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El CBD puede reducir el estrés de perros callejeros en tránsito

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Los perros que viven en refugios están expuestos a condiciones que pueden generar estrés sostenido: cambios de ambiente, restricciones espaciales, modificaciones en las rutinas y diferentes niveles de estimulación social. En algunos animales, estas condiciones pueden manifestarse mediante comportamientos relacionados con la ansiedad, la reactividad o la vigilancia permanente.

En ese contexto, un grupo de investigadores de instituciones de Francia y Estados Unidos estudió si un extracto de cáñamo rico en CBD y CBDA podía modificar determinados comportamientos asociados al estrés en perros alojados en un refugio.

El estudio fue realizado por investigadores de la Université Paris Nanterre, Université Sorbonne Paris Nord, UniLaSalle, la asociación Agir pour la Vie Animale y Cornell University.

Los resultados muestran una señal interesante: los animales que recibieron el extracto aumentaron el tiempo de descanso y disminuyeron diferentes niveles de actividad, con un efecto particularmente marcado durante la tarde y la noche.

Sin embargo, el trabajo es todavía un preprint que no fue revisado por pares y tuvo una muestra final de apenas 17 perros. Por eso, los resultados deben considerarse preliminares.

¿Cómo fue el experimento?

La investigación se realizó en el refugio Agir pour la Vie Animale (AVA), en Normandía, Francia. Los investigadores comenzaron con 22 perros y finalmente analizaron 17. Los animales habían sido seleccionados porque presentaban antecedentes de comportamientos reactivos o relacionados con la ansiedad.

Los perros fueron asignados aleatoriamente a dos grupos, 7 recibieron el extracto de cáñamo rico en CBD y CBDA y 10 recibieron un placebo. El estudio fue doble ciego. Esto significa que ni los investigadores ni los cuidadores sabían qué animales recibían el producto activo y cuáles recibían placebo hasta que finalizó el experimento. Las cápsulas eran idénticas y estaban identificadas únicamente con las letras A y B.

El extracto contenía CBD y CBDA en proporciones similares, además de otros cannabinoides menores y terpenos. Antes de comenzar la investigación, los productos fueron analizados para comprobar la presencia de cannabinoides y descartar contaminantes como pesticidas, metales pesados, micotoxinas, solventes residuales y microorganismos.

El tratamiento se administró durante aproximadamente cuatro semanas.

Una dosis que tuvo que ser reducida

El protocolo comenzó con una dosis relativamente elevada para este tipo de investigación: alrededor de 10 mg de cannabinoides por kilo de peso corporal al día, divididos en dos administraciones.

Sin embargo, durante los primeros días aparecieron algunos signos que llevaron a los investigadores a modificar el protocolo.

Los cuidadores observaron informalmente una reducción atípica de la actividad en algunos animales. Además, uno de los perros presentó hipersalivación, reducción de actividad y una posible inflamación genital. Como medida de precaución, los investigadores redujeron posteriormente la dosis a aproximadamente 6 mg/kg/día, divididos en dos administraciones.

Los animales que continuaron con la dosis reducida parecieron tolerarla bien.

Este aspecto es importante porque el estudio no permite interpretar los resultados simplemente como el efecto de una dosis fija durante cuatro semanas. Hubo modificaciones en el protocolo y parte de los animales estuvo expuesta inicialmente a una dosis superior.

Los investigadores utilizaron cámaras y sensores

Para determinar si los animales modificaban su comportamiento, los investigadores utilizaron dos métodos diferentes.

El primero consistió en analizar grabaciones de video tomadas antes y después del período de tratamiento. Allí observaron variables relacionadas con el descanso, la locomoción, los movimientos repetitivos, los ladridos y las transiciones entre diferentes posiciones corporales.

El segundo método utilizó collares con acelerómetros, capaces de registrar los movimientos de los animales durante períodos prolongados.

Los datos fueron clasificados en cuatro niveles: descanso, actividad baja, actividad media y actividad alta. Esto permitió obtener información continua sobre los patrones de movimiento de los perros.

Esta diferencia terminó siendo importante porque los dos métodos no produjeron exactamente los mismos resultados.

El análisis de video no encontró diferencias significativas

Cuando los investigadores analizaron los comportamientos observados en video, no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre el grupo que recibió CBD y CBDA y el grupo placebo.

No se detectaron efectos significativos sobre el descanso, la locomoción, los movimientos repetitivos, los ladridos ni las transiciones posturales o locomotoras. Sin embargo, aparecieron algunas tendencias que llamaron la atención de los autores.

Por ejemplo, tres de los siete perros tratados mostraban locomoción repetitiva antes del comienzo del experimento. Después de cuatro semanas, dos de esos tres animales dejaron de mostrar esa conducta durante las observaciones. En el grupo placebo, cinco de los diez perros presentaban el comportamiento al comienzo y continuaron haciéndolo al finalizar el estudio.

Los investigadores consideran que este patrón puede ser compatible con un efecto de reducción de la reactividad, pero reconocen que el número de animales es demasiado pequeño para sacar conclusiones firmes.

El resultado más llamativo apareció durante la noche

La principal señal del estudio apareció al analizar los datos obtenidos mediante los acelerómetros.

Los perros que recibieron CBD y CBDA mostraron un aumento del descanso y una reducción de la actividad baja, media y alta entre el comienzo y el final del experimento.

En el grupo placebo no se observó un cambio comparable. El análisis estadístico encontró una interacción significativa entre el grupo y el período de medición para los cuatro niveles de actividad. El cambio fue particularmente evidente entre aproximadamente las 17 y las 6 horas, es decir, durante la tarde y la noche.

