El dolor lumbar crónico es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y afecta a más de 500 millones de personas. Para quienes lo padecen, el tratamiento suele ser frustrante: los analgésicos comunes ofrecen alivio limitado y, en el caso de los opioides, los riesgos de dependencia y efectos adversos son bien conocidos. En ese contexto, un nuevo ensayo clínico de fase 3 publicado en Nature Medicine aporta evidencia robusta sobre la eficacia y seguridad del cannabis como alternativa terapéutica.
El estudio evaluó un preparado estandarizado denominado VER-01 y encontró que redujo el dolor, mejoró el sueño y la función física, sin signos de dependencia ni abstinencia. Se trata del ensayo más grande y prolongado realizado hasta ahora con un extracto de cannabis bien caracterizado para dolor lumbar crónico.
Qué es el dolor lumbar crónico y por qué cuesta tratarlo
Se habla de dolor lumbar crónico cuando el dolor en la parte baja de la espalda persiste por más de tres meses. No es una condición única, sino una combinación de distintos mecanismos: dolor nociceptivo, vinculado al daño tisular; dolor neuropático, asociado a alteraciones en los nervios; y dolor nociplástico, relacionado con cambios en el procesamiento del dolor en el sistema nervioso central.
Las guías clínicas actuales recomiendan un abordaje multimodal que combine actividad física, fisioterapia y tratamientos farmacológicos. Sin embargo, las opciones disponibles tienen limitaciones importantes. Los antiinflamatorios no esteroideos no son adecuados para uso prolongado por sus riesgos gastrointestinales y cardiovasculares. Los opioides, aunque eficaces a corto plazo, se asocian a tolerancia, dependencia y abuso. Esta realidad explica el creciente interés científico en medicamentos basados en cannabis.
Un extracto de cannabis distinto a los habituales
En el caso de este estudio, se evaluó un extracto específico llamado VER-01. Se trata de un extracto de espectro completo derivado de una variedad patentada de Cannabis sativa denominada DKJ127. Cada dosis contiene una cantidad precisa de THC junto con pequeñas proporciones de otros cannabinoides, terpenos y compuestos vegetales, con una composición constante entre lotes.
Esta estandarización es clave, ya que uno de los problemas históricos de la investigación con cannabis ha sido la enorme variabilidad entre productos, lo que dificulta comparar resultados y sacar conclusiones clínicas sólidas.
Cómo se hizo el estudio
El ensayo fue multicéntrico, aleatorizado y controlado con placebo, e incluyó a 820 adultos con dolor lumbar crónico en Alemania y Austria. Los participantes fueron asignados a recibir VER-01 o placebo durante 12 semanas en una fase doble ciego. Luego, una parte continuó en fases abiertas de tratamiento por hasta un año, lo que permitió evaluar efectos a largo plazo.
El principal objetivo fue medir el cambio en la intensidad del dolor utilizando una escala numérica estándar. También se analizaron síntomas neuropáticos, calidad del sueño, función física, consumo de analgésicos de rescate y calidad de vida. En una fase posterior, algunos participantes fueron retirados del tratamiento para evaluar si aparecían signos de abstinencia o pérdida abrupta del efecto.
Resultados principales: menos dolor y mejoras funcionales
Al finalizar la fase controlada, las personas que recibieron VER-01 mostraron una reducción promedio del dolor significativamente mayor que quienes recibieron placebo. La diferencia fue consistente semana a semana y se observó un efecto aún más marcado en quienes presentaban dolor neuropático o dolor severo al inicio del estudio.
Más de la mitad de los pacientes tratados con el extracto de cannabis lograron una reducción clínicamente relevante del dolor, un umbral que en investigación se considera significativo para la vida cotidiana. Además, el uso de analgésicos de rescate como ibuprofeno fue aproximadamente la mitad en el grupo que recibió VER-01.
El impacto no se limitó al dolor. Los participantes reportaron mejoras claras en la calidad del sueño, la movilidad y la capacidad para realizar actividades diarias. Estas mejoras se tradujeron en una percepción global de mayor bienestar y calidad de vida.
Efectos sostenidos en el tiempo
Durante la fase abierta de seis meses, el alivio del dolor no solo se mantuvo, sino que en promedio se profundizó. Quienes continuaron el tratamiento durante un año conservaron los beneficios sin necesidad de aumentar la dosis, un dato relevante frente a la tolerancia que suele observarse con otros analgésicos.
Cuando el tratamiento fue retirado de forma controlada en una subpoblación, el dolor aumentó más rápidamente en quienes pasaron a placebo que en quienes continuaron con el extracto, lo que sugiere que el efecto no se debe solo a expectativas o placebo.
Seguridad y tolerabilidad
Los efectos adversos fueron más frecuentes en el grupo tratado con VER-01, especialmente mareos, somnolencia, sequedad bucal y náuseas. En la gran mayoría de los casos fueron leves o moderados y aparecieron durante la fase inicial de titulación de dosis. Con el tiempo, su frecuencia disminuyó de forma marcada.
No se observaron diferencias en eventos adversos graves entre el grupo cannabis y el placebo. Tampoco se detectaron signos de uso problemático, dependencia o síndrome de abstinencia, incluso después de la suspensión abrupta del tratamiento, un punto central en el debate sobre el uso médico del cannabis.
Qué significa este estudio
Este ensayo aporta evidencia de alta calidad en un campo donde predominaban estudios pequeños y de corta duración. Demuestra que un extracto de cannabis estandarizado puede ofrecer un alivio clínicamente relevante del dolor lumbar crónico, con beneficios adicionales sobre el sueño y la función física, y con un perfil de seguridad favorable en comparación con opciones tradicionales como los opioides.
Los propios autores señalan que los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a otros productos de cannabis. La eficacia observada se relaciona con una formulación específica, una dosis controlada y un seguimiento médico estricto.
El estudio no comparó directamente el extracto con opioides, aunque los investigadores mencionan que un ensayo adicional con ese objetivo ya fue realizado y será publicado por separado. Además, la mayoría de los participantes eran personas blancas europeas, lo que limita la generalización a otras poblaciones.
Aun así, el tamaño de la muestra, la duración del seguimiento y el diseño metodológico convierten a este trabajo en un hito dentro de la investigación sobre cannabis medicinal y dolor crónico.
En un escenario donde millones de personas conviven con dolor lumbar crónico y opciones terapéuticas limitadas, este estudio abre una puerta concreta. Un extracto de cannabis bien definido y controlado mostró ser eficaz, seguro y sostenible en el tiempo. Para pacientes y sistemas de salud, los resultados refuerzan la necesidad de seguir investigando y regulando productos basados en evidencia científica, lejos tanto del entusiasmo acrítico como del rechazo sin datos.

