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empleos en la industria del cáñamo

De la legalización a los sindicatos: nacen las primeras huelgas en la industria cannábica de Estados Unidos

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La industria legal del cannabis estadounidense atraviesa una etapa en la que los conflictos laborales empiezan a ocupar un lugar cada vez más visible. Después de años concentrados en la expansión de licencias, la apertura de empresas y la consolidación de grandes operadores, los trabajadores comenzaron a reclamar mejores salarios, cobertura médica, horas extras y convenios colectivos.

El caso más reciente ocurrió en Illinois, donde más de 300 trabajadores de Ascend Wellness iniciaron en junio una huelga que terminó convirtiéndose en uno de los mayores conflictos laborales registrados hasta ahora dentro de la industria cannábica estadounidense. Los empleados, representados por Teamsters Local 916, reclamaban su primer convenio colectivo después de más de un año de negociaciones.

Más de 300 trabajadores en huelga

El conflicto comenzó el 25 de junio en la planta de Ascend Wellness ubicada en Barry, Illinois. Allí trabajan empleados vinculados con distintas etapas de la producción: cultivo, procesamiento, empaquetado y distribución de productos destinados a dispensarios del estado.

Los trabajadores habían votado previamente, con un 92% de apoyo, la autorización de una huelga. El sindicato señaló que las negociaciones llevaban más de un año sin alcanzar un acuerdo y que entre los principales reclamos estaban los aumentos salariales, un sistema de cobertura médica más accesible y mejores condiciones laborales.

El conflicto también incluyó acusaciones de prácticas laborales injustas. Los Teamsters denunciaron, entre otras cuestiones, que un integrante del comité negociador había sido despedido como represalia por su actividad sindical y presentaron cargos relacionados con esas prácticas.

La empresa, por su parte, sostuvo que había presentado su última y mejor oferta y decidió mantener abierta la instalación durante el conflicto. Según información publicada durante la huelga, Ascend planeaba recurrir a trabajadores no sindicalizados para continuar las operaciones.

El problema no era solamente el salario

Uno de los aspectos que aparecen con mayor claridad en el conflicto de Illinois es que la discusión laboral no se limitaba a cuánto cobraban los empleados.

Durante una protesta realizada en los primeros días de la huelga, trabajadores denunciaron que los salarios iniciales en algunos sectores rondaban los 17,30 dólares por hora y que algunos empleados afrontaban costos de seguro médico cercanos a los 1.000 dólares mensuales.

Las cifras fueron presentadas por los propios trabajadores y forman parte de sus argumentos durante la negociación, por lo que deben entenderse como reclamos sindicales y no como una auditoría independiente de las condiciones de toda la empresa.

La discusión muestra, sin embargo, un problema que aparece en distintas industrias jóvenes: el crecimiento de una actividad económica no necesariamente significa que las mejoras lleguen de la misma manera a todos los niveles de la cadena productiva.

El conflicto terminó con un convenio

La huelga de Ascend finalmente terminó a fines de julio. Más de 300 trabajadores ratificaron su primer contrato colectivo con la empresa, según la información publicada el 29 de julio, poniendo fin al conflicto iniciado un mes antes. Los Teamsters presentaron el resultado como la mayor huelga registrada hasta entonces en la industria estadounidense del cannabis.

El resultado tiene una importancia que excede a la planta de Barry. Se trata de uno de los primeros casos en los que una huelga de trabajadores de una instalación de cultivo de cannabis adquiere semejante dimensión y termina vinculada directamente con la obtención de un convenio colectivo.

La disputa también demuestra que la sindicalización ya no se concentra exclusivamente en los puestos de atención al público. En este caso participaron trabajadores de prácticamente toda la cadena operativa de una instalación productiva.

Un antecedente de 45 días

Illinois no es un caso aislado. En 2025, trabajadores del dispensario RISE de York, Pensilvania, perteneciente a Green Thumb Industries, protagonizaron una huelga de 45 días.

