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Cannabis en el espacio: cómo es la misión que quiere cultivar en la Luna y en Marte

Un experimento científico que pretendía estudiar cómo se comportan las semillas de cannabis en el espacio exterior terminó en un rotundo fracaso tras el accidente de una cápsula espacial. El proyecto, que tenía como objetivo evaluar la viabilidad del cultivo de marihuana en la Luna o incluso en Marte, sufrió un revés cuando el módulo que transportaba las semillas se estrelló en el océano Pacífico y su carga se dio por perdida.

Cannabis en el espacio: ¿fake news o experimento de vanguardia?

El lunes 30 de junio por la mañana, una cápsula con aproximadamente 150 semillas de cannabis fue lanzada al espacio a bordo de un cohete de SpaceX, como parte de un vuelo experimental. La idea era que la cápsula pasara un breve tiempo en microgravedad y luego regresara a la Tierra para analizar cómo las condiciones del espacio —radiación cósmica, microgravedad, falta de presión atmosférica— influían en la genética y desarrollo de las semillas.

Además de las semillas, el vehículo también contenía las cenizas de más de 160 personas fallecidas, cuyos familiares habían pagado para que sus restos viajaran brevemente más allá de la atmósfera, en una suerte de memorial cósmico organizado por la empresa Celestis.

Sin embargo, el martes se supo que el experimento había fracasado: el sistema de paracaídas de la cápsula falló durante el descenso, lo que provocó que el módulo se precipitara violentamente en el océano Pacífico. Actualmente se considera que los restos de la cápsula son irrecuperables.

MayaSat-1: el primer paso hacia la agricultura espacial cannábica

Las semillas viajaban en una incubadora biológica llamada MayaSat-1, desarrollada por el equipo de Martian Grow, un grupo liderado por el investigador esloveno Božidar Radišič, del Instituto de Investigación de la Naturaleza. Esta organización viene trabajando desde hace tiempo en la idea de adaptar el cultivo de cannabis a ambientes extremos, con el objetivo a largo plazo de llevar esta planta a hábitats extraplanetarios.

Radišič fue claro en sus declaraciones previas al lanzamiento: “Cannabis es una planta versátil, y si algún día vamos a tener bases lunares, esta especie puede ser clave”, afirmó en una entrevista con la revista norteamericana WIRED. “Nos puede dar alimento, proteína, materiales de construcción, textiles, plásticos, y medicina. No hay muchas plantas que tengan tanta utilidad.”

¿Por qué llevar cannabis al espacio?

El objetivo del experimento no era solo ver si las semillas germinaban, sino estudiar cómo las condiciones cósmicas alteran la genética del cannabis. Es decir, no se trata simplemente de plantar una semilla y ver si crece, sino de observar cómo cambia su ADN tras estar expuesta a la radiación espacial, qué modificaciones sufre su estructura, cuánto afecta la microgravedad a su morfología, y cómo responde su metabolismo fotosintético en un entorno sin las condiciones terrestres.

Los investigadores buscaban observar posibles cambios en el tamaño de las hojas, variaciones en la manera en que la planta utiliza el agua, alteraciones en el desarrollo del sistema radicular, así como también en la producción de clorofila y el ritmo de la fotosíntesis. Todos estos factores son clave para comprender cómo responde el cannabis al entorno espacial.

Radišič explicó que incluso si no se observaban diferencias evidentes en esta primera generación, el verdadero impacto podría verse en las siguientes, lo que requeriría varios vuelos y análisis a largo plazo. “Tanto si hay cambios como si no, ambos resultados son valiosos. Nos ayudarán a entender cómo cultivar cannabis en un entorno espacial.”

La promesa (y la dificultad) de cultivar en Marte

Si bien el proyecto fracasó, la idea de cultivar cannabis en Marte o la Luna no está descartada. De hecho, forma parte de una conversación creciente sobre la necesidad de crear sistemas agrícolas autosustentables fuera del planeta Tierra. Las condiciones marcianas presentan grandes desafíos: microgravedad, temperaturas extremas, presencia de toxinas en el suelo, y una atmósfera carente de oxígeno.

Según Petra Knaus, directora ejecutiva de Genoplant, otra empresa que desarrolla cápsulas para experimentos agrícolas en el espacio, por ahora la única opción viable sería un sistema cerrado, es decir, un invernadero completamente controlado y adaptado a las condiciones del espacio.

Cannabis en el espacio: un futuro inevitable

Aunque parezca ciencia ficción, el cultivo de cannabis fuera del planeta es una discusión seria entre científicos y tecnólogos. En 2020, por ejemplo, se enviaron tejidos de cáñamo y granos de café a la Estación Espacial Internacional, aunque los resultados de ese experimento aún no han sido publicados.

En paralelo, la idea de adaptar cultivos para ambientes extremos cobra fuerza en el contexto del cambio climático. Si la Tierra se vuelve cada vez más hostil, dominar el cultivo en ambientes artificiales o incluso en el espacio podría volverse una necesidad, más que una curiosidad científica.

En este escenario, el cannabis aparece como una planta ideal por su resistencia a la radiación UV, la capacidad de adaptación a distintos ambientes y tipos de estrés, su crecimiento rápido y la versatilidad de sus usos industriales y medicinales.

Además, en el marco de un hábitat cerrado, el cannabis podría integrarse a sistemas de reciclaje de agua, producción de oxígeno y hasta terapia psicológica para astronautas, considerando sus potenciales usos medicinales.

En 2018, una nota viral aseguraba que la marihuana tenía “ADN alienígena”. Aunque fue rápidamente desmentida por el sitio de verificación Snopes, el rumor revela cuánto se ha expandido la fascinación por la relación entre el cannabis y el universo.

Ese mismo año, el astrofísico Neil deGrasse Tyson advirtió en tono serio que usar cannabis en el espacio no era una buena idea, argumentando que cualquier alteración en la percepción de la realidad podría poner en riesgo la seguridad de una misión.

El futuro del cannabis en el espacio

Más allá del accidente, el proyecto de Martian Grow deja planteadas preguntas fundamentales: ¿Podremos algún día cultivar cannabis en otro planeta? ¿Cómo afectará la exposición al espacio la evolución genética de esta planta? ¿Qué papel puede jugar el cannabis en el futuro de la humanidad fuera de la Tierra?

Aunque la cápsula Nyx terminó en el fondo del océano, el debate ya está lanzado. Es probable que en los próximos años nuevos experimentos retomen este camino y que la idea de ver brotar un cogollo bajo una cúpula marciana deje de ser un sueño para convertirse en parte de la realidad agrícola interplanetaria.