El uso de cannabis medicinal en animales dejó de ser un tema marginal para convertirse en un campo de investigación en crecimiento. Un estudio clínico evaluó, por primera vez en un ensayo controlado y doble ciego, la eficacia de un extracto de cannabis de espectro completo en perros con osteoartritis crónica. Los resultados muestran una reducción significativa del dolor y mejoras en la calidad de vida, abriendo nuevas preguntas sobre el rol de los cannabinoides en medicina veterinaria.
La investigación, realizada en Chile y publicada en 2026, aporta evidencia concreta sobre un tema que hasta ahora se apoyaba en estudios pequeños, experiencias clínicas aisladas y extrapolaciones desde humanos. Aun así, como todo estudio preliminar, también deja en claro sus limitaciones y la necesidad de seguir investigando.
Qué es la osteoartritis canina y por qué es un problema difícil de tratar
La osteoartritis crónica es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que genera inflamación, dolor persistente y pérdida de movilidad. En perros, especialmente en animales mayores o con sobrepeso, es una de las principales causas de deterioro en la calidad de vida.
Los tratamientos convencionales se basan principalmente en antiinflamatorios no esteroides (AINEs), como carprofeno o meloxicam, y en algunos casos se combinan con fármacos como pregabalina. Sin embargo, estos enfoques presentan limitaciones claras. Por un lado, pueden generar efectos adversos con el uso prolongado. Por otro, no siempre logran un control adecuado del dolor.
En ese contexto, surge el interés por terapias complementarias, entre ellas los cannabinoides, que actúan sobre el sistema endocannabinoide, un sistema biológico implicado en la regulación del dolor y la inflamación.
Cómo se diseñó el estudio
El trabajo incluyó a 27 perros diagnosticados con osteoartritis crónica, todos mayores de 7 años y con síntomas de al menos seis meses de evolución . Los animales fueron divididos en tres grupos:
Uno recibió tratamiento convencional más aceite de cannabis, otro recibió tratamiento convencional más placebo y el tercero y último continuó solo con tratamiento convencional
El ensayo tuvo una duración de seis semanas y fue aleatorizado y doble ciego, lo que significa que ni los veterinarios ni los cuidadores sabían qué tratamiento estaba recibiendo cada perro.
El aceite utilizado era un extracto de espectro completo, es decir, contenía múltiples cannabinoides: CBD, CBDA, THC y THCA, además de otros compuestos como terpenos. La dosis se incrementó de manera gradual hasta alcanzar un máximo de 2 mg/kg cada 12 horas.
Para medir los resultados, se utilizaron dos herramientas validadas:
El Canine Brief Pain Inventory (CBPI), que evalúa el dolor según la percepción del cuidador y la escala COAST, que mide el avance de la enfermedad
Resultados: menos dolor y mejor movilidad
Los resultados más relevantes aparecieron hacia el día 28 del tratamiento. El grupo que recibió cannabis mostró una reducción del 39,6% en los puntajes de dolor, frente a una reducción del 24,7% en el grupo placebo y un leve empeoramiento en el grupo control .
Además, más del 55% de los perros tratados con cannabis mejoraron al menos un nivel en la escala COAST, lo que indica una evolución favorable de la enfermedad. En los otros grupos no se registraron cambios.
Desde el punto de vista estadístico, la diferencia entre el grupo cannabis y el grupo control fue significativa al final del estudio, lo que sugiere un efecto real del tratamiento.
Un dato clave es que no se reportaron efectos adversos en los animales tratados con cannabis, lo que refuerza la idea de que, al menos en este contexto y con esta dosificación, el tratamiento es seguro.
El rol del “efecto séquito” en los resultados
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es el uso de un extracto de espectro completo. A diferencia del CBD aislado, este tipo de formulación incluye múltiples compuestos de la planta que pueden interactuar entre sí.
Este fenómeno se conoce como “efecto séquito” y plantea que los cannabinoides, terpenos y flavonoides actúan de manera sinérgica, potenciando sus efectos terapéuticos.
En este caso, el extracto incluía: CBD y CBDA, asociados a efectos antiinflamatorios pero también THC y THCA, vinculados al alivio del dolor
y terpenos con propiedades analgésicas y neuroprotectoras
El estudio sugiere que esta combinación podría ser más efectiva que el uso de un solo compuesto, aunque no compara directamente ambas estrategias.
¿Por qué los cannabinoides podrían ayudar en la artrosis?
El sistema endocannabinoide está presente en tejidos articulares y participa en la regulación del dolor y la inflamación. En condiciones como la osteoartritis, se ha observado un aumento de endocannabinoides en las articulaciones afectadas, lo que sugiere un mecanismo compensatorio del organismo.
Los cannabinoides externos, como el CBD o el THC, pueden interactuar con receptores CB1 y CB2, así como con otros sistemas como TRPV1, modulando la percepción del dolor.
Además, algunos compuestos como el CBDA han mostrado actividad sobre enzimas inflamatorias como la COX 2, lo que aporta una base bioquímica a su potencial terapéutico.
Limitaciones del estudio
A pesar de los resultados prometedores, los autores señalan varias limitaciones importantes.
El tamaño de la muestra es reducido, con solo 27 animales, lo que limita la generalización de los resultados . Además, los tratamientos convencionales no fueron completamente uniformes, lo que podría haber influido en los resultados.
Otro punto relevante es que la evaluación del dolor se basa en escalas subjetivas, completadas por los cuidadores. Si bien estas herramientas están validadas, pueden introducir sesgos.
También se observó una mejora significativa en el grupo placebo, lo que podría explicarse por el efecto del aceite de oliva utilizado como vehículo o por la percepción de los cuidadores.
Qué dicen otros estudios sobre cannabis en perros
La evidencia previa sobre el uso de cannabinoides en perros con osteoartritis es mixta. Algunos estudios muestran mejoras en el dolor y la actividad, mientras que otros, especialmente aquellos que utilizan mediciones objetivas como análisis de marcha, no encuentran diferencias significativas.
Este nuevo trabajo aporta un elemento diferencial: el uso de un extracto con múltiples cannabinoides, incluyendo formas ácidas como CBDA y THCA, que podrían tener mejor absorción y efectos distintos a sus versiones “activadas”.
Implicancias para la medicina veterinaria
El estudio abre la puerta a considerar el cannabis como una terapia complementaria en el manejo del dolor crónico en animales. No reemplaza a los tratamientos convencionales, pero podría potenciar sus efectos y mejorar la calidad de vida.
Sin embargo, todavía no hay consenso ni guías clínicas claras sobre su uso. La dosificación, las formulaciones y las indicaciones requieren más investigación, especialmente en estudios a largo plazo y con mayor cantidad de pacientes.
También es clave considerar las diferencias entre especies. Los perros pueden ser más sensibles a ciertos cannabinoides, especialmente al THC, lo que hace imprescindible un manejo cuidadoso.
Contexto y proyección futura
El interés por el cannabis medicinal en veterinaria está creciendo a nivel global. A medida que se flexibilizan las regulaciones y aumenta la investigación, es probable que aparezcan más estudios como este.
En América Latina, donde el acceso a tratamientos innovadores puede ser limitado, estas terapias podrían representar una alternativa relevante, siempre que se desarrollen bajo estándares de calidad y supervisión profesional.

