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la legalizacion reduce las ganancias de las farmaceuticas

Las leyes de cannabis medicinal reducen el ausentismo laboral por problemas de salud, según un estudio

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Cada vez que un país o un estado debate una ley sobre cannabis, suelen repetirse las mismas preguntas. ¿Aumentará el uso? ¿Habrá más accidentes? ¿Mejorará el acceso a tratamientos médicos? ¿Qué impacto tendrá sobre la economía?

Un nuevo estudio propone sumar otra cuestión a esa lista: ¿qué ocurre con el ausentismo laboral cuando se aprueban leyes de cannabis medicinal?

La respuesta, al menos según una investigación publicada recientemente en la revista Journal of Workplace Behavioral Health, es llamativa. Tras analizar más de tres décadas de datos correspondientes a más de 20 millones de trabajadores estadounidenses, los investigadores concluyeron que los estados que legalizaron el cannabis medicinal experimentaron una reducción significativa en las ausencias laborales provocadas por enfermedades o lesiones.

Concretamente, el estudio encontró que la probabilidad de faltar al trabajo por motivos de salud cayó aproximadamente un 6,9 % después de la aprobación de estas leyes. En contraste, la legalización del cannabis para uso adulto no mostró efectos estadísticamente significativos sobre el ausentismo.

Aunque el trabajo no demuestra una relación causal directa entre el uso de cannabis y la reducción de las ausencias, sí aporta una evidencia sólida de que las políticas públicas orientadas al uso medicinal podrían generar beneficios que trascienden el ámbito sanitario y alcanzan también al mercado laboral.

Un costo enorme para trabajadores y empresas

El ausentismo por problemas de salud representa uno de los principales desafíos para cualquier economía moderna.

Cada día, millones de personas dejan de asistir a sus empleos debido a enfermedades respiratorias, lesiones, dolores crónicos, migrañas, trastornos musculoesqueléticos, problemas de salud mental o cuadros de estrés. Además del impacto sobre los trabajadores y sus familias, estas ausencias generan importantes pérdidas económicas para empresas y organismos públicos.

Los autores del estudio recuerdan que, solo en Estados Unidos, el ausentismo relacionado con problemas de salud representa un costo superior a 225.000 millones de dólares al año para los empleadores debido a la disminución de la productividad. En Europa, distintas estimaciones indican que las pérdidas derivadas de las licencias médicas equivalen a entre el 2 % y el 3,3 % del producto bruto interno de los países miembros de la Unión Europea.

Frente a este escenario, comprender qué políticas pueden contribuir a reducir esas ausencias se convirtió en un tema de creciente interés para economistas, epidemiólogos y especialistas en salud pública.

Un experimento natural a escala nacional

Para responder a la pregunta, los investigadores recurrieron a una estrategia poco habitual.

En lugar de seguir durante años a un grupo de pacientes que consumieran cannabis medicinal, aprovecharon un fenómeno conocido como experimento natural.

Durante las últimas tres décadas, los distintos estados de Estados Unidos aprobaron sus leyes sobre cannabis en momentos diferentes. Algunos comenzaron a permitir el uso medicinal a principios de los años 2000, mientras que otros recién lo hicieron muchos años después. Esa diferencia temporal permitió comparar qué ocurría con el ausentismo antes y después de la entrada en vigor de cada legislación.

El equipo utilizó datos provenientes de la Current Population Survey (CPS), una de las encuestas laborales más importantes del país, elaborada mensualmente por la Oficina del Censo y la Oficina de Estadísticas Laborales.

Después de aplicar distintos criterios de selección, la muestra final incluyó 20.318.127 trabajadores de entre 18 y 61 años relevados entre enero de 1990 y marzo de 2025, convirtiéndose en uno de los mayores estudios realizados hasta la fecha sobre este tema.

Qué encontraron los investigadores

El análisis mostró un patrón consistente: los estados que aprobaron leyes de cannabis medicinal comenzaron a registrar menos ausencias laborales por enfermedad en comparación con aquellos que todavía no habían implementado este tipo de normativa.

