantener la población de pulgones prácticamente en cero durante nueve semanas . En contraste, las plantas sin tratamiento sufrieron un crecimiento exponencial de la plaga.
Esto demuestra que el control biológico puede igualar la eficacia de los métodos químicos en términos de manejo de plagas, pero con ventajas adicionales.
Los resultados muestran que el uso de insecticidas químicos reduce significativamente la concentración total de cannabinoides en todas las variedades analizadas . En cambio, las plantas tratadas con Beauveria bassiana mantuvieron niveles iguales o incluso superiores a los controles sin tratar.
Impacto en el crecimiento de las plantas
La infestación de pulgones tuvo un efecto negativo significativo en el desarrollo de las plantas. Aquellas que no recibieron tratamiento mostraron menor altura y menor biomasa, confirmando el impacto directo de la plaga sobre el rendimiento .
En cambio, las plantas tratadas con hongos mantuvieron niveles de crecimiento similares a las tratadas con insecticidas. Esto indica que el control biológico no solo es efectivo contra la plaga, sino que también permite preservar el desarrollo del cultivo.
Sin embargo, el estudio señala que ninguna intervención logra revertir completamente el daño inicial si la infestación ya está avanzada. Por eso, la detección temprana sigue siendo clave en cualquier estrategia de manejo.
Cannabinoides: el dato más interesante
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio tiene que ver con la calidad química del cannabis. Los investigadores analizaron cómo los distintos tratamientos afectan la producción de cannabinoides, como THC y CBD.
Los resultados muestran que el uso de insecticidas químicos reduce significativamente la concentración total de cannabinoides en todas las variedades analizadas . En cambio, las plantas tratadas con Beauveria bassiana mantuvieron niveles iguales o incluso superiores a los controles sin tratar.
En variedades sensibles a la plaga, como Congo Durban y Perseid, el tratamiento biológico no solo evitó la caída en cannabinoides, sino que en algunos casos aumentó su concentración total.
Este efecto podría estar relacionado con mecanismos de defensa de la planta, que activan la producción de metabolitos secundarios frente a ciertos estímulos biológicos.
Terpenos: aroma y perfil también afectados
El mismo patrón se observó en los terpenos, compuestos responsables del aroma y parte del efecto del cannabis. Las plantas tratadas con insecticidas presentaron los niveles más bajos de terpenos en todas las variedades .
Por el contrario, el uso de hongos permitió mantener o incluso mejorar la producción de estos compuestos. En algunos casos, las plantas tratadas con Beauveria bassiana produjeron más terpenos que las plantas control.
Esto es especialmente relevante para cultivadores que buscan perfiles aromáticos complejos o productos de alta calidad, donde los terpenos juegan un rol clave.
Un enfoque más sustentable para el futuro
Los resultados del estudio posicionan a los hongos entomopatógenos como una herramienta clave dentro del manejo integrado de plagas. No solo ofrecen un control efectivo, sino que además reducen el impacto ambiental y mejoran la calidad del producto final.
El uso de Beauveria bassiana se destaca especialmente por su capacidad de controlar poblaciones de pulgones de forma sostenida, mientras que preserva el crecimiento de las plantas y puede mantener o aumentar los niveles de cannabinoides y terpenos.
Sin embargo, los autores señalan que todavía hay aspectos por investigar, como la optimización de condiciones ambientales y la formulación de aplicaciones a gran escala.