El conflicto terminó cuando los empleados ratificaron su primer convenio con los Teamsters. El acuerdo incluyó feriados pagos, licencia por duelo, aumentos salariales anuales y un procedimiento específico para abordar cuestiones disciplinarias.

En aquel momento, el sindicato calificó la protesta como la huelga exitosa más larga registrada en la historia de la industria estadounidense del cannabis. El conflicto de Illinois superó posteriormente ese antecedente en cantidad de trabajadores involucrados, mientras que el paro de Pensilvania continúa siendo un punto de referencia por su duración.

El antecedente es importante porque muestra que los trabajadores del sector no solamente están intentando organizarse: también están utilizando la negociación colectiva y las huelgas como herramientas para conseguir acuerdos concretos.

La presión de una industria que está madurando

La aparición de conflictos laborales ocurre mientras diferentes mercados estatales atraviesan una etapa de mayor competencia, consolidación y presión sobre los márgenes empresariales.

Michigan ofrece otro ejemplo. En 2025, trabajadores de un dispensario de Ann Arbor iniciaron una huelga mientras intentaban avanzar en su sindicalización con United Food and Commercial Workers. Los trabajadores denunciaban prácticas laborales injustas, problemas de organización y represalias vinculadas con la actividad sindical.

El conflicto se desarrolló además en un mercado atravesado por sobreoferta, caída de precios y dificultades económicas para algunos operadores. Ese contexto puede tener un efecto contradictorio: cuando las empresas buscan reducir costos, los trabajadores pueden quedar bajo mayor presión; al mismo tiempo, esa presión puede generar nuevos incentivos para organizarse y negociar colectivamente.

Es una dinámica conocida en otras industrias, pero adquiere una dimensión particular en el cannabis porque se trata de un sector relativamente joven dentro de la economía formal.

De una industria nueva a relaciones laborales tradicionales

Durante los primeros años de expansión del cannabis legal, buena parte de la discusión estuvo concentrada en la regulación, los impuestos, las licencias, la competencia y la posibilidad de construir empresas rentables dentro de mercados altamente regulados.

Ahora aparece otra pregunta: ¿qué condiciones laborales tendrá esa industria?

Los conflictos recientes muestran que los trabajadores están planteando demandas que no son diferentes de las que aparecen en otros sectores: salarios, cobertura médica, horas extras, estabilidad, procedimientos disciplinarios y capacidad de negociar colectivamente.

La particularidad está en que esos reclamos surgen dentro de una actividad que durante mucho tiempo fue presentada como una economía emergente y diferente de los sectores tradicionales.

La sindicalización puede convertirse así en una nueva etapa de maduración de la industria. A medida que las empresas crecen, se consolidan y emplean a más personas, las relaciones entre trabajadores y empleadores adquieren una estructura cada vez más parecida a la de otras actividades económicas.

Un conflicto que puede marcar tendencia

El caso de Ascend Wellness permite observar ese proceso en tiempo real. Más de 300 trabajadores decidieron paralizar una instalación productiva para conseguir su primer convenio colectivo y terminaron ratificando un acuerdo después de aproximadamente un mes de huelga.

El antecedente de Pensilvania y los conflictos registrados en otros mercados muestran que no se trata necesariamente de un episodio aislado. La organización sindical está intentando ganar espacio dentro de una industria que todavía está definiendo buena parte de sus reglas laborales.

Por ahora, los casos más visibles se concentran en Estados Unidos y no permiten afirmar que exista una ola generalizada de huelgas en todo el sector. Sí muestran, en cambio, que los trabajadores de la industria legal del cannabis están adquiriendo una mayor capacidad de organización y que las condiciones de empleo empiezan a formar parte de las discusiones centrales sobre el futuro del mercado.

La legalización no solamente transformó la manera en que se regula y comercializa el cannabis. También creó miles de puestos de trabajo formales. Y, como ocurre en otras industrias, esos trabajadores están empezando a discutir cuánto vale su trabajo, qué derechos deben tener y qué lugar quieren ocupar en una actividad que todavía continúa buscando su propio modelo económico.