Según los modelos estadísticos utilizados, la reducción alcanzó aproximadamente el 6,9 %, un efecto que se mantuvo incluso después de controlar variables como edad, sexo, nivel educativo, estado civil, ocupación, condiciones económicas y diferencias propias de cada estado.

Los investigadores también analizaron un segundo momento: la apertura efectiva de los dispensarios donde los pacientes podían adquirir cannabis medicinal de manera regulada.

Curiosamente, el efecto ya aparecía desde la aprobación de la ley y tendía a consolidarse posteriormente, lo que sugiere que la protección legal para acceder al tratamiento podría comenzar a modificar el comportamiento de los trabajadores incluso antes de que el mercado estuviera completamente desarrollado.

El cannabis de uso adulto mostró un resultado muy diferente

Uno de los aspectos más interesantes del estudio surgió cuando el equipo comparó las distintas formas de regulación.

Mientras que las leyes de cannabis medicinal se asociaron con una disminución clara del ausentismo, las leyes que autorizaron el cannabis para uso adulto no produjeron cambios estadísticamente significativos. Para los autores, esta diferencia no resulta sorprendente.

El objetivo principal de los programas de cannabis medicinal es facilitar el acceso a tratamientos destinados a aliviar síntomas relacionados con enfermedades específicas, como dolor crónico, esclerosis múltiple, epilepsia, cáncer, trastornos del sueño o determinadas afecciones psiquiátricas, dependiendo de la legislación vigente en cada estado.

En cambio, el uso recreativo responde a motivaciones mucho más diversas. Algunas personas pueden experimentar beneficios indirectos sobre el descanso o el manejo del estrés, mientras que otras podrían no modificar en absoluto su estado de salud. Esa heterogeneidad hace que, al analizar millones de trabajadores en conjunto, los posibles efectos positivos y negativos tiendan a compensarse entre sí, sin generar un impacto estadísticamente detectable sobre las ausencias laborales.

¿Por qué podrían disminuir las ausencias?

Aunque el estudio fue diseñado para identificar asociaciones y no para demostrar una relación causal directa, los investigadores plantean varias hipótesis que podrían explicar este fenómeno.

La primera tiene que ver con el alivio de síntomas que suelen ser una causa frecuente de licencias médicas. Numerosos estudios previos han mostrado que el cannabis medicinal puede contribuir a mejorar el dolor crónico, reducir espasmos musculares, aliviar algunos trastornos del sueño y disminuir síntomas de ansiedad en determinados pacientes. Si una persona logra controlar mejor estos problemas, es razonable pensar que tendrá menos dificultades para asistir regularmente a su trabajo.

Otra posibilidad mencionada por los autores es que el acceso al cannabis medicinal permita reducir el consumo de otros medicamentos con efectos secundarios más incapacitantes. En los últimos años, diversas investigaciones observaron que algunos pacientes disminuyen el uso de opioides, benzodiacepinas o determinados analgésicos una vez que incorporan cannabis medicinal como parte de su tratamiento, aunque este fenómeno todavía continúa siendo objeto de estudio.

Los investigadores también recuerdan que las leyes de cannabis medicinal suelen ir acompañadas de un mayor acceso al sistema de salud. Para obtener una autorización, los pacientes generalmente deben consultar con profesionales médicos, recibir un diagnóstico y mantener un seguimiento clínico. Ese mayor contacto con el sistema sanitario podría favorecer un mejor control de enfermedades crónicas y, como consecuencia, una menor necesidad de ausentarse del trabajo.

Los efectos fueron más evidentes en trabajos físicamente exigentes

El estudio también exploró si el impacto variaba según el tipo de empleo.

Los resultados sugieren que la reducción del ausentismo fue particularmente marcada en ocupaciones donde el desgaste físico es mayor, como la construcción, la industria manufacturera, la agricultura y los trabajos que requieren operar maquinaria o realizar esfuerzos repetitivos. Aunque las diferencias entre sectores no siempre alcanzaron la misma magnitud estadística, la tendencia fue consistente con la hipótesis de que el alivio del dolor y de otras afecciones musculoesqueléticas podría desempeñar un papel importante.

