Lo que empezó como un sueño de barrio hoy ya tiene historia propia. Choco OG de 1439 Cooperativa de Criadores cumple dos años desde su registro oficial, y el recorrido en este tiempo estuvo cargado de aprendizajes, emociones y desafíos. Para festejar, sus criadores invitaron a la comunidad cannábica a una noche de encuentro, charlas y homenaje a la planta que los unió.
De Lugannabis a la Choco OG: un sueño colectivo
Los criadores detrás de Choco OG llevan más de una década con Lugannabis, pero su recorrido empezó mucho antes. Apenas pasada la crisis del 2001 comenzaron a cultivar, primero para garantizar la continuidad de sus cultivos y, con el tiempo, para conservar y cruzar genéticas. Lo que nació de la necesidad terminó transformándose en un trabajo de crianza sostenido que años más tarde se consolidó en un hecho histórico: el registro oficial de La Choco.
Ese proceso fue un antes y un después. No solo porque permitió vender legalmente, sino también porque les abrió la puerta a recorrer distintas provincias, contar su historia y compartir aprendizajes con la comunidad.
“Son muchos recuerdos y emociones» cuenta a THC Javier del Río, de 1439, porque todo ese trabajo lo hicimos en conjunto con Chicho (Nicolás Geniso), amigo, referente y maestro de muchos, que nos dejó hace poco más de un año. Alcanzó a ver la variedad registrada y en circulación, pero su partida nos dejó un vacío enorme”.
El legado de Nico: presente en cada semilla
La figura de Nico sigue siendo central. Sus enseñanzas están en el día a día del equipo, tanto en lo profesional como en lo humano. “Nos formó como criadores, pero también como personas. Está en cada anécdota que aparece en las copas, en cada viaje, en los recuerdos de los viejos foros de CannabisCafe y Plantate” recuerda Javier.
La ausencia se siente fuerte, pero el grupo eligió transformar el dolor en trabajo colectivo, sosteniendo el sueño que compartieron hace 25 años: vivir dignamente de la planta.
El contexto actual, marcado por la crisis económica, les recuerda aquellos primeros años en Lugano, donde crecieron entre la austeridad y las carencias. “Casi no hay día que no invoquemos a Chicho. Su energía nos sigue guiando”.
Desafíos regulatorios: entre la paciencia y la convicción
El crecimiento de Choco OG y de tantos otros proyectos cannábicos se da en medio de un panorama complejo. A la crisis económica generalizada se le suma la falta de regulaciones claras.
Hoy atraviesan la tercera prórroga consecutiva del permiso que necesitan para trabajar en el criadero, una situación que refleja la incertidumbre del sector. Sin embargo, no pierden la esperanza:
“Somos pacientes y perseverantes porque creemos que el tiempo nos va a dar la razón. Queremos que exista una regulación integral que termine con la crueldad de la prohibición. Que todos puedan acceder a variedades legales, de calidad y de producción nacional, pero sobre todo a un precio popular. No buscamos un mercado elitista, ni un negocio para unos pocos. Ese es nuestro compromiso con la planta y con el legado de Nico”.
Una planta, mil experiencias
«Cuando la cosechás bien, en 55 o 56 días, queda cerrada y morada.» contó Tomás Varela de Asociación Civil Terpenos. «La verdad es que tienen una estructura divina: los brazos de abajo llegan hasta arriba e incluso forman varas igual que el tallo central.»
«En ese sentido, la estructura es excelente. Es una genética que se cierra muy bien, no es mañosa. Si le das luz, responde; siempre quiere más luz. Es un híbrido muy activo y está realmente muy bueno para llevarlo adelante en el club, donde a veces hay muchas plantas juntas.»
«En cada copa que nos encontrabámos o evento que había me daban esa semilla, siempre fueron muy regaleros» recuerda Javier Marcheggiano de Olivos Growshop. «Siempre la tuvimos y cuando la sacaron con nombre y apellido no lo dudamos. En el club la piden mucho».


