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Cannabis en la China antigua: ¿el cultivo fundamental de la civilización?

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Gran parte de la historia temprana del cannabis estuvo asociada principalmente a usos rituales, medicinales o psicoactivos. Pero una nueva investigación arqueológica acaba de reforzar otra idea: durante miles de años, el cannabis habría sido un cultivo agrícola central para la vida cotidiana en la antigua China.

El estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science, encontró evidencia de que el cannabis era cultivado y utilizado sistemáticamente en el norte de China hace entre 4.500 y 3.400 años, durante el período Neolítico tardío y comienzos de la Edad de Bronce. Según los investigadores, la planta habría formado parte de los llamados “cinco granos” fundamentales de la agricultura china antigua, junto al arroz, el mijo, la cebada y la soja.

La investigación fue realizada por científicos de la Shandong University y otras instituciones arqueológicas chinas, que analizaron restos microscópicos vegetales hallados en dos antiguos asentamientos de la provincia de Shandong: Beitaishang y Qianzhongzitou.

Los resultados desafían una idea bastante extendida dentro de la arqueología: que el cannabis tenía un rol marginal o exclusivamente ritual en las primeras sociedades agrícolas de Asia oriental.

Cómo descubrieron el cannabis miles de años después

Uno de los problemas históricos para rastrear el uso antiguo del cannabis es que sus restos orgánicos suelen degradarse rápidamente.

Las semillas contienen mucho aceite y las fibras vegetales se descomponen con facilidad, por lo que encontrar restos preservados es relativamente raro. Por eso, los investigadores recurrieron a otra técnica arqueológica: el análisis de fitolitos.

Los fitolitos son pequeñas estructuras minerales microscópicas formadas dentro de las células de ciertas plantas. Están compuestos principalmente por sílice absorbida desde el suelo y pueden sobrevivir miles de años incluso cuando la planta original ya desapareció completamente.

Según explican los autores, estas estructuras funcionan casi como “huellas fósiles” microscópicas capaces de revelar qué plantas existieron en un lugar específico.

El equipo analizó 132 muestras arqueológicas tomadas de pisos domésticos, cenizas, pozos y restos habitacionales en ambos asentamientos neolíticos. Los resultados fueron sorprendentes.

En el sitio Beitaishang, los fitolitos de cannabis aparecieron en el 68,8% de las muestras analizadas. En Qianzhongzitou, estuvieron presentes en el 72,3% de las muestras correspondientes al período Longshan y en el 51,6% de las muestras de la posterior cultura Yueshi, ya en la Edad de Bronce temprana.

El cannabis estaba profundamente integrado a la vida cotidiana

Uno de los aspectos más importantes del hallazgo no es solamente la presencia del cannabis, sino el contexto arqueológico donde apareció.

Los restos fueron encontrados principalmente en espacios domésticos y productivos: pisos de viviendas, áreas de procesamiento, pozos de ceniza y sectores asociados a actividades diarias. Eso sugiere que el cannabis no era un elemento raro reservado únicamente para élites religiosas o rituales funerarios, sino parte habitual de la economía agrícola cotidiana.

Los autores sostienen que el cannabis estaba “profundamente integrado” a la vida diaria de las comunidades neolíticas del norte chino.

Además, los fitolitos aparecieron frecuentemente junto a restos de otros cultivos fundamentales como arroz, mijo cola de zorro y mijo broomcorn, reforzando la hipótesis de que el cannabis formaba parte estable del sistema agrícola regional.

Según el paper, la coexistencia entre cannabis y otros cultivos básicos apareció en entre el 84% y el 100% de las muestras analizadas.

Fibra, alimento y aceite: los usos más probables

Aunque el cannabis moderno suele asociarse principalmente al THC y sus efectos psicoactivos, la investigación señala que en estas sociedades antiguas el uso dominante probablemente era mucho más práctico. Los autores creen que el cannabis era utilizado principalmente como fuente de fibra, semillas alimenticias y aceite vegetal.

Las fibras podían emplearse para fabricar textiles, cuerdas y otros materiales utilitarios. Las semillas, por su alto contenido nutricional, probablemente eran consumidas como alimento o procesadas para obtener aceite.

