Skip to content Skip to sidebar Skip to footer
empresas multinacionales de cannabis

La Federación Cannábica Bonaerense lanza la Agenda 2026 para debatir el futuro del cannabis y el cáñamo

Escuchar este artículo
0:00
0:00
Velocidad

Después de más de una década en la que el movimiento cannábico argentino concentró buena parte de sus esfuerzos en conquistar derechos y promover cambios regulatorios, la discusión parece comenzar a transitar una nueva etapa. Para la Federación Cannábica Bonaerense (FeCannBo), el desafío ya no consiste solamente en ampliar el acceso al cannabis medicinal o defender el autocultivo, sino en construir una política pública capaz de integrar salud, ciencia, producción, trabajo, educación e investigación bajo una estrategia común.

Con ese objetivo, el próximo 11 de julio se presentará en la Quinta 17 de Octubre, en San Vicente, la Agenda Municipal y Bonaerense del Cannabis y el Cáñamo 2026, una jornada impulsada por la Federación Cannábica Bonaerense junto al Municipio de San Vicente y la asociación civil CINDARG. La actividad marcará además el inicio de los Pre-Congresos Regionales 2026, un espacio pensado para debatir propuestas que sirvan de base para un futuro Modelo Cannábico Bonaerense.

La propuesta busca reunir a municipios, universidades, hospitales públicos, organismos científicos, cooperativas, organizaciones sociales y actores de toda la cadena de valor con la intención de comenzar a diseñar una política provincial de largo plazo, adaptada a las particularidades productivas, sanitarias y sociales de Buenos Aires.

De la conquista de derechos a la construcción de políticas públicas

Desde la sanción de la Ley 27.350 y la posterior creación del REPROCANN, el cannabis dejó de ocupar un lugar exclusivamente vinculado a la prohibición para ingresar en la agenda sanitaria y legislativa. Sin embargo, para la Federación Cannábica Bonaerense ese proceso todavía está lejos de completarse.

El documento presentado por la organización sostiene que la falta de continuidad de las políticas públicas nacionales y la ausencia de una estrategia integral para el cannabis y el cáñamo demostraron que el reconocimiento de derechos, por sí solo, no alcanza. A partir de ese diagnóstico, proponen que la próxima etapa sea la construcción de políticas públicas desde los municipios y las provincias, con capacidad de sostenerse en el tiempo más allá de los cambios de gestión.

En ese contexto, Damián Pereyra, secretario general de la Federación Cannábica Bonaerense, considera que el debate debe dejar atrás la discusión sobre la conveniencia o no de regular el cannabis. «Durante años discutimos si el cannabis debía regularse. Hoy creemos que llegó el momento de discutir cómo queremos que se desarrolle esa regulación y qué modelo queremos construir para la Provincia de Buenos Aires», sostiene.

La propuesta parte de una idea que atraviesa toda la iniciativa: el cannabis y el cáñamo forman parte de una misma especie vegetal y, por lo tanto, requieren una mirada integral que contemple todas sus aplicaciones.

Pereyra entiende que continuar separando el debate entre cannabis medicinal, uso adulto o cáñamo industrial dificulta la elaboración de políticas públicas consistentes. En su visión, «el verdadero desafío es construir marcos regulatorios inteligentes para una misma planta que tiene aplicaciones sanitarias, científicas, industriales, agrícolas y ambientales». Si la discusión permanece fragmentada, advierte, también lo harán las respuestas del Estado.

Un modelo pensado desde la realidad bonaerense

Uno de los ejes centrales de la propuesta consiste en evitar la reproducción automática de modelos desarrollados en otros países.

Para la Federación, la provincia de Buenos Aires reúne condiciones productivas, científicas, sanitarias y territoriales que la convierten en un escenario singular dentro de Argentina. La presencia de universidades públicas, hospitales, organismos científicos, cooperativas, productores agropecuarios y municipios con experiencia en la implementación de políticas vinculadas al cannabis conforma una estructura que, según la organización, merece un diseño propio.

En palabras de Pereyra, «la Provincia de Buenos Aires tiene una escala productiva, sanitaria, científica y territorial que prácticamente la convierte en un país dentro de la Argentina». Por eso considera que el objetivo no debería ser copiar experiencias extranjeras, sino construir un modelo adaptado a las necesidades y capacidades del territorio bonaerense.

La salud como punto de partida

Entre los distintos ejes que se debatirán durante la jornada, uno de los más relevantes estará vinculado con la incorporación del cannabis dentro del sistema público de salud.

La Federación propone ampliar la mirada tradicional sobre los derivados de la planta y comenzar a incorporar el estudio del Sistema Endocannabinoide como parte de un nuevo campo de conocimiento, la Endocannabinología. La idea es avanzar inicialmente con instancias de formación y, posteriormente, impulsar la creación de Áreas Formalizadas e Institucionalizadas de Endocannabinología dentro de la atención primaria de la salud, promoviendo investigación clínica, capacitación profesional y nuevas herramientas terapéuticas.

