El cáncer de mama sigue siendo el tumor más diagnosticado en mujeres a nivel global y una de las principales causas de muerte por cáncer. Frente a este escenario, la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas, más selectivas y con menos efectos adversos, es una prioridad científica. En ese marco, un estudio reciente analizó el potencial anticancerígeno de un extracto de cannabis obtenido con diclorometano sobre células humanas de cáncer de mama.
Los resultados, obtenidos en modelos celulares in vitro, muestran que el extracto no solo redujo la viabilidad tumoral, sino que también activó vías de apoptosis y disminuyó la capacidad de migración e invasión de las células. Si bien se trata de investigación preclínica, los hallazgos aportan datos relevantes para entender cómo ciertos compuestos del cannabis podrían modular procesos clave en la progresión tumoral.
Metodología: qué se evaluó y cómo
El trabajo, publicado en International Journal of Molecular Sciences, examinó el efecto de un extracto de diclorometano de Cannabis sativa sobre dos líneas celulares ampliamente utilizadas en investigación oncológica: MDA-MB-231 y MCF-7, que representan subtipos distintos de cáncer de mama. Como comparación, se incluyeron fibroblastos humanos normales de piel, denominados Hs27, para evaluar selectividad y posible toxicidad sobre células sanas.
Se aplicaron concentraciones crecientes del extracto, entre 12.5 y 200 microgramos por mililitro, durante 24 horas. Para medir la viabilidad celular se utilizó el ensayo MTT, una técnica estándar que estima la actividad metabólica de las células vivas. Además, se realizaron estudios de formación de colonias, ensayos de migración celular tipo curación de heridas y mediciones de proteínas vinculadas con estrés oxidativo, apoptosis e invasión tumoral.
También se analizaron biomarcadores clave como superóxido dismutasa y glutatión, ambos fundamentales en la defensa antioxidante, el factor de transcripción Nrf2, proteínas apoptóticas como p53 y caspasas, y metaloproteinasas de matriz como MMP-1 y MMP-9, junto con TGF beta.
Reducción de la viabilidad tumoral y selectividad
El extracto de diclorometano fue probado en dos tipos de células de cáncer de mama, llamadas MDA-MB-231 y MCF-7. Los resultados mostraron que cuanto mayor era la dosis del extracto, mayor era el daño sobre las células tumorales. Es decir, el efecto fue dependiente de la concentración.
Para reducir el crecimiento de estas células cancerosas a la mitad, se necesitaron alrededor de 75 a 79 microgramos por mililitro, según la línea celular.
Cuando el mismo extracto se probó en células sanas, en este caso fibroblastos normales (Hs27), hizo falta una cantidad mucho mayor, unos 142 microgramos por mililitro, para lograr el mismo efecto. Esto significa que el extracto afecta con más facilidad a las células cancerosas que a las sanas.
El llamado “índice de selectividad” fue mayor a 1 en ambas líneas tumorales. En términos simples, eso indica que el compuesto actúa más sobre las células malignas que sobre las normales.
Este punto es clave, porque en el tratamiento del cáncer uno de los mayores desafíos es encontrar sustancias que ataquen el tumor sin dañar demasiado el tejido sano.
Estrés oxidativo y desbalance redox
Uno de los efectos más importantes que se vio tiene que ver con el llamado “estrés oxidativo”. Las células, tanto sanas como cancerosas, tienen un sistema de defensa antioxidante que las protege del daño. En este estudio, el extracto redujo dos componentes clave de ese sistema en las células tumorales: la superóxido dismutasa y el glutatión.
Estas sustancias funcionan como un escudo que neutraliza moléculas inestables y dañinas. Cuando bajan sus niveles, ese escudo se debilita.
Al debilitarse la defensa antioxidante, aumentan las llamadas especies reactivas de oxígeno. Estas moléculas pueden dañar el ADN, las proteínas y las membranas de la célula. Si el daño es suficiente, se activan mecanismos que llevan a la muerte celular programada, un proceso conocido como apoptosis.
