La provincia de Gandaki dio un paso histórico hacia el regreso del cannabis legal en Nepal. La Asamblea Provincial aprobó por unanimidad una ley que establece un marco regulatorio para el cultivo de cannabis con fines medicinales e industriales, una decisión que podría convertirse en el punto de partida para una reforma más amplia de la política nacional sobre esta planta.
Aunque la norma todavía no implica la legalización del cannabis en todo el país, sí representa el avance institucional más importante desde que Nepal prohibió su cultivo y comercialización en la década de 1970. La legislación crea un sistema de licencias, controles e inspecciones para permitir el desarrollo de una industria regulada dentro de la provincia, siempre en coordinación con el gobierno federal.
La iniciativa fue aprobada durante una sesión de la Asamblea Provincial celebrada el 9 de julio y lleva por nombre Bill to Regulate and Manage Cannabis Cultivation for Medical and Industrial Purposes, 2026. Antes de entrar en vigor, deberá ser autenticada por el Jefe Provincial y publicada en el boletín oficial de Gandaki.
Una provincia que busca liderar el cambio
El proyecto comenzó a debatirse hace casi dos años y permaneció durante ese tiempo en la Comisión de Finanzas y Desarrollo de la Asamblea Provincial. Tras varias modificaciones, finalmente obtuvo el respaldo unánime de todos los bloques políticos.
El objetivo de la norma es crear una estructura legal que permita producir cannabis de manera controlada para aplicaciones médicas y para la industria del cáñamo, un sector que muchos dirigentes consideran con gran potencial económico para la región.
Sin embargo, los legisladores reconocen que la implementación dependerá de la coordinación con el gobierno central. Nepal mantiene vigente la Narcotic Drugs (Control) Act de 1976, una ley nacional que continúa prohibiendo el cultivo de cannabis salvo en circunstancias muy específicas relacionadas con la investigación científica.
Por ese motivo, la provincia busca adelantarse al eventual proceso de reforma nacional y contar con un sistema regulatorio listo para funcionar cuando el marco federal lo permita.
Cómo funcionará el sistema de licencias
Uno de los aspectos centrales de la nueva legislación es la creación de un régimen específico para autorizar el cultivo de cannabis.
Las licencias tendrán una vigencia de cinco años y únicamente podrán solicitarlas personas físicas o jurídicas que constituyan una empresa registrada conforme a la legislación nepalí.
Además, los solicitantes deberán cumplir una serie de requisitos. Entre ellos, no podrán haber sido condenados por delitos relacionados con estupefacientes durante los últimos diez años.
La ley también establece que las autoridades provinciales determinarán las zonas habilitadas para el cultivo y podrán realizar inspecciones periódicas para verificar el cumplimiento de las normas de producción, almacenamiento y comercialización.
El objetivo es evitar que parte de la producción termine desviándose hacia el mercado ilegal, uno de los principales desafíos que enfrentan los países que desarrollan industrias reguladas del cannabis.
Controles para evitar desvíos
La legislación incorpora varias medidas de seguridad destinadas a controlar toda la cadena de producción.
Los predios autorizados deberán contar con cercos o muros perimetrales y sistemas de videovigilancia mediante cámaras de seguridad (CCTV). Asimismo, las explotaciones podrán ser inspeccionadas por las autoridades competentes en cualquier momento.
Para supervisar el nuevo sistema se creará una Unidad de Regulación y Gestión del Cultivo de Cannabis, responsable de otorgar licencias, controlar a los operadores autorizados y aplicar sanciones cuando corresponda.
Cannabis medicinal y cáñamo industrial
La nueva normativa diferencia claramente dos grandes categorías de producción.
Por un lado, habilita el cultivo de cannabis destinado a fines medicinales, que deberá desarrollarse bajo un régimen específico de licencias y supervisión estatal.
Por otro, reconoce al cáñamo industrial como un cultivo con potencial económico para la elaboración de alimentos, fibras textiles, materiales industriales y otros productos derivados.
