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Pachamama Semillas: casi veinte años de genética desde Pehuen Co

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La historia de Fernando con el cannabis comenzó en 2006, cuando un amigo se lo acercó. Dos años después llegaron sus primeras plantas, cultivadas en placares y a puertas cerradas, en un contexto legal y social adverso. “Siempre me motivó encontrar algo distinto y conservarlo”, cuenta. Ese interés lo llevó a reunir una colección cercana a las sesenta variedades, algunas de las cuales mantiene desde 2009. Con el tiempo fue combinando genéticas antiguas con material más reciente y desarrollando sus propios cruces. Aquella experiencia de cultivo fue tomando forma en Pachamama Semillas Argentinas, un proyecto que hoy tiene su base en Pehuen Co, en la costa sur bonaerense.

De cultivador a banco

Sostener esa colección requirió darle continuidad al cuidado de las plantas madre y organizar los espacios de producción. Mantener una variedad supone dedicarle lugar y atención, incluso cuando todavía no forma parte de un lanzamiento comercial. Esa tarea se fue articulando con la producción de material para otros cultivadores. Hoy Pachamama combina indoor e invernadero y conserva sus plantas madre mediante esquejes, mientras continúa invirtiendo en instalaciones propias. El objetivo es mejorar las condiciones de trabajo y reducir costos sin resignar el cuidado del material, dando continuidad a los procesos de selección que el banco viene desarrollando.

La construcción del proyecto también está ligada a los vínculos que Fernando fue estableciendo con otros productores de la zona. La participación de socios locales forma parte de su organización cotidiana, y la relación con la salud pública municipal es otro de los aspectos que destaca al repasar ese recorrido. Desde Pehuen Co, Pachamama busca ampliar su presencia en el mercado nacional sobre la base de ese trabajo compartido. El paso de una experiencia personal de cultivo a un banco supone sostener la conservación genética y, al mismo tiempo, organizar una oferta para quienes buscan incorporar nuevas variedades a sus cultivos.

Dos variedades y una nueva etapa

La adquisición de Celosa 10 y Pastel de Choke incorpora a Pachamama dos variedades que ya contaban con inscripción ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE). Fernando las eligió por sus características aromáticas y la calidad del material. “No son dos variedades cualquiera. Destacan por su perfil aromático y por la calidad que tienen”, señala. Para llevarlas al mercado, el banco comenzará ofreciendo esquejes y prevé sumar semillas más adelante. Durante esta primera etapa, la reproducción estará concentrada en Pachamama y en un único reproductor autorizado. Ese esquema permitirá seguir de cerca la producción y mantener el control sobre el material que se entrega. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la distribución y comercialización estarán a cargo de Clon Factory y BeijaFlor.

En la comercialización, Fernando pone el acento en acercar estas genéticas a más cultivadores mediante una propuesta de precios accesibles. “Queremos bajarlas a valores reales. Antes eran variedades muy caras y la idea es venderlas prácticamente al mismo precio que el resto de los esquejes y semillas legales”, explica. Mientras pone en marcha esta oferta, el banco continúa trabajando sobre sus propias líneas. La incorporación permite ampliar el catálogo comercial durante el tiempo que requieren esos desarrollos y sus respectivos procesos de registro, combinando la adquisición de variedades con el trabajo de selección que Pachamama viene realizando desde sus comienzos.

Asesoramiento y atención posventa

El vínculo con quienes eligen Pachamama continúa después de la compra. El banco ofrece asesoramiento y una atención posventa cercana, con disponibilidad para responder consultas sobre el material adquirido. Ese acompañamiento ocupa un lugar central en su propuesta y es una de las formas en que busca diferenciarse de los grandes bancos. La experiencia acumulada en el cultivo también se pone al servicio de sus clientes, que pueden contar con orientación y un trato directo. Para Pachamama, la calidad de lo que ofrece incluye tanto la genética como la atención que la acompaña.

El nombre también cuenta

La elección de nombres en español acompaña la identidad que Fernando quiere darle al proyecto. Pastel de Choke, nombre que remite a Cake Crasher, se integra a esa decisión de comunicar desde una marca argentina. La misma idea aparece en la denominación completa del banco, Pachamama Semillas Argentinas, con la que expresa su apuesta por la producción local. “Somos Pachamama Semillas Argentinas. Bancamos la producción nacional y no tenemos por qué esconder un trabajo argentino detrás de un nombre extranjero. Por eso somos Pachamama Semillas y no Pachamama Seeds”, sostiene.

Esa posición también orienta su mirada sobre las posibilidades del sector. Fernando considera que la experiencia acumulada por los cultivadores argentinos ofrece una base para desarrollar propuestas competitivas. En su planteo, la búsqueda de precios más accesibles debe acompañarse de un trabajo sostenido sobre la calidad del material que llega a otros productores. “Queremos demostrar que en Argentina hay conocimiento y variedades suficientes para competir con bancos internacionales, ofreciendo además mejor precio y calidad”, afirma.

Con Celosa 10 y Pastel de Choke, Pachamama suma una oferta concreta a ese objetivo. Desde Pehuen Co, el banco continúa conservando su colección y preparando los próximos desarrollos, mientras comienza a producir las variedades que acaba de adquirir.