Cultivar cannabis en invierno plantea dudas sobre la viabilidad del cultivo, los posibles problemas y la salud de las plantas. Repasemos algunos de los puntos claves para lograr un desarrollo exitoso en climas fríos.
Cómo afecta el invierno a las raíces y el desarrollo de la planta
Temperaturas bajas y crecimiento
Cultivar cannabis en climas fríos es una opción siempre y cuando mantengamos algunos cuidados primordiales.
La marihuana puede desarrollarse a bajas temperaturas, pero no se la debe exponer a condiciones extremas durante muchos días ya que esto puede afectar su desarrollo. Someter las plantas de manera prolongada a temperaturas menores a 10°C es un rotundo no, puesto que el crecimiento de la planta puede relentizarse. Es importante entonces chequear el pronóstico del tiempo: si se aproximan semanas de fríos extremos o heladas, las plantas deberán resguardarse.
En estos casos es bueno analizar el clima general de la zona donde vivimos. Si los fríos son más que nada durante las noches, podemos cubrir las plantas con un nylon al final del día o correrlas a un lugar techado si cultivamos en maceta. Si el frío es muy intenso durante toda la jornada, lo mejor es cultivar con un invernadero.
Distinto es cuando las temperaturas rondan los 15°C . Este clima proporciona las condiciones ideales para que el cannabis pueda desarrollarse de manera óptima y sana, sin necesidad de extremar demasiado los cuidados.

Producción en invierno
Otro problema asociado al frío es la disminución de la producción de flores. Esto es común porque durante esta estación el sol se esconde antes y su potencia es menor. Pero podemos compensarlo germinando más semillas o agregando luz artificial para que el cultivo reciba unas horas más de energía luego de que caiga el sol.
¿Conviene cultivar en interior o exterior durante el invierno?
Cualquiera de las dos alternativas es posible, pero una opción muy conveniente durante el invierno es el cultivo mixto. Esta técnica consta de atravesar el vegetativo en indoor, y sacar las plantas a exterior en floración. Como en invierno las horas de luz natural se reducen, nuestro jardín, balcón o terraza se vuelve el espacio perfecto para dejar florar las plantas.
El cultivo mixto permite reducir el gasto de energía al utilizar el indoor únicamente durante la etapa vegetativa, además de fortalecer las plantas en un ambiente controlado antes de trasladarlas al exterior para la floración. De esta forma, desarrollarán una estructura sólida capaz de resistir las inclemencias del clima invernal.
Sumado a esto, no es necesario utilizar tecnología lumínica demasiado compleja. Lámparas de bajo consumo, mercurios halogenados o tubos fluorescentes son suficientes para atravesar la etapa vegetativa. Con 18 horas de luz diarias, las plantas crecerán fuertes, pero es fundamental acostumbrarlas gradualmente a las condiciones que encontrarán en exterior. Para ello, se puede incorporar un ventilador que dirija aire hacia ellas, de modo que se habitúen a los vientos de un entorno abierto y fortalezcan sus tallos.
Una vez que las plantas hayan madurado lo suficiente, pueden trasladarse a exterior. Para eso, hay que reducir poco a poco el tiempo de exposición lumínica. Además (en caso de semillas feminizadas y fotoperiódicas), es bueno realizar un trasplante a una maceta 3 veces más grande que la anterior para que las plantas desarrollen todo su potencial al aire libre.
No obstante, hay que evitar el pasaje a exterior en semanas donde las temperaturas sean muy bajas o se avecinen tormentas fuertes. Debemos prevenir que el cambio térmico sea demasiado abrupto, de modo que es importante revisar el pronóstico antes de sacar las plantas al aire libre. Otra buena práctica es atarlas a un tutor para evitar quiebres por posibles vientos fuertes.
¿Cómo tutorar plantas en invierno para protegerlas de los vientos?
El tutorado consta de atar los tallos a un palo o caña para mantenerlos fijos y disminuir riesgos de fracturas. Para este método solo hay que introducir la caña en la tierra a una distancia media entre el borde de la maceta y la planta. Luego, con hilo o soga, atamos los tallos más grandes al tutor con un nudo ni muy tirante ni muy flojo.
Idealmente, este proceso debe hacerse en vegetativo, cuando las ramas aún no están demasiado rígidas. Siempre hay que desinfectar el tutor que vayamos a utilizar, y clavarlo en la tierra recién cuando esté seco.
Qué variedades resisten mejor las bajas temperaturas
En términos generales, las índicas suelen ser las más adecuadas para cultivar en invierno, ya que requieren menos horas de luz y presentan floraciones más cortas.
Las sativas, en cambio, provienen de zonas tropicales y cálidas, por lo que necesitan una mayor cantidad de luz para desarrollarse correctamente. Esto trae sus desventajas en invierno, cuando la potencia del sol es menor y los días son mas cortos.
Problemas comunes del cultivo en invierno y cómo evitarlos
Riego
Uno de los problemas que puede aparecer al cultivar en invierno son los asociados al riego. La frecuencia de riego no será la misma en un clima gélido que en un clima cálido, porque con el frío el agua se evapora más lentamente, lo que lleva a que el sustrato retenga humedad por más tiempo.
Por eso, hay que determinar con precisión cuando volver a irrigar. Una buena práctica es levantar la maceta justo después del riego para percibir su peso. Este será nuestro parámetro de referencia, y volveremos a irrigar cuando notemos que la maceta está más liviana, lo que indicará que ha perdido agua.
Falta de luz
Otro problema al cultivar en exterior son las pocas horas de luz solar y su baja potencia. Para resolver esto, se puede agregar iluminación artificial para darle a la planta ese plus de energía que le hace falta en invierno.
Durante vegetativo, se pueden encender las lámparas una vez que va bajando al sol. Recordemos siempre proporcionar a la planta al menos cuatro horas de oscuridad total, que también son necesarias para su desarrollo. Cuando se aproxime la floración, se deben reducir las horas de exposición lumínica para que se asomen los primeros cogollos. En esta etapa, se recomienda dejar las luces encendidas únicamente durante el día y apagarlas cuando llega el atardecer.
El tipo de iluminación a utilizar dependerá del espacio de cultivo. Si las plantas no están protegidas por ningún invernadero, se deben utilizar luces aptas para exterior, como las galponeras o alguna de tecnología LED. Si contamos con invernadero, las posibilidades se amplían.
Iluminación y calefacción: cómo adaptar tu indoor en invierno
La temperatura del indoor dependerá de la etapa de cultivo. Durante la germinación, una temperatura de alrededor de 25°C ayudará al desarrollo de la plántula. Para vegetativo y floración, es bueno mantener una temperatura de entre 22 a 25°C por el día, y entre 22 y 23°C por la noche.
La humedad, por su parte, tendrá que controlarse con un humidificador. Se puede usar un termohigrómetro para medir temperatura y humedad a la vez y mantener ambas variables en equilibrio.

