Durante años, el uso de cannabis en gatos y otros animales fue terreno incierto. La falta de evidencia científica sólida, las diferencias fisiológicas entre especies y la resistencia regulatoria mantuvieron el debate en suspenso.
Pero un nuevo estudio publicado en Journal of Feline Medicine and Surgery por investigadores del Waltham Petcare Science Institute, en colaboración con el Royal Veterinary College del Reino Unido, ofrece los primeros datos clínicos controlados sobre el uso de una pasta rica en CBD y CBDA en gatos con dolor articular crónico.
Los resultados, aunque preliminares, apuntan a una mejora significativa en la movilidad y el confort de los animales tratados, sin efectos adversos graves. Por primera vez, una formulación de cannabis diseñada específicamente para felinos muestra eficacia y seguridad en condiciones reales, respaldada por un diseño experimental riguroso.
Un problema silencioso: la artrosis felina
La osteoartritis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que afecta a más del 60% de los gatos mayores de seis años, según estudios veterinarios recientes. Produce dolor crónico, rigidez, pérdida de movilidad y una disminución general del bienestar. A diferencia de los perros, los gatos suelen ocultar los signos de dolor, lo que retrasa el diagnóstico y complica el tratamiento.
Las terapias disponibles, antiinflamatorios no esteroides, fisioterapia o suplementos nutricionales, presentan limitaciones en eficacia o tolerancia. De ahí el creciente interés en alternativas naturales como el CBD, compuesto no psicoactivo del cannabis que actúa sobre el sistema endocannabinoide, un conjunto de receptores presente también en los mamíferos.
Cómo se hizo el estudio
El equipo del Waltham Petcare Science Institute diseñó un ensayo clínico doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo. Participaron 64 gatos diagnosticados con osteoartritis crónica, distribuidos en dos grupos: uno recibió durante tres meses una pasta oral con extracto de cáñamo rico en CBD y CBDA, mientras el otro recibió un placebo indistinguible.
La dosis se ajustó según el peso corporal y fue administrada por los tutores en el hogar, supervisados por veterinarios. El seguimiento incluyó observaciones clínicas, cuestionarios validados sobre comportamiento y movilidad, análisis de sangre y mediciones objetivas de actividad mediante collares con acelerómetro.
Resultados: menos dolor, más movimiento
Los gatos que recibieron la pasta con CBD/CBDA mostraron mejoras significativas en la movilidad y el comportamiento general comparados con el grupo placebo.
Según los tutores, hubo un aumento visible en la capacidad para saltar, subir escaleras y jugar, además de una reducción en signos de rigidez o dolor al moverse. Los datos de los collares coincidieron con esas observaciones: los gatos tratados fueron más activos, con mayor tiempo de movimiento diario.
A nivel fisiológico, no se detectaron alteraciones preocupantes en los análisis clínicos ni signos de toxicidad hepática o renal, un punto clave dado que los gatos metabolizan muchas sustancias de forma distinta a los humanos o los perros.
Por qué importa el CBDA
Un detalle relevante del estudio es que la formulación utilizada no contenía solo CBD, sino también su precursor ácido, el CBDA, que en algunos modelos preclínicos muestra mayor biodisponibilidad y efecto antiinflamatorio.
Mientras que el CBD actúa principalmente sobre los receptores CB1 y CB2 del sistema endocannabinoide, el CBDA modula la enzima COX-2 y los receptores serotoninérgicos 5-HT1A, implicados en el dolor y la ansiedad. La combinación podría explicar el efecto sinérgico observado en los gatos del grupo tratado.
Seguridad y tolerancia
Los investigadores reportaron una excelente tolerancia. Solo se observaron efectos leves y transitorios, como somnolencia ocasional o cambios leves en el apetito, sin diferencias estadísticamente significativas frente al grupo placebo.
El equipo enfatizó que la formulación fue desarrollada específicamente para gatos, con controles estrictos de pureza, ausencia de THC y precisión en la dosis. Estos factores son cruciales, ya que productos no veterinarios pueden contener contaminantes o concentraciones inadecuadas para animales domésticos.
Lo que esto significa para la medicina veterinaria
Hasta ahora, la evidencia sobre cannabinoides en gatos era escasa y provenía de estudios de seguridad o ensayos no controlados. Este nuevo trabajo es el primero en demostrar beneficios clínicos medibles, lo que podría abrir la puerta a un nuevo enfoque terapéutico para el manejo del dolor crónico felino.
El hallazgo también refuerza el interés en el sistema endocannabinoide como blanco terapéutico en animales. Estudios previos en perros y caballos habían mostrado resultados alentadores, pero la fisiología felina es única y requería pruebas específicas.
Un paso hacia la integración
El avance de la ciencia veterinaria en torno al cannabis refleja una tendencia más amplia: la búsqueda de terapias naturales basadas en evidencia. El estudio de Waltham y el Royal Veterinary College marca un punto de inflexión en la investigación del uso médico de cannabinoides en animales domésticos, mostrando que la frontera entre bienestar animal y fitoterapia basada en evidencia empieza a desdibujarse.
Aunque todavía queda camino por recorrer, este ensayo aporta datos concretos para un debate que ya está presente en consultorios y hogares: cómo aprovechar el potencial terapéutico del cannabis sin poner en riesgo la salud de nuestros animales.


@Amsterdam Genetics