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Cannabis al sol.

El calor extremo puede reducir el THC y el CBD de las plantas de cannabis

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El calor puede convertirse en un problema serio para una planta de cannabis. Cuando las temperaturas suben demasiado y durante demasiado tiempo, se activan mecanismos de defensa para proteger las células. Pero esa respuesta tiene un costo: un nuevo estudio encontró que el estrés térmico prolongado altera el funcionamiento de la planta y reduce de manera marcada la producción de THC y CBD.

La investigación analizó cómo responde al calor una variedad rica en cannabidiol llamada Pink Pepper. Los investigadores expusieron las plantas a 45 °C durante 40, 80 y 160 horas y compararon sus respuestas con plantas mantenidas a 23 °C. El resultado muestra que el calor no solamente afecta el aspecto de las plantas: también modifica procesos bioquímicos, la expresión de miles de genes y la producción de cannabinoides.

¿Qué le pasa al cannabis cuando hace demasiado calor?

Las primeras señales aparecieron rápidamente. A partir de las 40 horas de exposición a 45 °C, las plantas comenzaron a mostrar hojas inferiores amarronadas y los síntomas se hicieron más intensos a medida que continuaba el tratamiento.

Los investigadores también detectaron un aumento de las especies reactivas de oxígeno, moléculas que se producen normalmente en las células pero que, cuando se acumulan demasiado, pueden generar daño oxidativo. El peróxido de hidrógeno, uno de los indicadores utilizados para medir ese estrés, llegó a niveles 7,79 veces superiores a los del grupo control después de 40 horas. A las 80 y 160 horas seguía elevado, con valores de 7,52 y 8,01 veces el control. El malondialdehído, un marcador de daño en las membranas celulares, aumentó 7 veces a las 40 horas y permaneció elevado durante el resto del experimento.

La planta, sin embargo, no se queda sin respuesta. La actividad de la enzima superóxido dismutasa aumentó desde las primeras 40 horas y llegó a ser 2,79 veces mayor que en las plantas control después de 160 horas. Al mismo tiempo, otros mecanismos defensivos también se activaron. Los compuestos fenólicos y los flavonoides aumentaron de manera importante, mientras que la prolina y los carbohidratos solubles se acumularon especialmente después de exposiciones más prolongadas.

El calor también afecta la fotosíntesis

Después de 160 horas a 45 °C, el análisis de expresión génica identificó 7.919 genes que cambiaron su actividad: 3.608 aumentaron su expresión y 4.311 la redujeron. Entre los genes que más aumentaron se encontraban varios relacionados con las proteínas de choque térmico, conocidas como HSP.

Estas proteínas funcionan como una especie de equipo de emergencia celular. Ayudan a mantener o recuperar la estructura correcta de otras proteínas cuando las altas temperaturas provocan que se plieguen de manera incorrecta. El análisis también encontró un aumento de procesos relacionados con el procesamiento de proteínas, los ribosomas y la degradación de proteínas.

En cambio, muchos genes vinculados con la fotosíntesis y el metabolismo de los carbohidratos disminuyeron su actividad. Las rutas relacionadas con la fotosíntesis, la fijación de carbono y las proteínas de las antenas fotosintéticas aparecieron fuertemente reprimidas.

Esto sugiere que, cuando el calor se prolonga, la planta modifica sus prioridades y destina recursos a sobrevivir y mantener la estabilidad celular, en lugar de sostener al mismo nivel procesos metabólicos que requieren mucha energía.

¿Qué pasa con el THC y el CBD?

La cantidad total de Δ9-THC y CBD disminuyó a partir de las 80 horas de exposición al calor. Después de 160 horas, el contenido total de Δ9-THC había caído un 65,40 % respecto del control, mientras que el CBD había disminuido un 59,46 %.

El análisis genético acompañó en términos generales este resultado: la ruta de biosíntesis de cannabinoides apareció significativamente reducida después de 160 horas de estrés térmico. Los investigadores encontraron una disminución de la expresión de genes vinculados con esa vía metabólica.

Pink Pepper es una variedad dominante en CBD y los propios autores advierten que los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todas las plantas de Cannabis. Además, el estudio no encontró una disminución equivalente en la expresión del gen THCAS. Por eso, los investigadores señalan que la caída del THC podría estar relacionada también con cambios en la disponibilidad de precursores o en la distribución de recursos dentro de la ruta metabólica.

Para quienes cultivan, el dato resulta relevante porque muestra que las altas temperaturas pueden afectar no solo el crecimiento visible, sino también procesos internos relacionados con la calidad de la cosecha.

¿Entonces el calor siempre reduce los cannabinoides?

No necesariamente. Y este es uno de los puntos más importantes del trabajo. ¿Por qué pueden existir resultados tan distintos? Una posibilidad es que importen tanto la genética como la etapa de desarrollo de la planta.

En este experimento, el estrés térmico comenzó cuando las plantas tenían 36 días desde la germinación. Los autores plantean que, en una etapa relativamente temprana, el calor puede afectar primero el crecimiento y la fotosíntesis, antes de que los tricomas glandulares estén completamente desarrollados. Como la producción de cannabinoides está relacionada con la maduración de esos tricomas, el momento en que aparece el estrés podría modificar la respuesta final.

También existen diferencias importantes entre variedades. El estudio cita trabajos previos en los que una variedad mostró una reducción de alrededor del 32 % en la tasa fotosintética a 40 °C, mientras otra presentó incluso un aumento. Es decir, no todos los cannabis reaccionan igual ante una misma temperatura.

¿Qué significa para el cultivo?

El trabajo aporta una señal clara: el calor extremo y prolongado puede comprometer tanto la salud de la planta como su capacidad para producir cannabinoides, al menos en las condiciones y en la variedad estudiadas.

También muestra que la respuesta no ocurre de una sola manera. Primero aparecen señales de estrés oxidativo y mecanismos antioxidantes; después se acumulan compuestos que ayudan a sostener el equilibrio celular; mientras tanto, cambian miles de genes y se reducen procesos como la fotosíntesis y la biosíntesis de cannabinoides.

Sin embargo, no sería correcto convertir estos resultados en una regla del tipo “a más calor, menos THC”. El estudio utilizó una sola variedad, sometida a una condición térmica extrema de 45 °C, y los propios investigadores remarcan la necesidad de estudiar distintos genotipos, incluyendo variedades dominantes en THC y perfiles equilibrados de CBD y THC.

Por ahora, la conclusión más sólida es otra: Cannabis sativa tiene una respuesta compleja frente al calor y esa respuesta puede terminar afectando la producción de cannabinoides. Entenderla mejor será cada vez más importante en un contexto de temperaturas más altas y para desarrollar variedades capaces de mantener su rendimiento y estabilidad metabólica frente al estrés térmico.