Las raíces de Cannabis quedaron durante décadas a la sombra de las flores, pero una nueva revisión científica muestra que pueden esconder una química mucho más interesante de lo que se pensaba.
El estudio, publicado en el Journal of Cannabis Research, reunió la evidencia disponible sobre los compuestos presentes en las raíces de cannabis y sus posibles efectos biológicos. Los investigadores encontraron sustancias con actividad antioxidante, antiinflamatoria y antimicrobiana, además de resultados prometedores en modelos animales relacionados con el dolor.
La conclusión no es que haya aparecido un nuevo medicamento ni que haya que empezar a usar raíces de cannabis como tratamiento. Lo interesante es otro punto: una parte de la planta que históricamente recibió mucha menos atención científica podría convertirse en una fuente de compuestos con potencial farmacológico.
Y eso abre una pregunta bastante más interesante: ¿qué hay realmente en la raíz del cannabis?
¿Qué tienen las raíces de Cannabis?
A diferencia de las flores, las raíces no se caracterizan por concentrar grandes cantidades de cannabinoides. De hecho, los autores señalan que los cannabinoides aparecen en las raíces en cantidades reducidas.
En cambio, las raíces contienen una combinación diversa de otros metabolitos secundarios, entre ellos fenoles, alcaloides, terpenos y fitoesteroles. Entre los compuestos identificados aparecen sustancias como vanilina, cannabisativina, β-sitosterol, campesterol, stigmasterol, friedelina y otros compuestos fenólicos y terpénicos.
Esta composición resulta especialmente interesante porque varios de estos grupos de sustancias ya son estudiados por sus posibles efectos antioxidantes, antiinflamatorios y antimicrobianos.
Una parte olvidada de la planta
La utilización medicinal de las raíces de cannabis no es nueva. Según la revisión, históricamente fueron utilizadas para aliviar el dolor y tratar quemaduras y heridas infectadas.
Sin embargo, la investigación moderna se concentró principalmente en las partes aéreas de la planta, sobre todo en las flores y las hojas, debido al enorme interés generado por los cannabinoides. Como consecuencia, el potencial medicinal de las raíces quedó relativamente relegado.
Para elaborar esta revisión, los investigadores buscaron estudios en bases de datos como PubMed, Scopus, Web of Science, Cochrane Library, SciELO y otras fuentes. Incluyeron investigaciones publicadas hasta diciembre de 2024 que analizaran extractos de raíces de Cannabis sativa o compuestos aislados de ellos en estudios in vitro o in vivo.
Antioxidante y antiinflamatoria
Uno de los aspectos que más se repite en los trabajos analizados es la actividad antioxidante de los extractos de raíz.
En diferentes pruebas de laboratorio, los extractos mostraron capacidad para neutralizar o reducir procesos relacionados con la oxidación. En algunos experimentos, el extracto de raíz presentó una actividad antioxidante cercana al 80%, mientras que determinados compuestos aislados también mostraron actividad relevante. Los investigadores además señalan que no se identificaron daños en el ADN en las pruebas de citotoxicidad y daño genético analizadas en uno de los estudios.
También aparecen resultados relacionados con la inflamación. Extractos de raíz y determinados compuestos aislados redujeron marcadores inflamatorios en modelos celulares. En uno de los estudios analizados, el efecto antiinflamatorio estuvo relacionado con la complejidad del extracto y con la cantidad de stigmasterol presente.
Esto no significa que la raíz de cannabis sea un tratamiento demostrado para enfermedades inflamatorias. La mayor parte de esta evidencia todavía procede de experimentos de laboratorio y modelos animales.
También mostró actividad antimicrobiana
La revisión encontró además resultados interesantes frente a microorganismos.
Dos compuestos estudiados, campesterol y p-coumaroyltyramine, mostraron actividad antimicrobiana en pruebas de laboratorio. El campesterol presentó actividad fungicida frente a Cryptococcus neoformans, mientras que el p-coumaroyltyramine mostró actividad frente a Escherichia coli.
Otros experimentos analizaron extractos de raíz utilizados para producir nanopartículas de plata y encontraron actividad frente a bacterias como Staphylococcus aureus, E. coli, Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella pneumoniae.
Una vez más, se trata de resultados experimentales: que un compuesto tenga actividad antimicrobiana en un ensayo de laboratorio no significa automáticamente que pueda utilizarse como medicamento en humanos.
¿Puede servir para el dolor?
La revisión también encontró señales de actividad relacionada con el dolor en modelos animales.
En uno de los estudios, un extracto acuoso de raíces redujo determinadas respuestas asociadas al dolor en ratones. En la prueba de la placa caliente, además, aumentó el tiempo que los animales tardaban en responder al estímulo doloroso en las distintas concentraciones estudiadas.
Otro trabajo analizado estudió extractos de raíces en un modelo animal de dismenorrea primaria. El extracto redujo las contracciones abdominales provocadas experimentalmente en ratones a concentraciones de 12,5, 25 y 50 mg/kg.
Pero hay un dato importante: estos resultados no equivalen todavía a demostrar un efecto analgésico o terapéutico en personas.
Una raíz con mucho por investigar
Los autores consideran que las raíces de Cannabis sativa constituyen un recurso farmacognóstico poco explorado. La diversidad de compuestos encontrados, entre ellos terpenos, fitoesteroles, compuestos fenólicos, alcaloides y pequeñas cantidades de cannabinoides, abre distintas líneas posibles de investigación.
La revisión también destaca una limitación importante: los estudios analizados utilizaron plantas provenientes de diferentes regiones y cultivadas bajo distintas condiciones ambientales. El clima, el suelo y el momento de cosecha pueden modificar la composición química de las raíces y dificultar la comparación entre investigaciones.
Por eso, los investigadores plantean que el próximo paso debería ser realizar estudios más estandarizados, caracterizar con mayor precisión los compuestos presentes y avanzar hacia investigaciones farmacológicas controladas y, eventualmente, estudios clínicos.
La conclusión es interesante justamente porque no necesita exageraciones: la raíz de cannabis no es simplemente una parte descartable de la planta. La evidencia acumulada hasta ahora muestra que contiene una química propia y compuestos capaces de producir efectos biológicos en modelos experimentales. Lo que todavía falta determinar es cuáles de esos efectos pueden convertirse realmente en aplicaciones medicinales para las personas.

