Sea que se cultive en interior o en exterior, hay dos formas de arrancar un nuevo cultivo usando semillas o usando clones. Se trata de un inicio, pero con implicaciones muy diferentes respecto a lo que podemos descubrir durante el período de crecimiento.
La diferencia entre el cultivo con semillas o esquejes no siempre es bien reconocida. Por lo general, cuando hablamos de una variedad nos referimos a su nombre de fantasía o puesto por el criador, como puede ser OG Kush, Haze o Skunk, pero muchas veces pasamos por alto que un puñado de semillas difícilmente sea estable en la actualidad. Con esto nos referimos a que si sembramos 10, 20 o 50 semillas de la misma variedad (es decir todas hermanas, hijas del mismo padre y misma madre, o del mismo paquete de semillas) probablemente encontremos varias diferencias entre ellas.
Estas diferencias no deberían ser demasiado notorias si la variedad fue trabajada a conciencia, pero no podemos pretender que las plantas sean idénticas como en el caso de los esquejes o clones. En este caso sí va a darse esa homogeneidad: los clones van a ser idénticos a la planta madre de la cual fueron extraídos, ya que es la misma planta la que estamos propagando; lo único que nos puede cambiar es el fenotipo, el cual va a ser variable dependiendo el medioambiente en donde la estemos cultivando.
Por ejemplo, no va a ser lo mismo cultivar el mismo esqueje en el norte de nuestro país que en el sur, ya que el clima va a ser completamente diferente y nuestro esqueje va a modificar su morfología todo lo posible para lograr el mejor desarrollo según las condiciones climáticas a las que sea sometido.
Por qué usar semillas en vez de clones
Con que no haya estabilidad no queremos decir que las semillas no sean útiles, de hecho podemos buscarle el lado positivo a esto, sabiendo que si germinamos una gran tanda de semillas, podremos identificar entre las plantas resultantes la que más se adapte a lo que estamos buscando, ya sea resistencia a plagas, producción, tamaño final, adaptación al clima, etc.
Una vez que logramos seleccionar la planta que cumple nuestros requisitos, podemos hacer una planta madre para luego poder contar con infinitos esquejes, todos idénticos y que cumplen estas características. Así podremos prever la cosecha, tanto en producción como en tamaño, requerimientos y demás cuestiones que todo cultivador busca asegurarse al comenzar un cultivo.
Un cultivo directo de semillas también es una opción, pero sabiendo de antemano que no tendremos estabilidad en todas sus características. Aunque sí puede darse que sean estables o medianamente estables para un carácter, como es el caso contemporáneo de las variedades altas en CBD.
En este caso hay muchos criadores que ofrecen variedades altas en este cannabinoide, sin asegurar un porcentaje en particular, pero sí un rango dentro del cual van a estar todas las plantas que cultivemos de esa familia. Por ejemplo, algunas variedades disponibles hoy en día aseguran un promedio de CBD de un 15%. Esto no quiere decir que todos los individuos tengan un 15% de CBD, sino que algunos pueden tener un 10%, mientras que otros un 20%, dando como promedio ese 15% prometido.
Si estas semillas fueran estables, o como en el caso de los clones, podríamos asegurarnos exactamente un valor de porcentaje de CBD preciso en todos los individuos.
Por qué usar clones en vez de semillas
La conveniencia de usar clones es la que ya mencionamos anteriormente: estos van a responder siempre de la misma manera al trato que les demos, ya que su información genética es idéntica entre un individuo y otro.
La desventaja de los clones (y de la falta de estabilidad en las semillas) en lo que respecta a la producción a mediana/gran escala es el tiempo y el trabajo a dedicarles para obtener un cultivo homogéneo, ya que para poder reproducir una planta para tener esquejes necesitamos más tiempo de vegetativo para lograr una o más madres de gran tamaño, de las cuales luego vamos a retirar los esquejes.
Estos posteriormente van a tener que recibir un trato especial hasta lograr su enraizamiento y luego una pequeña adaptación de unos días más hasta poder ponerlos en maceta o en campo para realizar la producción. Todo este proceso no solo requiere de tiempo y espacio, sino también de más mano de obra y recursos para poder hacer todos los esquejes en simultáneo.
De todas formas, y dependiendo de la exigencia del cultivo, muchas veces vale la pena realizar este trabajo y gastos extras para poder asegurarnos de un resultado final idéntico en cada producción que hagamos.
¿Qué es la estabilidad y por qué es tan dificil de alcanzar?
El concepto de estabilidad se refiere a que todas las hijas (hermanas entre sí) de un mismo padre y una misma madre sean idénticas en todo sentido. Como lo deberían ser las F1 por definición (híbridos estabilizados), cosa que al día de hoy no se ha logrado.
Esto ocurre por las décadas de prohibicionismo que tiene el cannabis, que no ha permitido que se trabajen variedades adecuadamente hasta lograr la estabilidad, cosa que sí podemos ver en otros cultivares.
La ilegalidad y falta de información también contribuyeron a que prácticamente ningún criador trabaje en estabilizar una genética, ya que al tener tanta demanda en el mercado, las semillas medianamente estables y trabajadas eran vendidas por igual en cantidad y al mismo precio que las cruzas que no tenían ningún trabajo detrás y carecían por completo de estabilidad.