El estudio también menciona posibles evidencias de procesamiento de fibras vegetales.

En algunos pozos de ceniza del sitio Qianzhongzitou aparecieron concentraciones especialmente altas de fitolitos de cannabis y agrupamientos microscópicos compatibles con actividades vinculadas al tratamiento de fibras, posiblemente procesos de enríado, una técnica utilizada para separar fibras textiles del tallo vegetal mediante humedad y fermentación controlada.

¿Y el uso psicoactivo?

La investigación aclara que no encontró evidencia directa de uso recreativo o psicoactivo en estos asentamientos específicos.

De hecho, los autores remarcan que los hallazgos de Shandong contrastan con otros registros arqueológicos euroasiáticos donde el cannabis apareció asociado a contextos rituales, funerarios o ceremoniales.

Por ejemplo, en antiguas tumbas de Xinjiang, al oeste de China, arqueólogos encontraron restos de cannabis con alto contenido psicoactivo vinculados a prácticas rituales de la Edad de Bronce. En cambio, en Shandong, el patrón arqueológico parece mucho más ligado a actividades domésticas y productivas.

El estudio incluso señala que las variedades analizadas corresponderían principalmente a cannabis de tipo fibroso, es decir, plantas seleccionadas históricamente por producción textil y alimentaria más que por concentración de THC.

Los investigadores explican que recién hace aproximadamente 4.000 años comenzaron procesos más intensos de selección diferenciada entre cannabis destinado a fibra y cannabis seleccionado por propiedades psicoactivas o medicinales.

El cannabis como uno de los “cinco granos”

Uno de los conceptos más interesantes del trabajo es la recuperación de una antigua categoría agrícola china: los “cinco granos”.

En distintas tradiciones históricas del norte de China, el cáñamo aparece mencionado junto a arroz, mijo, trigo o cebada y soja como uno de los cultivos esenciales para la subsistencia agrícola. El nuevo estudio aporta evidencia arqueológica concreta para respaldar esa idea. Los autores sostienen que el cannabis ya había alcanzado estatus de cultivo central durante el período Longshan, hace al menos 4.000 años.

Eso implica que la planta probablemente tuvo un rol económico mucho más importante de lo que se creía hasta ahora en el desarrollo de las primeras sociedades agrícolas complejas del este asiático.

Una planta con miles de años de historia humana

La investigación también se suma a una línea creciente de estudios que intentan reconstruir la relación histórica entre humanos y cannabis.

Según trabajos previos citados por los investigadores, la domesticación inicial de la planta podría haber comenzado hace unos 12.000 años en distintas regiones de Asia.

Desde allí, el cannabis se expandió progresivamente por Eurasia durante la Edad de Bronce, adaptándose a distintos usos culturales, agrícolas, medicinales y rituales. Con el tiempo, distintas poblaciones humanas comenzaron a seleccionar variedades específicas según necesidades concretas: algunas enfocadas en fibras y semillas, otras en producción de compuestos psicoactivos.

El estudio sostiene que durante gran parte de la prehistoria temprana el cannabis probablemente funcionó como un cultivo multipropósito, utilizado simultáneamente para textiles, alimento, aceite y posiblemente aplicaciones medicinales.

Un hallazgo que cambia parte de la historia del cannabis

Los autores sostienen que el estudio obliga a reconsiderar cuánto pesó realmente el cannabis dentro de las primeras economías agrícolas de Asia oriental.

Hasta ahora, gran parte de la evidencia disponible provenía de semillas aisladas, restos textiles o polen encontrado en contextos dispersos. El análisis de fitolitos permitió observar algo distinto: no una presencia ocasional, sino una integración agrícola sistemática y cotidiana.

En otras palabras, el cannabis no habría sido simplemente una planta secundaria utilizada esporádicamente, sino uno de los pilares agrícolas que ayudaron a sostener algunas de las primeras sociedades complejas del norte chino.

Y aunque hoy el debate global alrededor del cannabis suele centrarse en legalización, salud pública o uso recreativo, esta investigación recuerda algo mucho más antiguo: durante miles de años, la planta fue sobre todo una herramienta agrícola esencial para la supervivencia humana.