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Cannabis en Paraguay.

Cannabis en Paraguay: regulación y productos disponibles

Cuando se habla de cannabis en Paraguay, la imagen que suele venir a la cabeza es la del mercado ilícito, las toneladas incautadas en la frontera con Brasil y los campesinos atrapados en una economía ilegal que no da tregua. Esa imagen es bastante incompleta. Desde 2017, Paraguay construyó silenciosamente uno de los marcos regulatorios más avanzados de la región para el cannabis medicinal y el cáñamo industrial. La paradoja es notable: el país que según Naciones Unidas concentra casi un tercio de la marihuana incautada en el hemisferio es también el primero de Sudamérica en legalizar el uso médico de la planta y uno de los pocos que tiene toda la cadena productiva legalmente habilitada y funcionando .

Esta guía recorre ese laberinto. Por un lado, la ley 6007/2017 y sus decretos reglamentarios, que crearon un programa nacional de investigación y acceso a cannabis medicinal. Por otro, la realidad de un país donde siete de cada diez personas no tienen seguro médico y los medicamentos son un lujo, y donde la necesidad empuja a campesinos y pacientes a construir sus propias respuestas mientras el Congreso debate cómo legalizar también el uso adulto . Porque en Paraguay, como en pocos lugares, lo legal y lo ilegal conviven en el mismo territorio, a veces en la misma planta.

El marco legal: una ley pionera que tardó en despegar

La Ley N° 6007, sancionada en 2017, creó el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados, conocido por sus siglas impronunciables: PROINCUMEC . La norma fue innovadora para su tiempo: reconocía el valor terapéutico de la planta, establecía un sistema de licencias para su producción e industrialización y garantizaba el acceso gratuito a medicamentos derivados para pacientes registrados.

Pero una ley no es suficiente. Durante años, la implementación fue lenta, burocrática y opaca. Recién en 2021 y 2022, a través de los decretos 6519 y 7761, el gobierno de Mario Abdo Benítez comenzó a destrabar el sistema. La medida más significativa fue la eliminación de las restricciones geográficas y del límite máximo de licencias que podían otorgarse. Hasta entonces, solo cinco empresas podían producir cannabis medicinal en todo el país; a partir de 2022, el número se elevó primero a doce y luego quedó abierto, sin tope .

Hoy, la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (DINAVISA) es la autoridad de aplicación. Otorga licencias de producción e industrialización, lleva el registro de pacientes y productos, y controla que todo el circuito cumpla con los requisitos de trazabilidad y seguridad. Las licencias son específicas, intransferibles y se renuevan cada cinco años. Quien obtiene una puede producir, importar, exportar y comercializar derivados de cannabis, siempre bajo la lupa del Estado .

Un aspecto distintivo del modelo paraguayo es su carácter híbrido. La ley establece que los laboratorios privados deben donar al Estado al menos el dos por ciento de su producción, para garantizar el acceso gratuito a los pacientes más vulnerables . Es una forma de equilibrar el negocio con el derecho a la salud, aunque en la práctica el sistema de donaciones ha funcionado con cuentagotas.

Los números del acceso: una foto en cámara lenta

Si miramos las estadísticas oficiales, el panorama es modesto. Hasta diciembre de 2025, el Registro Nacional de Usuarios de Productos Derivados del Cannabis contaba con 107 pacientes y diez médicos habilitados para prescribir . De esos pacientes, 103 sufren epilepsia refractaria y cuatro, esclerosis múltiple. Son las dos indicaciones inicialmente reconocidas, aunque el marco legal prevé ampliarlas a medida que se acumule evidencia.

Estas cifras contrastan con la dimensión del problema sanitario en Paraguay. Según datos del sector, en países con programas consolidados como Israel o Canadá, entre el 0,6% y el 0,7% de la población usa cannabis medicinal. Aplicado a Paraguay, eso daría más de 40.000 personas. La diferencia abismal sugiere que el cuello de botella no está en la ley, sino en la implementación: falta difusión, faltan médicos formados, falta que los pacientes sepan que pueden acceder y cómo hacerlo.

Para inscribirse, el paciente debe contar con una receta de un médico registrado en el programa. Esa receta puede ser simple, si el producto contiene solo CBD; si incluye THC hasta el 0,5%, se requiere una receta simple archivada; y si supera ese porcentaje, la receta debe ser cuadruplicada, ese formulario especial de color que se usa para los estupefacientes controlados .

La doctora Viviana Cervieri, socia del estudio Cervieri Monsuárez y especialista en regulación de cannabis, señala que el sistema es garantista pero lento. «La información sobre cuántos productos se entregan realmente o cuántos pacientes los reciben no es pública; hay que pedirla a DINAVISA mediante solicitudes específicas. Eso dificulta evaluar el impacto real de la política» .

Productos de cannabis disponibles en Paraguay: del aceite farmacéutico a la crema de CBD

Pese a las dificultades, el mercado de productos ya es una realidad. En febrero de 2026, las resoluciones 902/25 del Ministerio de Salud y 488/25 de DINAVISA terminaron de cerrar el círculo: establecieron que los medicamentos con THC para uso terapéutico deben ser prescriptos por médicos habilitados, con receta cuadruplicada, y expendidos exclusivamente en farmacias autorizadas . Es el punto final a años de incertidumbre sobre dónde y cómo se venderían estos productos.

