Para muchos cultivadores, cosechar cannabis de día o de noche puede parecer indistinto. Sin embargo, si nos guiamos por las tradiciones del cultivo biodinámico, podríamos tener en cuenta la influencia de la Luna al momento de cortar nuestras plantas. ¿Tiene sentido hacerlo? ¿Cuánto hay de mito y cuánto de realidad?
¿Cómo influye la Luna en nuestro cultivo?
El cultivo biodinámico es una práctica ancestral que sostiene que las distintas fases lunares influyen en los procesos de desarrollo vegetal. Así como la Luna afecta las mareas, también se cree que influye en los fluidos internos de las plantas. Bajo esta lógica, cada fase lunar tendría momentos óptimos para realizar distintas tareas de cultivo.

Por ejemplo, se recomienda preparar el sustrato entre luna menguante y luna nueva, mientras que la germinación debería hacerse entre tres días antes y hasta una semana después de la luna llena. Esta última fase también es ideal para realizar podas y esquejes, ya que las plantas cicatrizarían mejor.
En cuanto a la fertilización, el mejor momento sería entre luna llena y luna menguante, cuando se favorece la absorción de agua y nutrientes. En cambio, entre luna nueva y creciente es buen momento para elaborar compost (ya que la materia orgánica se descompone más rápido) y para aplicar tratamientos contra plagas, ya que las plantas se regeneran mejor en las fases posteriores.
Pero, ¿qué se recomienda a la hora de cosechar?
Cosechar cannabis en luna llena
Según esta corriente, la luna llena sería la fase ideal para cosechar cannabis. ¿Por qué? Se cree que durante este momento hay una mayor concentración de savia y fluidos en la estructura de la planta, lo que traería consigo varios beneficios, como una mayor concentración de tricomas y compuestos activos, lo que lleva a una mejora de los efectos psicoactivos y medicinales; un mayor peso de los cogollos; aromas y sabores más intensos gracias a una producción óptima de terpenos; y una disminución de la humedad interna, lo que llevaría a una menor probabilidad de aparición de hongos.
Cosechar cannabis en luna llena: ¿existe respaldo científico?
La verdad es que no existen estudios científicos concluyentes que avalen estas prácticas en cultivos de cannabis. En general, la evidencia sobre la influencia lunar en la agricultura es inconsistente, y en el caso específico del cannabis, la investigación es todavía escasa.
Aun así, muchos cultivadores eligen seguir estas pautas como parte de una conexión más profunda con los ritmos naturales, o simplemente porque han tenido buenos resultados.
Factores claves a la hora de cosechar cannabis
Aunque la Luna puede ser un factor interesante para considerar, los indicadores más confiables siguen siendo los que observamos directamente en nuestras plantas: el estado de los tricomas, los pistilos, el tipo de genética y el clima.
Tricomas
Los tricomas son esas pequeñas glándulas que recubren las flores y contienen los cannabinoides y terpenos. Para observarlos, es útil usar una lupa.
Cuando los tricomas están trasparentes, se considera que aún es temprano para cosechar, y cuando están color ámbar, se cree que ya es tarde, puesto que el THC ya comienza a oxidarse. El mejor momento para cortar es cuando los tricomas están trasparentes, que es cuando mayor concentración de cannabinoides hay.

Pistilos y cálices
Los pistilos (esos pelitos blancos que brotan de las flores) cambian de color con el tiempo. Cuando la mayoría se torna marrón, es señal de maduración. Sin embargo, pueden variar según el clima, así que no conviene usarlos como único indicador.
Por otro lado, los cálices (las pequeñas bolsitas donde se forman las semillas en plantas polinizadas) deben verse hinchados y resinosos. Eso indica que la flor llegó a su punto justo.
La genética
Las semillas siempre vienen con un tiempo estimado de floración que nos puede guiar a la hora de determinar el momento de corte. Aún así, este indicador no debe seguirse a rajatabla: si en la última semana de floración se pronostican lluvias o tiempos desfavorables, por ejemplo, no tenemos que cortar. Pero en líneas generales, las distintas genéticas tienen sus tiempos de floración aproximados.
Por ejemplo, las índicas son las plantas de cannabis de floración más corta, y su ciclo ronda en los 45 días.
Las sativas son las de floración más larga, y su floración se extiende entre 75 y 120 días.
Por su parte, en las variedades híbridas, la floración ronda los 60 días.
El clima
Siempre hay que revisar el pronóstico antes de cosechar. Las lluvias o días muy húmedos pueden favorecer la aparición de hongos, incluso después de la cosecha. Si las flores están en su punto pero se acercan tormentas, lo mejor es evaluar bien el riesgo y actuar en consecuencia. Dependiendo del estado de maduración de las flores, convendrá adelantar o aplazar el corte de los cogollos.
Nada de fertilizantes antes de cosechar cannabis
En las últimas dos semanas antes de la cosecha, es clave dejar de fertilizar. Si las plantas se cortan con restos de abono aún presentes, las flores pueden quedar contaminadas, afectando su sabor y su calidad general.
Luego de cosechar cannabis, ¿qué se debe hacer?
La cosecha no es el final del camino, sino el inicio de una etapa clave para definir la calidad final de nuestras flores. Tras el corte, llegan dos procesos fundamentales: el secado y el curado, encargados de mejorar la textura y asentar los aromas y sabores del cannabis.
El secado
El secado consiste en dejar que las flores pierdan parte de su humedad. Generalmente, se realiza colgando las ramas boca abajo en un espacio oscuro, ventilado y con temperaturas templadas, como puede ser un ropero o una caja especialmente acondicionada.
El objetivo es lograr que se evapore parte de la humedad, evitando el moho, pero sin que las flores se sequen por completo. Si se secan demasiado, la textura será quebradiza, perderán aroma y quemarán mal.
¿Cómo saber si el secado está listo? Un buen indicador es doblar una ramita: si cruje pero no se quiebra completamente, ya es momento de pasar al curado.
El curado
Una vez que las flores están secas, llega el momento del curado. Este proceso se realiza colocando los cogollos en frascos de vidrio herméticos, sin apretarlos demasiado, pero procurando que no quede demasiado aire entre ellos. Durante las primeras semanas, es importante abrir los frascos una vez al día durante unos minutos para renovar el oxígeno y evitar la aparición de hongos.
Durante el curado, los terpenos y cannabinoides se estabilizarán, dando lugar a un perfil de sabor más profundo. Además, se suaviza la combustión y se mejora la experiencia general.
No hay una regla fija sobre cuánto debe durar el curado, esto dependerá de las preferencias del cultivador.

