Durante décadas, el interés científico y comercial en el cannabis y el cáñamo se concentró casi exclusivamente en las flores, las hojas y los cannabinoides que producen. Sin embargo, una investigación reciente realizada en Estados Unidos pone el foco en una parte históricamente ignorada de la planta: las raíces. Científicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos identificaron en raíces de cáñamo una serie de compuestos con potencial para tratar el cáncer y abrieron una nueva línea de investigación.
El hallazgo no solo abre nuevas líneas de investigación en oncología, sino que también podría tener un fuerte impacto económico y productivo para la industria del cáñamo, al transformar un residuo agrícola en una potencial fuente de alto valor agregado.
El descubrimiento que empezó con una anomalía química
La investigación se desarrolló en el National Center for Agricultural Utilization Research, ubicado en Peoria, Illinois, una institución dependiente del Servicio de Investigación Agrícola del USDA. Allí se realizaban análisis de rutina sobre raíces de cáñamo industrial cuando detectó una serie de señales químicas inesperadas.
Esos picos no coincidían con cannabinoides ni con otros compuestos habituales de Cannabis. Tras una investigación más profunda, el equipo determinó que se trataba de neolignanos, una clase de metabolitos secundarios de origen vegetal que rara vez se había asociado al cáñamo y nunca había sido caracterizada en detalle en sus raíces.
El proceso no fue inmediato. Durante tres años, los investigadores llevaron adelante complejas tareas de extracción, purificación y análisis estructural hasta lograr aislar cuatro neolignanos distintos. Dos de ellos fueron identificados como dadahol A y dadahol B, moléculas previamente descriptas en otras especies vegetales, pero nunca antes confirmadas con este nivel de detalle en raíces de cáñamo.
Los resultados fueron publicados en el Journal of Cannabis Research en 2025, en un trabajo liderado por Brownstein junto a investigadores de distintas instituciones académicas estadounidenses.
Qué son los neolignanos y por qué importan
Los neolignanos pertenecen a una familia de compuestos fenólicos derivados del metabolismo vegetal. En otras especies, algunos miembros de este grupo mostraron propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y, en ciertos casos, actividad biológica relevante para la farmacología.
Hasta ahora, el cáñamo industrial era estudiado principalmente por su contenido de cannabinoides no psicoactivos, como el CBD, además de su uso para fibras, semillas, bioplásticos o materiales de construcción. Este nuevo hallazgo confirma que la planta produce una diversidad química mucho más amplia de lo que se creía.
Según los autores del estudio, el cáñamo contiene cientos de fitocompuestos aún poco explorados, muchos de los cuales podrían tener aplicaciones en las industrias alimentaria, cosmética o farmacéutica.
Cáñamo y cáncer: efectos citotóxicos moderados
Para evaluar el potencial biológico de los neolignanos aislados, el equipo del USDA se asoció con investigadores del laboratorio de oncología pediátrica de la Universidad de Illinois College of Medicine en Peoria.
Los compuestos fueron testeados en condiciones controladas sobre distintas líneas celulares cancerígenas pediátricas, incluyendo modelos de neuroblastoma, hepatoblastoma y linfoma de Hodgkin. Se trata de tipos de cáncer infantil que, en algunos casos, presentan resistencia a los tratamientos convencionales.
Los resultados mostraron que las fracciones que contenían dadahol A y dadahol B redujeron la viabilidad de las células cancerosas. En particular, el dadahol A exhibió los valores de IC50 más bajos en varias líneas celulares, lo que indica una mayor capacidad para inhibir la proliferación celular.
Los investigadores aclararon que se trata de resultados in vitro, es decir, obtenidos en cultivos celulares, y que todavía es temprano para hablar de aplicaciones clínicas. Aun así, destacaron el valor del hallazgo como punto de partida para nuevas investigaciones.
Qué significa IC50 y por qué es relevante
El valor IC50 es una medida utilizada en farmacología para indicar la concentración de una sustancia necesaria para inhibir en un 50 por ciento una función biológica, en este caso la proliferación de células cancerosas. Valores más bajos sugieren mayor potencia del compuesto analizado.
En el estudio, el dadahol A mostró consistentemente valores IC50 inferiores en comparación con otros extractos, lo que lo posiciona como el candidato más prometedor dentro del grupo de neolignanos identificados en las raíces de cáñamo.
Un camino largo antes de cualquier uso terapéutico
Los propios autores del trabajo subrayan que los resultados deben interpretarse con cautela. No hay evidencia de que estos compuestos funcionen de la misma manera en organismos vivos ni, mucho menos, en pacientes humanos.
Antes de pensar en aplicaciones clínicas, será necesario avanzar con estudios preclínicos, análisis de mecanismos de acción, evaluaciones de toxicidad y ensayos en modelos animales. Recién después de esas etapas podrían plantearse investigaciones clínicas.
El equipo planea ahora escalar el proceso de extracción y ampliar los estudios a un mayor número de líneas celulares, además de profundizar en cómo estos neolignanos interactúan con los ciclos celulares y los procesos de muerte celular programada.
De residuo agrícola a recurso estratégico
Más allá del interés biomédico, el descubrimiento podría tener consecuencias económicas significativas para el sector del cáñamo industrial. En la actualidad, las raíces suelen descartarse o enterrarse en el suelo tras la cosecha, sin generar ingresos adicionales para los productores.
La identificación de compuestos con potencial farmacéutico abre la puerta a un aprovechamiento integral de la planta. Según explicó Brownstein, pensar el cáñamo como un cultivo de usos múltiples permitiría ampliar su mercado, sumando valor a productos derivados del papel, las fibras, las semillas y, eventualmente, extractos de raíces.
Este enfoque se alinea con modelos de economía circular y agricultura sostenible, en los que se busca minimizar residuos y maximizar el aprovechamiento de los recursos naturales.
El hallazgo de neolignanos con actividad citotóxica en raíces de cáñamo refuerza una idea que gana fuerza en la comunidad científica: el cannabis es una planta extraordinariamente compleja, cuyo potencial está lejos de haberse explorado por completo.
Aunque todavía no hay aplicaciones médicas concretas derivadas de este estudio, la investigación aporta evidencia sólida sobre la riqueza química del cáñamo y abre nuevas preguntas sobre cómo aprovecharla de manera responsable y basada en evidencia científica.