Además, el estudio encontró que también disminuyó la actividad de Nrf2, que es como el “jefe” del sistema antioxidante celular. Si Nrf2 baja, la célula pierde todavía más capacidad para protegerse del daño oxidativo.
Dicho en términos sencillos: el extracto parece quitarle a la célula cancerosa sus defensas internas, la deja más expuesta al daño y eso facilita que termine activando su propio programa de muerte.
Activación de apoptosis: p53 y caspasas
La apoptosis es un proceso fisiológico de muerte celular controlada que permite eliminar células dañadas o potencialmente peligrosas. Muchas células tumorales logran evadir esta vía, lo que contribuye a su supervivencia y expansión.
En las células MDA-MB-231, el extracto aumentó la cantidad de p53 y de caspasas 8 y 9. Estas proteínas son piezas centrales del mecanismo que lleva a la muerte celular programada, conocida como apoptosis.
Las caspasas 8 y 9 actúan como “interruptores iniciales”: cuando se activan, ponen en marcha una cadena de reacciones que termina fragmentando el ADN y provocando que la célula se destruya de manera ordenada.
En cambio, en las células MCF-7 el efecto fue diferente. Esto probablemente se deba a que no todas las células tumorales son iguales. Cada línea tiene características genéticas propias, entre ellas el estado del gen p53, que influye mucho en cómo responde la célula frente a un tratamiento. Este punto es clave: no todos los tumores reaccionan de la misma manera ante una misma sustancia.
Los investigadores también aclaran algo importante: midieron la cantidad total de estas proteínas, pero no analizaron en detalle si estaban en su forma activada. Para confirmar con más certeza que el proceso de apoptosis se puso en marcha, harían falta estudios futuros que evalúen específicamente esas versiones activas de las caspasas.
Inhibición de migración e invasión
El análisis químico del extracto reveló la presencia de terpenoides y esteroides, junto con cannabinoides identificados mediante UPLC MS y cromatografía en capa fina. Entre los compuestos detectados se encuentran CBD, THC y CBN.
Estos fitocannabinoides y terpenoides han sido estudiados en otros modelos celulares por su potencial antiinflamatorio, antioxidante y antitumoral. En este caso, podrían actuar de manera combinada modulando vías de estrés oxidativo, apoptosis y degradación de matriz extracelular.
La combinación de compuestos en un extracto completo podría generar efectos sinérgicos, aunque para confirmarlo se necesitarían estudios comparativos con moléculas aisladas.
Es fundamental subrayar que se trata de un estudio in vitro. Esto significa que los experimentos se realizaron en placas de laboratorio, no en animales ni en personas. Los resultados son promisorios, pero no pueden extrapolarse directamente a la clínica.
Para avanzar hacia una posible aplicación terapéutica, se requieren estudios en modelos animales que evalúen eficacia, seguridad, biodisponibilidad y dosis. Posteriormente, serían necesarios ensayos clínicos controlados en humanos.
Además, el extracto utilizado provino de una variedad sudafricana específica y fue obtenido con diclorometano, un solvente de laboratorio. La reproducibilidad y estandarización son aspectos clave para cualquier desarrollo farmacéutico.
Contexto en la investigación sobre cannabis y cáncer
El interés científico por los fitocannabinoides en oncología ha crecido en los últimos años. Estudios previos han sugerido que compuestos derivados de Cannabis sativa pueden modular proliferación, angiogénesis y apoptosis en distintos tipos de cáncer. Sin embargo, la evidencia clínica aún es limitada y heterogénea.
El extracto de cannabis mostró capacidad para reducir la viabilidad de células de cáncer de mama, inducir apoptosis y disminuir migración e invasión en modelos celulares. Los mecanismos involucrados incluyen la modulación del equilibrio redox, la supresión de Nrf2 y la regulación de proteínas asociadas con metástasis.
Si bien los resultados son alentadores, se trata de evidencia preclínica. La validación en modelos animales y ensayos clínicos será indispensable para determinar si estos hallazgos pueden traducirse en nuevas estrategias terapéuticas contra el cáncer de mama.