En cambio, en ocupaciones predominantemente administrativas o de oficina el efecto fue menos pronunciado, una diferencia que los autores consideran razonable debido a la naturaleza distinta de los problemas de salud que suelen provocar ausencias en cada actividad.

Una diferencia importante entre regular y abrir dispensarios

Uno de los aspectos metodológicos más interesantes del trabajo fue que los investigadores analizaron dos momentos distintos del proceso de legalización.

Por un lado, evaluaron la fecha en que cada estado aprobó la ley que permitía el uso medicinal del cannabis. Por otro, estudiaron cuándo comenzaron efectivamente las ventas reguladas en dispensarios autorizados.

Lejos de tratarse de un detalle menor, ambos acontecimientos pueden estar separados por meses o incluso años. En muchos estados, la ley entró en vigencia bastante antes de que existiera una red de producción y distribución completamente operativa.

Los resultados mostraron que la reducción del ausentismo comenzaba a observarse desde la aprobación de la legislación y se mantenía cuando los programas alcanzaban un funcionamiento pleno. Esto sugiere que la protección legal y la expectativa de acceso al tratamiento ya podrían generar efectos positivos antes de que el mercado medicinal esté totalmente desarrollado.

Un estudio sólido, pero con limitaciones

Como toda investigación basada en grandes bases de datos poblacionales, el trabajo presenta algunas limitaciones que los propios autores reconocen.

En primer lugar, la encuesta utilizada no permite saber si las personas que faltaron al trabajo eran pacientes registrados de cannabis medicinal ni si efectivamente consumían cannabis. El análisis se realizó sobre el impacto de las leyes, no sobre el comportamiento individual de cada trabajador.

Además, aunque los modelos estadísticos controlaron una gran cantidad de variables económicas, sociales y demográficas, siempre existe la posibilidad de que otros factores propios de cada estado también hayan influido sobre el ausentismo durante el período estudiado.

Los investigadores tampoco pudieron identificar qué enfermedades específicas explicaban la disminución observada. Es posible que el beneficio se concentre en personas con dolor crónico, trastornos musculoesqueléticos o determinadas patologías incapacitantes, pero esa información no puede obtenerse a partir de la base de datos utilizada.

Por ese motivo, los autores consideran que futuros estudios deberían analizar poblaciones clínicas concretas para comprender con mayor precisión qué pacientes son los que más se benefician del acceso al cannabis medicinal.

Un nuevo argumento para el debate sobre las políticas de cannabis

En los últimos años, las discusiones sobre cannabis dejaron de centrarse exclusivamente en la criminalización o en el consumo recreativo para incorporar cada vez más evidencia científica sobre sus posibles impactos sociales y económicos.

Este trabajo aporta una perspectiva poco explorada. En lugar de preguntarse únicamente si el cannabis medicinal mejora determinados síntomas, analiza cómo una política pública puede repercutir sobre el funcionamiento cotidiano del mercado laboral.

Aunque el estudio no demuestra que el cannabis medicinal sea la única causa de la reducción del ausentismo, sí ofrece una evidencia robusta de que los estados que implementaron estas leyes experimentaron menos ausencias laborales relacionadas con problemas de salud que aquellos donde el acceso seguía restringido.

Ese hallazgo podría resultar especialmente relevante para países que actualmente debaten la ampliación de sus programas de cannabis medicinal. Más allá de los beneficios potenciales para los pacientes, la investigación sugiere que facilitar el acceso a estos tratamientos también podría generar efectos positivos sobre la productividad, la continuidad laboral y los costos asociados a las licencias médicas.

Como señalan los propios autores, comprender todas las consecuencias de una política pública requiere observar no solo sus efectos sanitarios directos, sino también su impacto sobre distintos aspectos de la vida cotidiana. Y, al menos según los datos disponibles hasta ahora, las leyes de cannabis medicinal parecen estar asociadas con una fuerza laboral que falta menos al trabajo por motivos de salud.