San Francisco dio un nuevo paso en la regulación del cannabis al convertirse en una de las primeras grandes ciudades de Estados Unidos en establecer un marco legal específico para los llamados cafés cannábicos. La medida fue oficializada el 23 de julio, cuando el alcalde Daniel Lurie firmó la Ordenanza 131-26, aprobada previamente por la Junta de Supervisores por siete votos contra cuatro. La norma entrará en vigor el 23 de agosto, aunque los establecimientos deberán completar el proceso de licencias e inspecciones antes de poder abrir sus puertas.
La iniciativa adapta la legislación local a la ley estatal AB 1775, aprobada en California en 2024, que habilitó a los municipios a permitir establecimientos donde el uso de cannabis pueda convivir con la gastronomía y otras actividades recreativas. Hasta ahora, la ciudad ya contaba con salones de consumo autorizados, pero la nueva normativa crea una categoría específica para este tipo de negocios y amplía considerablemente las actividades que podrán desarrollar.
Qué podrán ofrecer los nuevos cafés
La ordenanza crea un permiso administrado por la Office of Cannabis que permitirá a los establecimientos vender cannabis y productos derivados exclusivamente para ser consumidos dentro del local. A diferencia de un dispensario tradicional, los clientes no podrán comprar productos para llevar ni solicitar entregas a domicilio desde estos espacios.
Además del uso de cannabis, los locales podrán preparar y vender alimentos y bebidas sin alcohol, siempre que cumplan con las normas sanitarias estatales y municipales. También estarán autorizados a organizar espectáculos en vivo, eventos culturales y vender entradas para esas actividades, un aspecto que busca transformar estos espacios en propuestas de hospitalidad y entretenimiento más amplias que un simple punto de uso.
Sin embargo, la normativa mantiene algunas restricciones claras. La venta y el consumo de alcohol y tabaco continuarán prohibidos dentro de los cafés cannábicos, y el acceso a las áreas de uso estará reservado, en términos generales, a personas mayores de 21 años, con sistemas electrónicos obligatorios para verificar la edad de los clientes.
La ciudad optó por implementar el nuevo modelo de manera progresiva. Durante el primer año, solo podrán solicitar el nuevo permiso los comercios que ya cuenten con una licencia de venta minorista de cannabis en San Francisco o aquellos que pertenezcan al mismo grupo propietario de uno de esos negocios.
El objetivo es evaluar el funcionamiento del sistema antes de abrir el mercado a nuevos operadores y facilitar la transición de empresas que ya cumplen con las exigencias regulatorias de la ciudad.
Para obtener el permiso será necesario contar, además, con una licencia estatal para la venta minorista de cannabis y reunir las autorizaciones correspondientes en materia de salud pública, planificación urbana, seguridad edilicia, protección contra incendios y, cuando corresponda, entretenimiento.
Un sistema de permisos con nuevos requisitos
La ordenanza establece un esquema de permisos específico para los cafés cannábicos. Las empresas interesadas deberán solicitar una licencia ante la Office of Cannabis, además de obtener todas las autorizaciones que exigen las distintas áreas del gobierno local.
Entre ellas se incluyen los permisos sanitarios para la elaboración y venta de alimentos, las habilitaciones edilicias y de seguridad, los controles del Departamento de Bomberos, las aprobaciones de planificación urbana y, en caso de ofrecer espectáculos, las licencias correspondientes para actividades de entretenimiento.
El nuevo permiso también tendrá costos específicos. La ciudad fijó una tasa no reembolsable de US$ 2.000 para presentar la solicitud, un arancel de US$ 3.000 por la licencia correspondiente al primer año y una renovación anual de US$ 5.000 para mantener la autorización vigente.
Un modelo inspirado en la cultura del café
La aprobación de la ordenanza responde, en parte, a una demanda histórica de la industria del cannabis en California.
Mientras que el alcohol cuenta con bares, restaurantes y espacios sociales donde puede usarse legalmente, el cannabis suele quedar limitado al ámbito privado, incluso en estados donde su uso adulto es completamente legal.
Los impulsores de la iniciativa sostienen que los cafés cannábicos permitirán desarrollar una experiencia similar a la de una cafetería o un bar, pero centrada en el cannabis y sin presencia de alcohol. La posibilidad de combinar gastronomía, eventos culturales y uso responsable busca convertir estos establecimientos en nuevos espacios de encuentro para residentes y turistas.
Las críticas a la iniciativa
La medida, sin embargo, no estuvo exenta de controversias.
Durante el tratamiento legislativo, distintas organizaciones de salud pública expresaron su preocupación por la exposición de los trabajadores al humo de cannabis en espacios cerrados, uno de los principales argumentos de quienes votaron en contra de la ordenanza.
Finalmente, la Junta de Supervisores aprobó el proyecto por siete votos a favor y cuatro en contra, una diferencia que refleja el debate existente incluso en una ciudad con una larga tradición de políticas progresistas en materia de cannabis.
Un nuevo paso en la evolución del mercado legal
La creación de los cafés cannábicos representa una nueva etapa en la normalización del cannabis dentro de California.
Durante la última década, el mercado legal evolucionó desde los dispensarios tradicionales hacia modelos cada vez más orientados a la experiencia del usuario. La posibilidad de usar cannabis en un entorno regulado, acompañado de una oferta gastronómica y cultural, acerca esta industria a formatos que ya existen desde hace décadas en otros sectores, como las cafeterías o los bares.
No obstante, el éxito del programa dependerá de su implementación práctica. Los primeros establecimientos deberán demostrar que es posible combinar hospitalidad, seguridad, cumplimiento sanitario y consumo responsable bajo un esquema regulatorio estricto.
Si el modelo funciona como espera la ciudad, San Francisco podría convertirse en un referente para otras jurisdicciones de California —e incluso de Estados Unidos— que analizan incorporar espacios sociales de uso regulado dentro de sus políticas sobre cannabis.
Con esta ordenanza, la ciudad no solo amplía las posibilidades para consumidores y empresas del sector, sino que también vuelve a posicionarse como uno de los laboratorios regulatorios más importantes del país en materia de cannabis.

