Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia evaluó una estrategia diferente para el abordaje del uso problemático de cocaína: utilizar un extracto de cannabis rico en CBD (Cannabidiol) y con muy bajo contenido de THC para interferir con los recuerdos asociados al consumo, uno de los factores que favorecen la recaída.
Los resultados fueron alentadores. En un modelo experimental realizado en ratones, el tratamiento redujo tanto la reaparición de conductas relacionadas con la búsqueda de cocaína como la persistencia de los recuerdos vinculados al consumo. Sin embargo, los propios autores remarcan que se trata de un estudio preclínico y que todavía serán necesarios ensayos en humanos para determinar si estos efectos pueden trasladarse a la práctica clínica.
¿Por qué es tan difícil tratar la adicción a la cocaína?
Uno de los problemas más complejos del trastorno por consumo de cocaína es que el cerebro conserva durante mucho tiempo recuerdos asociados a la droga.
Determinados lugares, personas, emociones o situaciones pueden reactivar esas memorias y despertar nuevamente el deseo de consumir incluso después de largos períodos de abstinencia.
Por eso, además de controlar los síntomas de la dependencia, muchos investigadores buscan estrategias capaces de modificar esos recuerdos para disminuir el riesgo de recaída.
Un extracto diferente al CBD aislado
Aunque el CBD ya había mostrado resultados prometedores en investigaciones anteriores, este trabajo evaluó un producto distinto.
En lugar de utilizar cannabidiol purificado, los científicos emplearon un extracto de cannabis de espectro completo, con un alto contenido de CBD y menos del 1% de THC, acompañado por pequeñas cantidades de otros cannabinoides y terpenos naturales presentes en la planta.
Según los autores, esta combinación podría producir efectos diferentes a los del CBD aislado, aunque el estudio no fue diseñado para determinar qué compuesto fue responsable de los resultados observados.
Cómo realizaron el experimento
La investigación utilizó un modelo ampliamente empleado para estudiar la adicción en animales conocido como preferencia condicionada por lugar (Conditioned Place Preference o CPP).
En este tipo de ensayos, los ratones aprenden a asociar un determinado ambiente con la administración de cocaína. Una vez consolidada esa asociación, los investigadores pueden evaluar si diferentes tratamientos logran disminuir esa preferencia o evitar que reaparezca después de un período de abstinencia.
En total participaron 60 ratones machos, distribuidos en distintos experimentos destinados a analizar si el extracto generaba por sí mismo efectos gratificantes y si podía modificar la recaída o los recuerdos relacionados con la cocaína.
El extracto no produjo efectos adictivos
Uno de los primeros objetivos fue comprobar si el propio extracto podía generar una conducta de recompensa.
Los resultados mostraron que los animales tratados con el extracto no desarrollaron preferencia por el ambiente donde lo habían recibido ni tampoco mostraron rechazo hacia él.
Este dato resulta importante porque indica que, bajo las condiciones evaluadas, el producto no presentó propiedades reforzantes ni aversivas, una característica deseable para cualquier posible tratamiento destinado a personas con trastornos por consumo de sustancias.
Menos recaídas provocadas por la cocaína y el estrés
Luego los investigadores analizaron qué ocurría cuando los animales, después de haber extinguido la conducta asociada a la cocaína, volvían a exponerse a estímulos capaces de desencadenar una recaída.
Para ello utilizaron dos situaciones diferentes.
En una administraron una pequeña dosis de cocaína. En la otra sometieron a los animales a un episodio breve de estrés mediante un estímulo sonoro intenso.
En ambos casos, los ratones tratados previamente con el extracto de cannabis mostraron una reducción significativa en la reaparición de la conducta asociada a la droga en comparación con los animales que recibieron únicamente el vehículo.
El tratamiento también debilitó los recuerdos asociados al consumo
Además de evaluar la recaída, los investigadores quisieron responder otra pregunta importante: ¿el extracto podía modificar la memoria relacionada con la cocaína?
Para analizarlo aprovecharon un proceso conocido como reconsolidación de la memoria.
Cada vez que un recuerdo se reactiva, atraviesa un breve período durante el cual puede fortalecerse nuevamente o, por el contrario, debilitarse. Diversos grupos de investigación consideran que esa ventana representa una oportunidad para intervenir sobre las memorias asociadas a las drogas y reducir su influencia sobre futuras recaídas.
En este estudio, los animales recibieron el extracto de cannabis inmediatamente después de reactivar el recuerdo vinculado a la cocaína. Los resultados mostraron que esa intervención redujo significativamente la persistencia de esa memoria durante las evaluaciones posteriores.
Los efectos se mantuvieron durante dos semanas
Uno de los aspectos más llamativos fue la duración del efecto observado.
Los investigadores comprobaron que la disminución de la preferencia por el ambiente asociado a la cocaína persistía al menos durante 14 días después del tratamiento, un período considerable dentro de este tipo de modelos experimentales.
Según los autores, este resultado sugiere que el extracto no solo produjo un efecto pasajero, sino que habría interferido con los mecanismos responsables de mantener ese recuerdo a largo plazo.
¿Cómo podría actuar el CBD?
Aunque el estudio no fue diseñado para identificar con precisión los mecanismos biológicos involucrados, los investigadores plantean varias hipótesis.
El sistema endocannabinoide participa en procesos relacionados con el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional. El CBD podría modular esas funciones e influir sobre regiones cerebrales como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal, todas implicadas en la formación y recuperación de recuerdos asociados a las drogas.
Además, el extracto utilizado contenía pequeñas cantidades de otros cannabinoides y terpenos, por lo que los autores consideran posible que exista un efecto de conjunto entre los distintos compuestos presentes en la planta, aunque esa posibilidad deberá investigarse específicamente en futuros trabajos.
Un estudio con limitaciones importantes
A pesar de los resultados alentadores, los propios investigadores subrayan que el trabajo presenta varias limitaciones.
En primer lugar, todos los experimentos se realizaron en ratones machos, por lo que no puede asegurarse que los mismos efectos ocurran en hembras o en seres humanos.
Además, el estudio utilizó un modelo experimental de adicción que reproduce algunos aspectos del trastorno por consumo de cocaína, pero no toda la complejidad clínica que presentan las personas.
Tampoco se comparó el extracto con CBD purificado ni con otros tratamientos potenciales, por lo que aún no es posible determinar si la combinación de cannabinoides ofrece ventajas frente al cannabidiol aislado.
Una nueva línea de investigación contra las recaídas
Actualmente no existen medicamentos aprobados específicamente para tratar la adicción a la cocaína, lo que convierte a cualquier estrategia prometedora en un área de gran interés para la investigación.
Este trabajo aporta evidencia de que un extracto de cannabis rico en CBD y bajo en THC podría ayudar a reducir tanto la reaparición de conductas asociadas al consumo como la persistencia de los recuerdos que favorecen las recaídas.
Sin embargo, los autores son cautelosos. Antes de pensar en una aplicación clínica será necesario realizar nuevos estudios para comprender mejor los mecanismos implicados, establecer las dosis más adecuadas y, sobre todo, confirmar estos resultados mediante ensayos clínicos en personas con trastorno por consumo de cocaína. Por ahora, los hallazgos representan un paso más en la búsqueda de nuevas herramientas para abordar una adicción que sigue careciendo de tratamientos farmacológicos eficaces.

