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Día Mundial de la Esclerosis Múltiple: qué rol tiene el cannabis medicinal

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa y autoinmune que afecta el sistema nervioso central. Se produce cuando el sistema inmunológico ataca la mielina, la capa que protege las fibras nerviosas, generando lesiones que alteran la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Los síntomas pueden variar enormemente según cada persona y el avance de la enfermedad. Fatiga extrema, dolor neuropático, espasticidad muscular, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, trastornos del sueño y dificultades cognitivas forman parte de una lista tan amplia como impredecible.

Aunque existen tratamientos capaces de modificar el curso de la enfermedad, muchos pacientes siguen conviviendo con síntomas persistentes que afectan profundamente la calidad de vida cotidiana. En ese escenario, el cannabis medicinal empezó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la neurología y la medicina del dolor.

Espasticidad y dolor neuropático: los síntomas donde existe más evidencia

La mayor parte de la evidencia científica sobre cannabis y esclerosis múltiple se concentra en dos síntomas específicos: la espasticidad y el dolor neuropático.

La espasticidad es una rigidez muscular involuntaria que puede provocar espasmos, contracturas y dificultades severas para moverse. Muchas personas describen una sensación constante de tensión muscular que empeora con el estrés, el cansancio o durante la noche.

En distintos estudios clínicos, formulaciones combinadas de THC y CBD mostraron capacidad para reducir la percepción subjetiva de espasticidad en pacientes que no respondían adecuadamente a terapias convencionales.

Algo similar ocurre con el dolor neuropático, un tipo de dolor provocado por lesiones o alteraciones en el sistema nervioso. Se trata de un dolor difícil de tratar y muchas veces resistente a analgésicos tradicionales. Quienes lo padecen suelen describirlo como ardor, electricidad, pinchazos o hipersensibilidad extrema.

Además de estos síntomas principales, algunos pacientes reportan mejoras secundarias en sueño, descanso y bienestar general, aunque la evidencia sobre esos efectos todavía resulta menos consistente.

THC y CBD: por qué suelen utilizarse juntos

Cuando se habla de cannabis medicinal para esclerosis múltiple, los cannabinoides más estudiados son el THC y el CBD.

El THC parece cumplir un rol importante en la modulación del dolor, la espasticidad y determinadas respuestas neuromusculares. Sin embargo, también puede producir efectos adversos como mareos, ansiedad, somnolencia o alteraciones cognitivas, especialmente en dosis elevadas.

El CBD suele utilizarse para modular parte de los efectos del THC, además de aportar propiedades antiinflamatorias y ansiolíticas.

Por eso, muchos tratamientos medicinales utilizan formulaciones equilibradas entre ambos compuestos. Uno de los ejemplos más conocidos son los sprays tipo Sativex, comercializados en algunos países para pacientes con espasticidad resistente asociada a esclerosis múltiple.

Qué dicen los estudios clínicos más recientes

Durante los últimos años, revisiones sistemáticas y metaanálisis consolidaron parte de la evidencia disponible sobre cannabinoides y esclerosis múltiple.

La mayoría coincide en que existe un beneficio moderado para el manejo de espasticidad subjetiva y dolor neuropático, especialmente cuando otros tratamientos no logran resultados suficientes.

Sin embargo, también aparecen varias limitaciones. Muchos estudios tienen muestras pequeñas, períodos cortos de seguimiento o dificultades para medir síntomas subjetivos como dolor y rigidez muscular.

Otro punto importante es que los resultados no son iguales en todos los pacientes. Algunas personas reportan mejoras significativas mientras que otras perciben pocos cambios o abandonan el tratamiento debido a efectos adversos.

Actualmente, la evidencia científica más sólida respalda el uso de cannabinoides como tratamiento complementario y no como reemplazo de terapias neurológicas convencionales.

Cómo acceden pacientes al cannabis medicinal en Argentina

En Argentina, el acceso al cannabis medicinal se amplió notablemente a partir del REPROCANN, el registro oficial que habilita el cultivo controlado para pacientes, cultivadores solidarios y organizaciones autorizadas.

Las personas con esclerosis múltiple pueden acceder mediante indicación médica cuando existe criterio terapéutico para utilizar cannabinoides en el manejo de síntomas específicos.

Aun así, el acceso continúa siendo desigual. Muchos pacientes encuentran dificultades para conseguir profesionales con formación en medicina cannabinoide, productos estandarizados o acompañamiento clínico adecuado.

También persisten obstáculos económicos. Aunque aumentó la disponibilidad de aceites y formulaciones medicinales, los tratamientos continúan siendo costosos y no siempre cuentan con cobertura completa por parte de obras sociales o prepagas.

Limitaciones y riesgos del tratamiento

Especialistas remarcan que el cannabis medicinal no está exento de riesgos y que su utilización debe realizarse con seguimiento médico.

Entre los efectos adversos más frecuentes aparecen mareos, fatiga, sequedad bucal, alteraciones cognitivas transitorias y somnolencia. En personas predispuestas, dosis elevadas de THC también pueden generar ansiedad o empeorar síntomas psiquiátricos preexistentes.

Además, los cannabinoides pueden interactuar con otros medicamentos utilizados en neurología, por lo que el ajuste de dosis y el monitoreo profesional resultan fundamentales.

Otro problema frecuente es la enorme variabilidad entre productos disponibles en el mercado informal. No todos los aceites tienen concentraciones estables de cannabinoides ni controles adecuados de calidad, algo que dificulta encontrar dosis precisas y reproducibles.

Por eso, distintos especialistas insisten en evitar tanto la demonización automática como las promesas exageradas. El cannabis medicinal puede convertirse en una herramienta útil para determinados síntomas y determinados pacientes, pero no funciona igual en todos los casos ni reemplaza un abordaje integral de la enfermedad.

El desafío de discutir cannabis desde la evidencia

Durante décadas, muchas personas con esclerosis múltiple utilizaron cannabis de manera informal para aliviar síntomas que alteraban profundamente su vida cotidiana. En muchos casos lo hicieron sin acompañamiento médico y bajo riesgo de criminalización.

Hoy el escenario es diferente. Existe más investigación, mayor regulación y un debate científico mucho más amplio que hace algunos años. Aun así, todavía persisten prejuicios, desinformación y dificultades concretas de acceso.

En el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, la discusión vuelve a poner sobre la mesa una pregunta central: cómo garantizar tratamientos seguros, acompañados profesionalmente y basados en evidencia para personas que conviven diariamente con dolor, rigidez muscular y deterioro neurológico.