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@Gustavo Jaiyes / Revista THC

Hermafroditas en el Cannabis: un estudio indaga en sus causas y consecuencias

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En el cultivo de cannabis hay pocas palabras tan temidas como “hermafrodita”. Tanto para los que producen flores destinadas al mercado medicinal o adulto como los criadores domiciliarios y los autocultivadores, la aparición de flores macho en plantas hembra puede transformarse en un desastre silencioso: semillas inesperadas, pérdida de potencia, caída de calidad y una cosecha que deja de ser premium.

Ahora, una revisión científica publicada en la revista Plants reúne décadas de investigaciones para intentar responder una pregunta que todavía genera debates dentro de la industria: ¿por qué algunas plantas de cannabis cambian de sexo o desarrollan estructuras masculinas?

El trabajo, realizado por investigadores del Institute of Cannabis Research de Colorado State University Pueblo, analiza la relación entre genética, hormonas, ambiente y prácticas de cultivo en la aparición del hermafroditismo en Cannabis. El artículo no solo resume el conocimiento disponible sobre el tema, sino que también deja en claro que el fenómeno es mucho más complejo de lo que suele circular en foros o grupos de cultivadores.

El cannabis no es tan “binario” como parece

Aunque el cannabis suele describirse como una especie dioica, es decir, con plantas macho y plantas hembra separadas, la realidad biológica es bastante más flexible. Los autores explican que la expresión sexual en cannabis es “altamente plástica”, lo que significa que puede modificarse según factores genéticos, hormonales y ambientales.

Eso incluye la posibilidad de encontrar plantas monoicas, capaces de desarrollar flores macho y hembra en distintas partes de la misma planta, y también individuos hermafroditas, donde estructuras masculinas aparecen dentro de flores femeninas.

En términos evolutivos, esa plasticidad puede ser una ventaja. Bajo condiciones de estrés o falta de polen, una planta capaz de autofertilizarse tiene más chances de reproducirse. El problema es que lo que funciona como estrategia de supervivencia en la naturaleza se convierte en un dolor de cabeza dentro de un indoor comercial.

El impacto económico de una planta hermafrodita

El estudio señala que la polinización accidental puede reducir entre un 60% y un 75% el contenido de cannabinoides como THCA y CBDA en las flores. Además, la aparición de semillas modifica la estructura del cogollo, afecta el perfil terpénico y disminuye el valor comercial de la cosecha.

Uno de los puntos más importantes del paper es que las flores hermafroditas producen polen viable. No se trata solamente de deformaciones estéticas o flores “raras”: esas estructuras pueden fecundar otras plantas y generar semillas fértiles.

Los investigadores citan trabajos donde semillas producidas por flores hermafroditas tuvieron tasas de germinación de entre 90% y 95%. Eso significa que incluso una cantidad reducida de flores macho ocultas dentro de un cultivo puede terminar afectando una sala entera.

Estrés ambiental: ¿mito o realidad?

Dentro de la cultura cannábica existe desde hace años la idea de que cualquier situación de estrés puede “hacer herma” a una planta. El nuevo estudio muestra que hay evidencia parcial para sostener esa teoría, aunque los mecanismos todavía no están completamente entendidos.

Los autores revisan investigaciones que vinculan la inestabilidad sexual con interrupciones del fotoperiodo, filtraciones de luz durante la noche, fluctuaciones de temperatura, cambios bruscos entre el día y la noche, deficiencias nutricionales y otros factores ambientales.

Sin embargo, también aclaran que no existe una relación universal ni automática. Algunas variedades parecen mucho más sensibles que otras y el mismo estímulo puede generar respuestas distintas según la genética y el momento del desarrollo en que ocurre el estrés.

En otras palabras: no cualquier problema de cultivo convierte automáticamente una planta en hermafrodita, pero ciertas condiciones pueden aumentar el riesgo en genéticas predispuestas.

El rol de las hormonas en la expresión sexual

Uno de los aportes más interesantes del trabajo es la explicación sobre el papel de las hormonas vegetales en la determinación sexual del cannabis.

La hormona más asociada a la feminización es el etileno. Según los investigadores, niveles altos de señalización de etileno favorecen el desarrollo de flores femeninas. En cambio, las giberelinas tienden a impulsar la formación de flores masculinas. Eso explica por qué ciertos productos químicos utilizados en breeding pueden modificar el sexo de las plantas.

El compuesto más conocido es el STS o tiosulfato de plata, ampliamente utilizado para revertir hembras y producir polen feminizante. El paper señala que el STS sigue siendo la herramienta más efectiva para inducir masculinización porque bloquea la percepción de etileno dentro de la planta.

Cuando esa señal hormonal se inhibe, una planta genéticamente femenina puede comenzar a desarrollar flores macho capaces de liberar polen.

Feminización: utilidad y contradicción

Paradójicamente, el mismo fenómeno que representa un problema en producción comercial es la base de gran parte del mercado moderno de semillas feminizadas.

Al inducir flores macho en plantas XX mediante STS u otros inhibidores del etileno, los breeders obtienen polen sin cromosoma Y. Ese polen, al fecundar otra hembra, produce descendencia predominantemente femenina.

La técnica revolucionó la industria porque permitió reducir drásticamente la aparición de machos en cultivos destinados a flores. Pero también abrió discusiones sobre estabilidad genética y predisposición al hermafroditismo.

El nuevo estudio evita simplificaciones. Los autores remarcan que todavía no existen pruebas concluyentes que permitan afirmar que una variedad específica sea inherentemente “herma” de forma universal. Lo que sí aparece de manera consistente es una interacción compleja entre genética, ambiente y regulación hormonal.

¿Se puede detectar antes de que sea tarde?

Actualmente, la herramienta más utilizada sigue siendo la inspección visual. El problema es que las anteras pueden aparecer escondidas dentro de flores femeninas y pasar desapercibidas hasta liberar polen. Por eso, distintos grupos científicos están explorando métodos de detección temprana.

Uno de los más llamativos es el uso de espectroscopía Raman portátil, una técnica capaz de identificar diferencias químicas entre plantas macho, hembra y hermafroditas mediante análisis espectral. Según el trabajo, algunos estudios lograron niveles de precisión superiores al 98% para detectar individuos hermafroditas.

También existen marcadores moleculares asociados al sexo, aunque los investigadores aclaran que la mayoría sirve para distinguir machos de hembras, pero no para predecir inestabilidad sexual futura.

Un fenómeno que todavía no se entiende del todo

Lejos de presentar respuestas definitivas, el paper deja claro que el hermafroditismo en cannabis sigue siendo un área llena de preguntas abiertas.

Los autores sostienen que la expresión sexual en cannabis no depende únicamente de los cromosomas, sino de una red compleja donde intervienen hormonas, genes, ambiente y etapa de desarrollo. Esa complejidad explica por qué algunas plantas permanecen completamente estables bajo estrés severo mientras otras reaccionan rápidamente ante pequeñas alteraciones.

Para la industria del cannabis, entender mejor estos mecanismos no es solamente una cuestión académica. En un mercado donde la calidad de la flor determina gran parte del valor económico, minimizar el riesgo de polinización accidental se volvió una prioridad productiva.

Y aunque el hermafroditismo pueda funcionar como una estrategia evolutiva de supervivencia para la planta, dentro de una sala de cultivo comercial sigue siendo una de las amenazas más difíciles de controlar.