En toda selección, además de observar las características y cualidades de crecimiento de las plantas en cuestión, hay un punto que es sumamente importante para los criadores y los aficionados del cannabis también: los aromas.
Sabemos que los terpenos son los encargados de los aromas que percibimos, pero sin entrar en demasiado detalle de cuáles son los terpenos presentes en el cannabis y cuáles sus efectos, podemos ayudarnos de los aromas presentes en nuestras plantas para poder realizar una selección basada en nuestros gustos o aromas buscados.
Hace muchos años que el cannabis se viene mejorando mediante la selección de criadores para así buscar los aromas más intensos y destacados posibles. De hecho, las principales características de las variedades más conocidas son los aromas, más que sus niveles de cannabinoides o su estructura, aunque esta última juega un papel importante a la hora de planificar el cultivo.
En la actualidad, con el avance de la tecnología y la revolución de la información, esta selección puede hacerse mucho más profunda, tomando medidas cuantitativas y cualitativas de los terpenos presentes en cada una de las plantas elegidas. Pero como esto requiere de tecnología y equipamiento que tal vez no todos tengamos, es importante saber que todavía podemos confiar en nuestra nariz y paladar, en conjunto con la experiencia acumulada a partir de cultivar y de probar todas las genéticas que tengamos a nuestro alcance.
Crecimiento
Ahora bien, la selección en base a aromas tiene varias etapas, podríamos decir que el comienzo es detectar las diferencias de aroma entre todas las plantas que estén involucradas en la selección.
Esta detección de aromas puede hacerse de manera temprana, es decir, que no hace falta que la planta esté en floración: simplemente rozando el tallo con el dedo vamos a poder tener una idea de para qué lado va el aroma de nuestra planta, así como también si este es intenso o es más bien discreto.
Hay muchas plantas que en etapa vegetativa ya son muy olorosas y eso es uno de los primeros puntos a analizar, ya sea que busquemos obtener una genética con fuertes aromas o, por el contrario, si buscamos una planta con bajo nivel de olor.
Floración
Lógicamente, el siguiente paso es detectar aromas en floración, que es cuando los aromas suelen hacer un cambio importante así como también suelen intensificarse en gran medida.
De esta forma vamos a poder tener una idea bastante más precisa de los aromas que van a tener nuestros cogollos luego de cosechados. Claro está que cuanta más experiencia y conocimiento de distintas genéticas tengamos, más rápido vamos a poder identificar una de otra y más idea nos vamos a poder hacer de cómo van a oler los cogollos una vez cosechados.
De todas formas hay que analizar este aspecto en cada paso del cultivo. Es por eso que a lo largo de toda la floración, así como también luego de la cosecha, es muy importante que vayamos metiendo la nariz y realizando las anotaciones correspondientes para poder evaluar la evolución de los olores y así detectar la planta que más se acerque a lo que estamos buscando.
Cosecha
Al momento de la cosecha, cuando estamos manicurando (si manicuramos en verde) o cuando estamos cortando las plantas para colgarlas, el aroma también se va a hacer muy presente.
Es importante tener en cuenta que al cortar hojas y/o ramas los olores que se sienten no son precisamente los mismos que vamos a sentir una vez que los cogollos estén secos. Por eso es muy importante no realizar una selección temprana y esperar a que estos aromas se asienten y los cogollos estén secos y curados para poder asegurarnos de que la planta elegida huele como nosotros nos imaginábamos.
Secado
Una vez secos los cogollos, viene el momento del enfrascado previo al posterior curado. En este momento ya vamos a estar mucho más cerca de sentir el aroma real que van a tener los cogollos luego de curados.
Digo mucho más cerca porque justamente en el curado es cuando los aromas se asientan y el olor a “verde” se va yendo poco a poco, dejando salir a la luz los aromas más específicos de la variedad en cuestión.

En esta etapa es válido también realizar una manicura más fina para que los aromas se desprendan y así poder percibir aún más si estamos eligiendo la planta correcta o si están apareciendo aromas que no esperábamos y no son deseados.
Como ya dijimos antes, la selección casi siempre es en base a los gustos del criador, por lo que si en esta etapa aparece algún aroma que no buscábamos, estamos a tiempo de detectar otra planta que no lo tenga.
Curado
Una vez enfrascados y transcurridos entre uno y dos meses (a veces más dependiendo de la genética) ya vamos a estar ante el olor definitivo de nuestra variedad.
Es ahí entonces donde vamos a proceder a la cata de las mismas para terminar de definir cuál o cuáles son las plantas elegidas para continuar con la línea genética que estemos desarrollando.
Cabe aclarar también que en todo este proceso de selección, la variable cultivo tiene que haber sido superada; es decir, no podemos analizar aromas de plantas que hayan sufrido en el cultivo diferentes inclemencias, ya sea del clima o errores nuestros de cultivador, ya que estaríamos tratando de elegir características de plantas que no llegaron a dar todo su potencial o, lo que es peor, de plantas cuyo olor ha sido contaminado por algún agente externo, como pueden ser perfumes, olores intensos del ambiente donde se realizó el secado, restos viejos de otras cosechas en el frasco, desodorantes de ambiente, etc.
Cata final
En la cata final lo que vamos a hacer primero que nada es picar los cogollos y percibir nuevamente todos los aromas que desprendan.
Es muy importante a la hora de percibir olores cerrar los ojos para tratar de focalizar todos nuestros sentidos en lo que estamos oliendo. Aunque parezca mentira, oler algo con los ojos abiertos no tiene nada que ver con hacerlo con los ojos cerrados.
Los aromas están directamente relacionados con recuerdos y sensaciones y lo que buscamos en este punto es justamente eso.
Luego de armado y antes de encenderlo, vamos a pitar para sentir el sabor de la planta “en seco” como suele decirse en la jerga de cata, ya que esto nos va a dar más idea aún de los aromas y sabores presentes en nuestros cogollos.
Por último, vamos a encenderlo analizando no solo el sabor que sentimos al pitar sino también el olor que desprende en el ambiente.
Muchas veces está bueno realizar esta cata con alguien más que entienda del tema para que pueda comentarnos qué aroma se siente en el ambiente, ya que el que lo prende por lo general percibe el aroma del ambiente completamente diferente.
Lo que se puede hacer también es pedir que lo encienda otro, para nosotros poder tener bien en claro el aroma que desprende al encenderse. En el caso de no tener a nadie, es recomendable salir de la habitación por unos minutos y volver a entrar para sentir el aroma que deja en el ambiente.
En este punto también es clave que el armado sea perfecto y que no tenga ni ramas, ni hojas y mucho menos semillas, ya que cualquiera de estas tres nos va a modificar en gran medida la experiencia de cata.
Como conclusión podemos sacar que la selección de variedades para cruzar en cuanto a olores no es simplemente oler los cogollos ya cosechados, sino mucho más que eso.
Cuanto más minuciosos seamos a la hora de analizar esta característica, más conocimiento vamos a tener de la familia que estamos trabajando y, por lo tanto, más seguros vamos a poder estar a la hora de avanzar con la crianza para llegar a nuestra genética estable o cruza deseada.