Desde esa perspectiva, el cannabis dejaría de ser únicamente una alternativa terapéutica para determinadas patologías y pasaría a formar parte de una estrategia sanitaria más amplia, vinculada tanto a la investigación como al fortalecimiento del sistema público.

Más allá del cannabis medicinal

Otro de los ejes que la Federación busca instalar es el potencial económico del cannabis y el cáñamo como herramientas para el desarrollo territorial. Según el documento, la discusión no debería limitarse al acceso a tratamientos médicos, sino incorporar el papel que ambas actividades pueden desempeñar en la agricultura familiar, las cooperativas, las economías regionales y la generación de empleo.

En ese sentido, la organización plantea que Argentina tiene la oportunidad de construir una cadena de valor propia, evitando reproducir un esquema en el que el país se limite a producir materia prima mientras el conocimiento, la tecnología y la industrialización quedan concentrados en otros mercados.

Como resume Pereyra, «tenemos la oportunidad de construir soberanía genética, científica y productiva». El dirigente sostiene que el desafío consiste en desarrollar capacidades locales que permitan agregar valor en origen y fortalecer tanto a pequeños productores como a cooperativas y emprendimientos regionales, en lugar de depender exclusivamente de modelos extractivos.

Entre las propuestas que comenzarán a debatirse aparecen programas de formación profesional para toda la cadena de valor, sistemas de certificación de buenas prácticas agroecológicas, estrategias de formalización laboral y el fortalecimiento del cooperativismo como uno de los pilares del desarrollo del sector.

Cuatro ejes para comenzar el debate

La jornada del 11 de julio también servirá como puntapié inicial para los Pre-Congresos Regionales 2026, organizados alrededor de cuatro grandes temas: Salud y Acceso Comunitario, Producción y Soberanía Genética, Trabajo y Formalización Laboral y Desarrollo Social y Economía Popular. Estos ejes también aparecen reflejados en la identidad visual del encuentro difundida por la organización.

La intención, explican los organizadores, no es realizar un congreso tradicional centrado únicamente en exposiciones, sino abrir espacios de trabajo donde puedan elaborarse propuestas concretas para una agenda provincial de mediano y largo plazo.

De esas mesas también comenzará a surgir el futuro Consejo Asesor del Modelo Cannábico Bonaerense, un ámbito que buscará reunir universidades, investigadores, profesionales, organizaciones sociales y referentes del sector para aportar respaldo técnico a la construcción de futuras políticas públicas.

Poner a las personas en el centro

Más allá de las iniciativas específicas, el documento insiste en un cambio conceptual. Si durante los primeros años del movimiento cannábico gran parte de la energía estuvo puesta en lograr el reconocimiento legal de la planta y defender el derecho al autocultivo, ahora el foco debería desplazarse hacia quienes integran la cadena de valor.

Pereyra sostiene que el verdadero protagonista del Modelo Cannábico Bonaerense «no es el cannabis; es la comunidad organizada que investiga, produce, trabaja, cuida, forma, acompaña y construye conocimiento alrededor de él». En esa definición incluye a pacientes y sus familias, trabajadores, agricultores familiares, cooperativas, pequeños productores, universidades, investigadores, organizaciones sociales y equipos del sistema público de salud.

En esa línea, también plantea que el trabajo debe convertirse en el eje ordenador de esta nueva etapa, promoviendo la formación profesional, la certificación de competencias y la formalización laboral como herramientas para transformar el conocimiento acumulado durante años por el movimiento cannábico en empleo calificado, producción con valor agregado y políticas públicas sostenibles.

Una convocatoria abierta

La presentación de la Agenda Municipal y Bonaerense del Cannabis y el Cáñamo 2026 se realizará el viernes 11 de julio, de 11 a 18 horas, en la Quinta 17 de Octubre, ubicada en la localidad bonaerense de San Vicente. La participación será libre y gratuita, con inscripción previa, y estará dirigida a municipios, equipos de salud, universidades, investigadores, estudiantes, cooperativas, productores, organizaciones sociales, funcionarios públicos y personas interesadas en el desarrollo del cannabis y el cáñamo.

Más allá de la jornada en sí, la propuesta busca inaugurar una etapa de discusión que trascienda la coyuntura regulatoria. El objetivo de la Federación Cannábica Bonaerense es comenzar a construir, junto a distintos actores institucionales y sociales, un modelo provincial capaz de articular salud, ciencia, producción, trabajo e innovación alrededor de una misma planta. Un proceso que, según sus impulsores, aspira a transformar las conquistas alcanzadas durante los últimos años en una política pública con proyección de largo plazo.