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¿Cannabis para caballos? Un estudio muestra resultados sorprendentes

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Mientras crece la investigación sobre cannabis medicinal en medicina veterinaria, un nuevo estudio publicado recientemente aporta evidencia sobre un terreno todavía poco explorado: el uso de formulaciones ricas en THC en caballos.

El trabajo, publicado en la revista científica Frontiers in Veterinary Science describe el caso de un caballo rescatado que llegó a manos de veterinarios en condiciones extremas. Presentaba desnutrición severa, una enorme herida ulcerada en una de sus patas traseras, dolor crónico difícil de controlar y una compleja combinación de enfermedades que incluían un sarcoide equino fibroblástico, ruptura completa de tendones, osteomielitis incipiente y daño articular avanzado.

Ante la falta de respuesta a los tratamientos convencionales y la posibilidad concreta de eutanasia, el equipo decidió implementar una estrategia paliativa basada en cannabis medicinal.

Un caso con pocas alternativas

Cuando fue rescatado, el caballo presentaba una condición corporal extremadamente baja y apenas podía sostenerse sobre la extremidad afectada. Los veterinarios describieron una gran lesión ulcerada que comprometía gran parte de la región metatarsiana de la pata izquierda, con tejido necrótico, secreciones purulentas y signos evidentes de inflamación crónica.

A pesar del uso de antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos opioides y múltiples intervenciones locales, el dolor continuaba siendo intenso y la evolución clínica seguía empeorando.

Los estudios posteriores confirmaron la presencia de un sarcoide equino fibroblástico, uno de los tumores cutáneos más frecuentes en caballos, además de lesiones profundas que comprometían tendones y estructuras óseas.

Frente a este escenario, el equipo optó por incorporar una terapia basada en aceites de cannabis de espectro completo.

THC y CBD durante diez meses

El protocolo incluyó la administración oral de aceites ricos en THC y CBD en proporción 1:1.

Los productos utilizados contenían 100 miligramos por mililitro de cada cannabinoide y fueron administrados de forma gradual para minimizar posibles efectos adversos. El tratamiento alcanzó una dosis de mantenimiento de 0,5 mg/kg de THC y 0,5 mg/kg de CBD cada 12 horas.

Además del uso oral, los veterinarios aplicaron la misma formulación de forma tópica directamente sobre la herida una o dos veces por día. La terapia se mantuvo durante aproximadamente diez meses y se complementó con otros analgésicos cuando fue necesario.

Mejoras visibles en la herida y el comportamiento

Según los autores, una de las primeras mejoras observadas fue la desaparición de la automutilación.

Antes del inicio del tratamiento, el caballo se mordía constantemente la zona lesionada debido al dolor y al prurito, lo que dificultaba enormemente la cicatrización. Sin embargo, ese comportamiento desapareció en pocas semanas.

Las fotografías publicadas muestran una evolución progresiva de la lesión a lo largo de los meses, con reducción del tejido de granulación excesivo, mejor organización del tejido, contracción de los bordes de la herida y una reepitelización cada vez más evidente.

Aunque la lesión nunca llegó a curarse completamente, los veterinarios observaron una mejora sustancial en la calidad del tejido y una disminución sostenida de la inflamación local.

Recuperó peso y volvió a moverse

Otro de los cambios más notorios fue la recuperación física general. Los investigadores reportan que el apetito comenzó a mejorar pocas semanas después del inicio del tratamiento y que el estado corporal pasó de una condición extremadamente deficiente a valores cercanos a la normalidad en apenas cinco meses.

La movilidad también mostró avances importantes. El caballo recuperó la capacidad de acostarse y levantarse por sus propios medios, volvió a utilizar parcialmente la extremidad afectada e incluso llegó a trotar brevemente durante algunos períodos del tratamiento.

Para los autores, estas mejoras reflejan una reducción significativa del dolor y un aumento general del bienestar.

¿Fue seguro usar cannabis en un caballo?

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que existen muy pocos datos publicados sobre el uso clínico prolongado de THC en equinos. De hecho, los propios autores señalan que prácticamente no hay antecedentes científicos que describan tratamientos similares en caballos.

Durante la mayor parte de los diez meses de seguimiento no se registraron efectos adversos relevantes. Los análisis sanguíneos mostraron parámetros hepáticos y renales dentro de rangos normales y no aparecieron complicaciones digestivas, neurológicas o cardiovasculares asociadas al tratamiento.

Los únicos efectos secundarios fueron observados hacia el final de la vida del animal, cuando el dolor se volvió extremadamente difícil de controlar y los veterinarios recurrieron a dosis mucho más altas de cannabinoides como medicación de rescate.

En ese contexto aparecieron episodios transitorios de sedación, somnolencia y ataxia, aunque sin signos de toxicidad sistémica.

El final del caso

Pese a las mejoras observadas, la enfermedad continuó avanzando. La osteomielitis progresó durante los últimos meses y el dolor terminó volviéndose refractario incluso a las combinaciones de cannabinoides y morfina utilizadas por el equipo veterinario.

Finalmente, los cuidadores decidieron practicar la eutanasia por razones humanitarias. Sin embargo, los autores destacan que el objetivo principal de los cuidados paliativos sí fue alcanzado. Durante gran parte del tratamiento el caballo recuperó peso, mejoró su comportamiento, disminuyó su sufrimiento y pudo mantener una calidad de vida considerablemente superior a la que presentaba al momento del rescate.

Cannabis y medicina veterinaria

El caso se suma a una creciente cantidad de investigaciones que exploran el potencial terapéutico de los cannabinoides en animales.

Aunque la mayor parte de los estudios veterinarios se han concentrado en perros y gatos, los autores sostienen que tanto el THC como el CBD podrían convertirse en herramientas valiosas para el manejo del dolor crónico, la inflamación y los cuidados paliativos en caballos.

Aun así, remarcan que se trata de un único caso clínico y que todavía son necesarios estudios controlados para determinar dosis, indicaciones y perfiles de seguridad a largo plazo.

Por ahora, el trabajo ofrece una de las primeras descripciones detalladas sobre cómo una combinación de THC y CBD pudo mejorar durante meses la calidad de vida de un caballo que parecía no tener alternativas terapéuticas.

Cannabis veterinario en Argentina

Mendoza dio un paso histórico al convertirse en la primera provincia argentina en crear un marco regulatorio específico para el cannabis medicinal veterinario. A través del programa REPROVET, se busca ordenar la prescripción, el cultivo y el acceso a tratamientos con cannabis para distintas especies animales.

La medida responde a un reclamo que veterinarios y tutores venían impulsando desde hace años. Aunque el sistema todavía debe desarrollar registros, protocolos y mecanismos de control para funcionar plenamente, establece las bases para que los tratamientos con cannabinoides puedan realizarse dentro de un marco legal y sanitario.

La decisión se apoya en una creciente evidencia científica sobre el uso de CBD en perros, especialmente en casos de osteoartritis, epilepsia y algunos trastornos del comportamiento. Si bien los especialistas coinciden en que aún faltan estudios más amplios, los resultados obtenidos hasta ahora han impulsado el interés por incorporar estas terapias complementarias en la medicina veterinaria.