Mientras las semillas de cáñamo ya forman parte de la alimentación en muchos países gracias a su aporte de proteínas, ácidos grasos esenciales y fibra, una parte mucho menos conocida de la planta empieza a captar la atención de la comunidad científica: los brotes de cáñamo.
Estas pequeñas plántulas, obtenidas apenas unos días después de la germinación, concentran una gran cantidad de compuestos bioactivos y pueden producirse rápidamente con un impacto ambiental muy bajo. Sin embargo, todavía se conoce poco sobre qué variedades ofrecen el mejor perfil nutricional.
Con ese objetivo, investigadores del Consejo para la Investigación en Agricultura y el Análisis de la Economía Agraria (CREA), en Italia, compararon los brotes de ocho genotipos de cáñamo industrial para determinar cuáles acumulaban mayores cantidades de antioxidantes y otros compuestos beneficiosos para la salud. Los resultados identificaron a la variedad Fibrante como la más prometedora, seguida por Santhica 27 y Futura 75.
Qué son los brotes de cáñamo
Los brotes son las primeras estructuras que emergen de una semilla durante la germinación. En muchas especies vegetales constituyen alimentos muy apreciados porque, en esa etapa inicial del desarrollo, concentran vitaminas, minerales y metabolitos que ayudan a la planta a crecer.
Según explican los autores, durante la germinación las reservas de proteínas, grasas y carbohidratos almacenadas en la semilla comienzan a transformarse en moléculas más simples, lo que también mejora la digestibilidad del alimento.
Al mismo tiempo aumenta la producción de distintos compuestos antioxidantes, entre ellos polifenoles, carotenoides y tocoferoles, sustancias asociadas con efectos antiinflamatorios y protectores frente al daño oxidativo.
Ocho variedades bajo la lupa
Para comparar el potencial nutricional de los brotes, los investigadores cultivaron durante cuatro días ocho variedades de cáñamo industrial: Carmagnola Selezionata, Fibrante, Carmaleonte, Codimono, Futura 75, USO 31, Felsinea y Santhica 27.
Después analizaron decenas de compuestos mediante distintas técnicas de laboratorio, incluyendo cromatografía líquida (HPLC), cromatografía gaseosa acoplada a espectrometría de masas (GC-MS) y ensayos para medir la capacidad antioxidante.
Además de evaluar el crecimiento de cada variedad, cuantificaron familias completas de compuestos bioactivos como polifenoles, fitoesteroles, carotenoides, tocoferoles, terpenos y cannabinoides.
La variedad Fibrante obtuvo el mejor desempeño
Aunque todas las variedades mostraron características interesantes, algunas sobresalieron claramente sobre el resto.
La variedad Fibrante presentó la mayor concentración total de compuestos fenólicos, carotenoides y actividad antioxidante. También figuró entre las de mayor contenido de fitoesteroles y vitamina E, dos grupos de sustancias ampliamente estudiados por sus efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular y la protección frente al estrés oxidativo.
Muy cerca aparecieron Santhica 27 y Futura 75, que también acumularon altas cantidades de flavonoides, ácidos fenólicos y otros metabolitos antioxidantes.
En el extremo opuesto, la variedad Carmaleonte presentó los niveles más bajos de la mayoría de los compuestos evaluados, mientras que otras, como Felsinea, destacaron en algunos nutrientes específicos pero mostraron un perfil menos equilibrado.
Sin cannabinoides detectables
Uno de los resultados más llamativos del estudio fue que ninguno de los brotes analizados presentó cannabinoides detectables, incluidos THC y CBD.
Los investigadores explican que esto era esperable porque los brotes de apenas cuatro días todavía no desarrollan los tricomas glandulares donde normalmente se sintetizan estos compuestos.
Según los autores, los pocos trabajos anteriores que habían encontrado trazas de cannabinoides en brotes probablemente analizaron muestras que aún conservaban parte de la cubierta de la semilla, donde pueden quedar restos provenientes de hojas o flores durante la cosecha.
¿Qué compuestos encontraron?
El análisis reveló que los fitoesteroles fueron el grupo de compuestos más abundante en los brotes de cáñamo, representando cerca del 46% del total de los metabolitos detectados. Les siguieron los compuestos fenólicos (33,9%), los tocoferoles —compuestos con actividad de vitamina E— (17,3%) y los carotenoides (2,5%).
Los terpenos estuvieron presentes únicamente en cantidades muy pequeñas y, como ya se mencionó, los investigadores no detectaron cannabinoides en ninguna de las variedades estudiadas.
Entre los compuestos individuales más abundantes aparecieron el β-sitosterol, uno de los principales fitoesteroles presentes en alimentos de origen vegetal; el kaempferol-3-O-rutinósido, la apigenina-7-O-glucósido, la vitexina y el ácido gálico, todos reconocidos por su actividad antioxidante.
La capacidad antioxidante también cambió según la genética
Los investigadores comprobaron que no todas las variedades ofrecían el mismo potencial antioxidante.
Utilizando dos métodos ampliamente empleados en investigación (ABTS y FRAP), observaron que Fibrante obtuvo los mejores resultados en ambos ensayos, seguida por Futura 75 y Santhica 27.
Además, el análisis estadístico mostró una fuerte relación entre el contenido de compuestos fenólicos y la actividad antioxidante de los brotes. En otras palabras, las variedades que acumulaban más polifenoles también eran las que presentaban una mayor capacidad para neutralizar radicales libres en las pruebas de laboratorio.
Un alimento funcional con potencial
El estudio forma parte del creciente interés por los llamados alimentos funcionales, es decir, aquellos que además de aportar nutrientes contienen compuestos capaces de generar beneficios para la salud.
Los autores destacan que los brotes de cáñamo presentan varias ventajas frente a otros productos derivados de la planta.
Su ciclo de producción es muy corto —apenas cuatro días en este trabajo—, requieren pocos recursos para cultivarse y, al no contener cannabinoides detectables, podrían evitar algunas de las restricciones regulatorias que existen para otros alimentos elaborados a partir de hojas o flores de cannabis.
Todavía queda camino por recorrer
A pesar de los resultados, los investigadores aclaran que este trabajo no evaluó directamente los efectos del consumo de brotes de cáñamo sobre la salud humana.
El objetivo fue caracterizar su composición química y comparar distintas variedades para identificar cuáles podrían ser más interesantes desde el punto de vista nutricional.
Por eso, el siguiente paso será realizar estudios que analicen cómo se absorben estos compuestos en el organismo, qué cantidad permanece disponible después de la digestión y si su consumo regular puede producir beneficios clínicamente relevantes.
Un cultivo con nuevas oportunidades
Durante años, el interés alimentario por el cáñamo se concentró casi exclusivamente en sus semillas y en productos derivados como aceites o harinas. Sin embargo, esta investigación muestra que los brotes también podrían convertirse en un ingrediente de valor para la industria alimentaria.
Entre las ocho variedades analizadas, Fibrante fue la que reunió la combinación más favorable de producción de biomasa, concentración de compuestos bioactivos y capacidad antioxidante, seguida por Santhica 27 y Futura 75. Según los autores, estas variedades representan las candidatas más prometedoras para el desarrollo de nuevos alimentos funcionales a base de brotes de cáñamo.
Aunque todavía faltan estudios en humanos, el trabajo amplía el conocimiento sobre un alimento poco explorado y abre la puerta a nuevas aplicaciones del cáñamo más allá de sus usos tradicionales en la industria textil, la construcción o la producción de semillas.