En este último caso, la ley establece que las plantas destinadas a usos industriales no podrán superar el 0,3% de THC, el principal compuesto psicoactivo del cannabis. Además, toda la producción deberá ser sometida a análisis de laboratorio antes de ingresar al mercado, con el objetivo de verificar que cumpla con ese límite.
Este criterio se alinea con el estándar utilizado en numerosos países que diferencian legalmente al cáñamo del cannabis psicoactivo a partir de su concentración de THC.
Un comité para supervisar toda la cadena
La legislación también crea una estructura institucional para administrar el nuevo sistema.
Además de la Unidad de Regulación y Gestión del Cultivo de Cannabis, la provincia conformará un comité de alto nivel encabezado por el ministro principal de Gandaki e integrado por representantes de las áreas de Agricultura, Salud, Industria y Bosques, junto con el jefe administrativo provincial y autoridades policiales.
A nivel local, cada distrito contará con comités de seguimiento encargados de colaborar con las inspecciones y verificar que los cultivos autorizados cumplan las condiciones establecidas por la ley.
Las infracciones podrán ser sancionadas con multas que van desde 50.000 hasta 500.000 rupias nepalíes, dependiendo de la gravedad de la falta.
Una planta con una larga historia en Nepal
Durante gran parte del siglo XX, Nepal fue reconocido internacionalmente por su producción tradicional de cannabis.
Hasta comienzos de la década de 1970, el cultivo y el comercio de la planta formaban parte de la economía local y de la vida cotidiana en distintas regiones del país. Incluso Katmandú llegó a ser uno de los destinos más conocidos para viajeros interesados en el cannabis durante la llamada «ruta hippie».
Ese escenario cambió en 1976, cuando el gobierno aprobó la Narcotic Drugs (Control) Act, que prohibió el cultivo, la comercialización y la posesión de cannabis, en línea con las políticas internacionales de control de drogas impulsadas durante esa época.
Sin embargo, en los últimos años el debate volvió a instalarse en la agenda política.
Diversos legisladores, productores agrícolas y especialistas comenzaron a reclamar una revisión de esa normativa, argumentando que Nepal podría recuperar una industria con fuerte arraigo histórico y generar nuevas oportunidades económicas mediante la producción regulada de cannabis medicinal y cáñamo industrial.
Un paso que todavía depende del gobierno nacional
Aunque la aprobación de la ley representa un avance significativo, el cultivo comercial aún no podrá comenzar de inmediato.
La legislación provincial necesita ser promulgada oficialmente y, además, deberá coordinarse con el gobierno federal, ya que la normativa nacional continúa prohibiendo la mayor parte de las actividades vinculadas al cannabis.
En otras palabras, Gandaki ya cuenta con un marco regulatorio preparado para funcionar, pero su aplicación efectiva dependerá de que Nepal avance hacia una reforma de su legislación nacional sobre cannabis.
Un posible punto de partida para una reforma más amplia
Más allá de sus efectos inmediatos, la decisión de Gandaki tiene un fuerte valor político.
Es la primera vez que una provincia nepalí aprueba una legislación integral destinada a organizar el cultivo de cannabis con fines medicinales e industriales mediante un sistema de licencias, controles sanitarios y supervisión estatal.
Si el gobierno federal acompaña ese proceso con modificaciones a la legislación vigente, Nepal podría volver a desarrollar una industria que durante décadas formó parte de su identidad agrícola y comercial, aunque esta vez bajo un modelo regulado y orientado a la producción legal.
Para muchos observadores, la iniciativa también puede servir como referencia para otros países asiáticos que comenzaron a revisar sus políticas sobre cannabis medicinal y cáñamo industrial. Si finalmente se implementa, Gandaki podría convertirse en uno de los primeros ejemplos de regulación provincial del cannabis en el sur de Asia, combinando objetivos de desarrollo económico, control estatal y salud pública.