Este resultado es importante porque los investigadores no creen necesariamente que la reducción de actividad represente sedación.

¿Los perros estaban sedados o simplemente más tranquilos?

La diferencia es fundamental.

Si el extracto hubiera provocado una sedación generalizada, sería esperable una reducción amplia de la actividad como consecuencia de un efecto depresor. Pero los investigadores plantean otra posibilidad: que el CBD y el CBDA hayan reducido determinados estados de vigilancia o reactividad asociados con el estrés.

En un perro sometido a estrés crónico, permanecer activo durante la noche podría reflejar un estado permanente de alerta. Si ese animal consigue relajarse y descansar durante períodos más prolongados, una disminución de la actividad podría representar una mejora del bienestar y no necesariamente un efecto sedante.

Los autores describen por eso los resultados como compatibles con un posible efecto calmante. Pero dejan claro que esa interpretación todavía necesita ser confirmada.

¿Qué aporta el CBDA?

El estudio también resulta interesante porque no se concentró exclusivamente en CBD.

El producto utilizado contenía una cantidad significativa de CBDA, la forma ácida del CBD que se encuentra naturalmente en la planta de cannabis antes de la descarboxilación.

Los investigadores señalan que el CBDA puede presentar características farmacocinéticas diferentes de las del CBD. Trabajos anteriores habían encontrado que las concentraciones plasmáticas de CBDA pueden superar a las de CBD después de la administración oral.

Esto plantea una cuestión que este estudio no puede resolver: no se puede determinar cuánto del posible efecto observado corresponde al CBD, cuánto al CBDA y cuánto podría depender de la combinación entre ambos cannabinoides y otros componentes del extracto.

La investigación utilizó el producto completo y no grupos separados de CBD y CBDA. Por lo tanto, no permite comparar directamente la eficacia de cada compuesto.

Los resultados coinciden parcialmente con investigaciones anteriores

El estudio francés no es la primera investigación que analiza cannabinoides y comportamiento en perros.

Un trabajo publicado en Scientific Reports había estudiado previamente el efecto de un producto rico en CBD sobre perros de refugio y encontró una reducción del comportamiento agresivo hacia humanos después del tratamiento. Sin embargo, la diferencia entre los grupos no alcanzó significación estadística en una de las comparaciones principales, por lo que sus autores también plantearon la necesidad de investigaciones adicionales.

Otros trabajos recientes también han estudiado la seguridad y la farmacocinética de CBD y CBDA en perros. Un estudio publicado en Frontiers in Veterinary Science en 2025, por ejemplo, encontró que el CBDA presentaba una absorción superior a la del CBD en ocho beagles sanos y que las formulaciones analizadas fueron bien toleradas durante el período estudiado.

Estos trabajos ayudan a explicar por qué el CBDA está empezando a recibir mayor atención dentro de la investigación veterinaria, aunque no demuestran por sí mismos que produzca efectos ansiolíticos o conductuales.

Un estudio pequeño y con varias limitaciones

Los resultados son interesantes, pero el propio trabajo presenta varias limitaciones. La primera es el tamaño de la muestra: solamente 17 perros completaron el análisis.

Además, los animales no constituían una población homogénea. Había diferencias de edad, características individuales y antecedentes conductuales. El grupo tratado estaba compuesto exclusivamente por machos, mientras que el grupo placebo incluía machos y hembras, una diferencia atribuida a la disponibilidad de animales elegibles en el refugio.

También hubo modificaciones en la administración del producto y algunos incumplimientos durante los períodos de observación. Cuatro perros no recibieron el producto durante determinados días de las grabaciones y otros solamente lo recibieron durante una parte de ese período.

Por otra parte, muchos de los comportamientos utilizados como indicadores de estrés aparecieron con poca frecuencia, lo que dificultó el análisis estadístico. Todo esto limita la posibilidad de extrapolar los resultados a la población general de perros.

Los propios investigadores piden más estudios

Los autores no plantean al CBD y al CBDA como una solución independiente para los problemas de comportamiento de los perros.

Su conclusión es mucho más prudente: los resultados sugieren que la combinación podría influir sobre estados relacionados con el descanso, la actividad y el bienestar emocional en perros reactivos alojados en refugios. Sin embargo, consideran necesario realizar investigaciones con muestras más grandes, dosis mejor definidas y análisis farmacocinéticos y conductuales más individualizados.

También plantean que, si los resultados se confirman, los cannabinoides podrían eventualmente formar parte de un abordaje más amplio junto con enriquecimiento ambiental, mejores condiciones de alojamiento y estrategias de modificación de conducta.

En otras palabras, el estudio no propone reemplazar el trabajo de veterinarios y especialistas en comportamiento por un suplemento.

Una señal prometedora, pero todavía preliminar

El estudio aporta una señal novedosa: después de cuatro semanas de administración de un extracto rico en CBD y CBDA, los perros tratados modificaron sus patrones de actividad y aumentaron el descanso, especialmente durante la tarde y la noche.

Sin embargo, el análisis de video no encontró diferencias estadísticamente significativas en las principales conductas relacionadas con el estrés.

Por eso, la conclusión más prudente es que el extracto mostró indicios de un posible efecto calmante en perros de refugio sometidos a estrés, pero todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que CBD y CBDA sean un tratamiento eficaz para la ansiedad canina.

Además, el trabajo es un preprint y todavía no fue revisado por pares.

La próxima etapa será comprobar si estos resultados pueden reproducirse en estudios con más animales, diferentes razas, dosis mejor establecidas y períodos de seguimiento más largos.