Un nuevo ensayo médico controlado con placebo evaluó el uso de cannabis vaporizado para tratar las migrañas, y los resultados mostraron que los pacientes que usaron THC o una combinación de THC y CBD fueron más propensos a experimentar alivio del dolor después de dos horas que quienes recibieron un placebo.
El estudio, presentado el mes pasado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Cefaleas (American Headache Society) en Estados Unidos, indicó que más de dos tercios de los participantes con migraña reportaron alivio del dolor tras usar productos con THC (68,9%) o la combinación THC-CBD (67,2%), una diferencia significativa frente al grupo placebo, donde solo el 46,6% experimentó mejoría tras dos horas.
En contraste, quienes usaron un producto con solo CBD mostraron un alivio del dolor en un poco más de la mitad de los casos (52,6%), pero esta diferencia no fue considerada estadísticamente significativa.
Asimismo, los pacientes que recibieron la intervención combinada THC-CBD fueron significativamente más propensos a reportar ausencia total de dolor después de dos horas: el 34,5% de este grupo se sintió libre de dolor, frente al 15,5% del grupo placebo. Por su parte, el 27,9% de quienes tomaron solo THC y el 22,8% de quienes usaron solo CBD dijeron no sentir dolor tras dos horas.
El grupo THC-CBD también mostró un alivio más sostenido del dolor a las 24 y 48 horas, lo que sugiere un efecto más duradero frente a otras presentaciones.
“Este es el primer estudio controlado con placebo en este ámbito”, afirmó Nathaniel M. Schuster, investigador del estudio, neurólogo especializado en dolor y cefaleas y profesor de anestesiología de la Universidad de California en San Diego (UCSD). “Para mí, es la primera evidencia convincente del efecto antimigrañoso del cannabis en humanos”, agregó.
¿Cómo alivia el cannabis los síntomas de la migraña?
Más allá del dolor, los participantes también fueron consultados sobre cómo la marihuana afectaba otros síntomas molestos de las migrañas, como la sensibilidad a la luz (fotofobia) y al sonido (fonofobia). Todos los productos de cannabis utilizados fueron suministrados por el National Institute on Drug Abuse (NIDA) Drug Supply Program.
“Encontramos que tiene efectos sobre la fotofobia y la fonofobia, y eso es un hallazgo importante”, señaló Schuster. Entre los pacientes del grupo combinado THC-CBD, que mostró los beneficios más amplios, el 56,9% reportó mejoría en la fotofobia y el 74,1% en la fonofobia. En comparación, en el grupo placebo, estas cifras fueron del 37,9% y 51,7%, respectivamente.
Sin embargo, no se observaron diferencias significativas entre los grupos que recibieron cannabinoides y el placebo respecto a náuseas o vómitos, indicando que los efectos se centraron principalmente en dolor y sensibilidad sensorial.
El estudio no reportó eventos adversos graves. Sí se observó cierto grado de deterioro cognitivo en algunos subgrupos que recibieron THC: un 26,2% en quienes usaron THC solo y un 12,1% en la combinación THC-CBD. Curiosamente, también algunos pacientes que no recibieron tratamiento psicoactivo reportaron alteraciones cognitivas: 7,0% en el grupo CBD y 5,2% en el placebo.
En términos generales, Schuster destacó que estos hallazgos sugieren que la combinación de THC y CBD podría representar una alternativa viable para pacientes que buscan aliviar el dolor y otros síntomas asociados a la migraña.
Cannabis y el avance de la investigación en dolor crónico
En los últimos años, la investigación sobre los efectos del cannabis en el dolor crónico ha aumentado notablemente, aunque los ensayos centrados en migrañas siguen siendo relativamente escasos. Otras sustancias clasificadas como Lista I, como ciertos psicodélicos, también han mostrado potencial en la reducción del dolor de cabeza.
Por ejemplo, un estudio publicado este año encontró que personas que han usado “psicodélicos clásicos”, como psilocibina o LSD, tenían menos probabilidades de experimentar cefaleas intensas frecuentes. Los investigadores analizaron datos de 11.419 registros recopilados entre 1999 y 2000 en el marco del British Child Development Study 1958, que sigue a un grupo de personas nacidas en la misma semana de marzo de 1958.
Se evaluaron respuestas a tres preguntas clave: “¿Sufres con frecuencia de fuertes dolores de cabeza?”, “¿Has probado LSD, también conocido como acid o trips?” y “¿Has probado hongos mágicos?”. El análisis mostró que el uso de psicodélicos clásicos a lo largo de la vida se asoció con un 25% menos de probabilidades de tener dolores de cabeza frecuentes.
De manera similar, un informe del Gobierno de Estados Unidos publicado este año por la U.S. Government Accountability Office (GAO) sobre el uso médico de psicodélicos señaló a los trastornos de cefalea como una aplicación prometedora. Según el informe, los psicodélicos podrían aliviar ciertos dolores de cabeza y el dolor relacionado con el cáncer, al reducir la inflamación y alterar la percepción del dolor a través de la interacción con los receptores de serotonina en el cerebro.
Cannabis y migrañas: ¿un tratamiento para el futuro?
El estudio de Schuster y su equipo aporta la primera evidencia robusta de que el cannabis, y en particular la combinación THC-CBD, puede ser efectivo para aliviar el dolor de migraña y mejorar la sensibilidad a la luz y al sonido, síntomas que afectan significativamente la calidad de vida de quienes padecen estas cefaleas.
Aunque se requiere más investigación para confirmar y ampliar estos hallazgos, especialmente sobre seguridad a largo plazo y efectos cognitivos, los resultados son alentadores para quienes buscan tratamientos alternativos frente a la migraña, un trastorno que afecta a millones de personas en el mundo.
La investigación también refuerza la idea de que tanto el cannabis como otros compuestos psicoactivos, bajo supervisión médica, podrían convertirse en herramientas valiosas en el manejo del dolor y otros síntomas asociados a cefaleas crónicas, ofreciendo nuevas opciones terapéuticas cuando los tratamientos convencionales resultan insuficientes.
En definitiva, este estudio marca un hito en la evidencia científica del uso de cannabis en migrañas, abre la puerta a ensayos más amplios y controlados, y aporta una esperanza concreta a pacientes que buscan alivio seguro y efectivo de esta condición debilitante.