Actualmente, las farmacias habilitadas ofrecen dos tipos principales de aceite: uno para epilepsia, con un precio de 1.800.000 guaraníes (unos 240 dólares), y otro para pacientes oncológicos, a 1.310.000 guaraníes (unos 175 dólares) . Son precios altos para el bolsillo paraguayo, de ahí la importancia de la producción local y las donaciones obligatorias para hacerlos accesibles.

Pero más allá de las farmacias, existe un mercado en expansión de productos de CBD sin psicoactividad, que se venden libremente siempre que cumplan dos condiciones: contener menos del 1% de THC y estar aprobados por DINAVISA . Este límite del 1% es más alto que el 0,2-0,3% que exige la Unión Europea, lo que convierte a Paraguay en un mercado particularmente abierto para el CBD.

La Cámara del Cáñamo Industrial del Paraguay (CCIP) menciona además otros desarrollos: superalimentos, suplementos fitoterápicos, cigarros, alimentos para animales y hasta una cerveza con cannabis, cuya comercialización estaba prevista para 2025 . El cáñamo industrial, con menos del 0,5% de THC, es el gran caballo de batalla del sector, con un potencial exportador enorme hacia Brasil y otros mercados regionales.

El cáñamo industrial: la apuesta exportadora

Si el mercado medicinal está en fase de despegue, el del cáñamo industrial ya muestra músculo. La Cámara del Cáñamo Industrial del Paraguay estima que con 1.000 hectáreas cultivadas se podrían generar más de 10 millones de dólares anuales en exportaciones . Paraguay tiene ventajas comparativas notables: energía barata, ubicación estratégica en el corazón de Sudamérica, logística fluvial y mano de obra disponible.

El mercado brasileño es la gran esperanza. Un proyecto de ley para regular el cáñamo industrial en Brasil está en discusión, y cuando se apruebe se abrirán oportunidades enormes para los productos paraguayos con valor agregado. Mientras tanto, ya hay conversaciones con laboratorios brasileños interesados en producir y comercializar en conjunto .

Cannabis en Paraguay: el debate del uso adulto

El siguiente paso, que algunos ven como inevitable, es la regulación del cannabis de uso adulto, con alto contenido de THC. La CCIP está impulsando un proyecto de ley que permitiría a Paraguay convertirse en proveedor de mercados como Estados Unidos, Canadá, Alemania o Reino Unido.
La iniciativa busca aumentar el límite legal de THC más allá del 0,5% actual, para poder producir flores y concentrados con destino a mercados recreativos. De aprobarse, Paraguay pasaría de ser un productor casi exclusivamente medicinal y de cáñamo a competir en el negocio global del cannabis adulto, con todas las implicancias económicas y sociales que eso conlleva.

Mientras el Congreso debate, las asociaciones de pacientes y cultivadores siguen empujando. En octubre de 2025, una audiencia pública reunió a doscientas personas para discutir cómo habilitar cooperativas, empresas, clubes sociales y cultivos asociativos, pagar impuestos y emitir facturas. La demanda es clara: sacar la planta de la economía sumergida y darle un marco que beneficie a todos .

Preguntas frecuentes sobre cannabis en Paraguay

¿El CBD es legal en Paraguay?

Sí, siempre que el producto contenga menos del 1% de THC y esté autorizado por DINAVISA. Los productos que cumplen esos requisitos pueden importarse y venderse libremente. Sin embargo, su uso debe ser exclusivamente medicinal o industrial, no recreativo .

¿Puedo cultivar mi propia planta para uso medicinal?

No. La ley permite el cultivo únicamente a empresas con licencia otorgada por DINAVISA. El cultivo personal, incluso para uso medicinal, sigue siendo ilegal y puede ser penado .

¿Cómo accedo a medicamentos con THC?

Necesitás una receta de un médico registrado en el programa PROINCUMEC. Si el producto supera el 0,5% de THC, la receta debe ser cuadruplicada. Luego podés retirarlo en una farmacia autorizada, que actualmente son pocas pero el sistema está en expansión .

¿Hay productos de CBD que no necesitan receta?

Sí, los productos de CBD con menos del 1% de THC y autorización sanitaria se venden libremente en tiendas como Life Green y otros dispensarios. Incluyen aceites, cremas, infusiones y cosméticos .

¿Los turistas pueden comprar cannabis medicinal?

Para acceder a productos con receta, es necesario estar registrado como paciente en el sistema sanitario paraguayo, lo que dificulta el acceso a turistas. Los productos de CBD sin receta están disponibles para cualquier comprador, pero siempre verificando que cumplan la normativa .

¿Qué pasa con la marihuana ilegal?

Sigue existiendo y es masiva. Se estima que decenas de miles de hectáreas se cultivan al margen de la ley, principalmente en la frontera con Brasil. El gobierno mantiene operativos de erradicación, pero la demanda externa y la falta de alternativas para los campesinos perpetúan el ciclo .

La regulación del cannabis en Paraguay es un experimento en curso, lleno de contradicciones y promesas a medio cumplir. Por un lado, el país tiene un marco legal envidiable, con licencias abiertas, un sistema de donaciones para pacientes y una industria del cáñamo que despega. Por otro, la mayoría de los pacientes siguen sin acceso, los médicos no se forman, y la economía campesina ilegal continúa siendo el sostén de regiones enteras.