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¿Cuánto tiempo dura el THC sin oxidarse y perder potencia?

El hachís, la resina extraída en seco de la planta, es uno de los derivados más antiguos y consumidos de la planta. Sin embargo, hasta ahora se sabía poco sobre cómo cambia su composición con el paso del tiempo ni cuánto dura el THC como compuesto. Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad Sidi Mohammed Ben Abdellah y el Rabat-Institut (Benomar et al., 2025), publicado en la revista Scientific Reports, analizó 150 muestras de resina de cannabis incautadas por las autoridades marroquíes y almacenadas durante distintos períodos, desde recién elaboradas hasta ocho años.

El resultado fue tan claro como contundente: el THC se degrada rápidamente, mientras que el cannabidiol (CBD) y el cannabinol (CBN) aumentan en las primeras etapas antes de estabilizarse. Según los autores, este proceso transforma químicamente el hachís y modifica su efecto, potencia y posible aplicación terapéutica.

¿Cuánto dura el THC?

El análisis mostró que el hachís fresco tenía el nivel más alto de THC, con un promedio del 35,16%. Pero tras apenas dos años de almacenamiento, el contenido de THC cayó a 2,74%, mientras que el CBD subió a 6,71% y el CBN a 6,94%. Es decir, la psicoactividad disminuyó drásticamente mientras aumentaban los compuestos asociados a efectos más calmantes y sedativos.

Para el octavo año, el THC prácticamente había desaparecido: solo 0,44% del total. Tanto el CBD como el CBN también habían descendido respecto a su pico, pero seguían siendo más altos que en las muestras frescas. En términos químicos, el hachís “viejo” se convierte en una resina oxidada con menor potencia psicoactiva y un perfil más equilibrado.

Los investigadores confirmaron una correlación negativa fuerte entre el tiempo de almacenamiento y los niveles de THC, mientras que el CBN siguió una curva inversa: aumentó al principio y luego se redujo con el tiempo. El fenómeno tiene una explicación clara: el THC se oxida progresivamente en contacto con el aire y la luz, convirtiéndose en CBN, un cannabinoide no psicoactivo conocido por su efecto somnífero.

De la psicoactividad al efecto relajante

Este cambio químico no solo afecta la potencia, sino también la naturaleza de los efectos. El THC produce los efectos psicoactivos del cannabis, como risa o modificaciones en la percepción. En cambio, el CBN tiene propiedades sedantes, analgésicas y antiinflamatorias, según estudios previos (Zuardi, 2008; Anderson et al., 2019). Así, un hachís almacenado durante varios años pierde su carácter psicoactivo y se acerca más a un perfil medicinal.

“Los resultados muestran que la resina de cannabis es un material químicamente inestable y que su composición depende fuertemente del tiempo de almacenamiento”, concluyeron los autores. De hecho, los modelos estadísticos utilizados permitieron predecir el tiempo de almacenamiento a partir del perfil de cannabinoides con una precisión del 99% (R² = 0.99), lo que abre una nueva herramienta forense para estimar la antigüedad de muestras incautadas.

Cómo se degradó el THC: el modelo químico

Para entender mejor el proceso, los científicos aplicaron análisis multivariados y regresión cúbica, determinando que la relación entre tiempo y degradación no es lineal. Durante los primeros meses, el THC cae rápidamente, mientras que el CBN aumenta en proporción. Luego, ambos se estabilizan.

La oxidación ocurre principalmente por exposición al oxígeno y a la luz ultravioleta, que transforman el grupo fenólico del THC en CBN mediante una reacción de deshidrogenación. En paralelo, el CBD, presente en pequeñas cantidades, tiende a aumentar levemente por procesos de isomerización. A partir de los cinco años, la resina pierde plasticidad, se endurece y cambia de color, signos visibles de su envejecimiento químico.

Implicancias para la medicina y la regulación

Desde el punto de vista terapéutico, el estudio ofrece una lectura interesante. Si bien el THC disminuye drásticamente, el aumento temporal de CBN podría potenciar el valor medicinal del hachís envejecido para el tratamiento del insomnio, el dolor o la ansiedad leve, ya que el CBN actúa sobre receptores cannabinoides sin provocar efectos psicoactivos intensos.

Sin embargo, los autores advierten que la variabilidad química del hachís almacenado hace difícil garantizar una dosis o efecto constante, algo crucial en contextos médicos. Por eso, sugieren que los productos medicinales a base de resina deberían tener fecha de elaboración y control de estabilidad, tal como ocurre con los fármacos convencionales.

Un cambio en la mirada científica sobre el hachís

El trabajo de Benomar y su equipo se inscribe en una línea de investigación que busca entender cómo la química del cannabis cambia con el tiempo, un área poco explorada fuera del ámbito farmacéutico. En países productores como Marruecos, uno de los mayores exportadores de hachís del mundo, este tipo de conocimiento podría contribuir a mejorar la trazabilidad y la calidad de los productos, especialmente si el país avanza hacia una regulación más amplia del cannabis medicinal.

También plantea un debate sobre la conservación de los cannabinoides. Mientras que en la flor seca la degradación del THC suele ser más lenta, en el hachís, por su alta concentración y exposición a la oxidación, los cambios químicos son mucho más marcados. La resina, al ser comprimida y almacenada por largos períodos, actúa como un laboratorio natural donde el tiempo y el oxígeno rediseñan la molécula más famosa del cannabis.

El tiempo que todo lo oxida

El estudio marroquí confirma algo que muchos consumidores habían notado empíricamente: el hachís envejece. Pero lo que parecía solo una pérdida de potencia resulta ser una transformación profunda en su química interna. En menos de dos años, el THC puede reducirse a una décima parte, y en ocho años casi desaparecer. En su lugar, aparecen compuestos con potencial medicinal y sin efectos psicoactivos marcados.

Más allá del uso recreativo, estos hallazgos aportan herramientas para controlar la calidad, prevenir adulteraciones y comprender mejor la estabilidad de los cannabinoides en productos almacenados. En un contexto global donde la industria del cannabis avanza hacia la estandarización y la regulación, incluso el paso del tiempo puede convertirse en un dato valioso para la ciencia.