En noviembre de 2025, Netflix estrenó In Waves and War («En el mar y en la guerra» en español), un documental que vuelve a poner en primer plano una crisis silenciosa pero persistente: el sufrimiento psicológico de miles de veteranos de guerra en Estados Unidos y el potencial terapéutico de los psicodélicos para abordarlo. La película sigue la historia de tres ex combatientes que, tras años de tratamientos convencionales fallidos, encontraron alivio a través de terapias con sustancias como ibogaína y DMT, actualmente prohibidas en su país.
El film no propone soluciones mágicas ni idealiza estas experiencias, pero sí abre una conversación necesaria sobre las limitaciones de los abordajes tradicionales del trauma y sobre nuevas vías terapéuticas que hoy se investigan con mayor seriedad científica que en décadas pasadas. En un contexto de altas tasas de suicidio entre veteranos y una creciente evidencia clínica, el documental llega en un momento clave.
El trauma que no termina cuando vuelve la guerra
Muchos veteranos regresan del combate con heridas invisibles que persisten durante años. El trastorno de estrés postraumático, las lesiones cerebrales traumáticas, la depresión, la ansiedad y los trastornos por consumo de sustancias forman parte de un entramado complejo que afecta no solo a quienes combatieron, sino también a sus familias y comunidades.
En En el mar y en la guerra, Marcus Capone, D.J. Shipley y Matty Roberts relatan en primera persona sus experiencias en Irak y Afganistán. Hablan de emboscadas, explosiones, compañeros heridos o muertos y de cómo esas vivencias reaparecían en forma de pesadillas, ataques de pánico y un deterioro progresivo de su salud mental.
Roberts, condecorado con la medalla Corazón Púrpura tras recibir un disparo en combate, revive episodios vinculados a la Operación Red Wings, una misión de 2005 que terminó con la muerte de 19 soldados estadounidenses. Capone, por su parte, acumuló múltiples conmociones cerebrales durante sus 13 años como SEAL, con consecuencias severas en su vida cotidiana.
Cuando los tratamientos convencionales no alcanzan
Los protagonistas del documental describen un recorrido conocido para muchos veteranos: consultas médicas, psicoterapia tradicional y una larga lista de medicamentos. Antidepresivos, ansiolíticos y estabilizadores del ánimo forman parte del arsenal habitual del sistema de salud para veteranos, pero no siempre logran resultados sostenidos.
En el caso de Capone, los tratamientos indicados por el Departamento de Asuntos de los Veteranos no solo no mejoraban su cuadro, sino que parecían agravarlo. Su estado emocional comenzó a afectar su relación con su esposa Amber y con su familia. En una escena central del documental, Capone lee fragmentos de la carta que escribió para solicitar su retiro médico de la Marina, donde reconoce que su salud mental se estaba deteriorando de forma evidente.
Este punto marca un quiebre en la narrativa del film. El problema ya no es solo individual, sino sistémico. ¿Qué ocurre cuando los abordajes disponibles no logran aliviar el sufrimiento de quienes cargan con experiencias extremas?
Psicodélicos: de tabú a objeto de investigación
Durante décadas, sustancias como la psilocibina, el MDMA, la ibogaína o el DMT estuvieron asociadas exclusivamente al uso recreativo o al estigma de la “guerra contra las drogas”. Sin embargo, desde principios de los años 2000, distintas universidades comenzaron a retomar investigaciones clínicas interrumpidas en los años 60 y 70.
Uno de los centros más influyentes es el Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Research, que desde hace más de dos décadas estudia el uso de psicodélicos en contextos terapéuticos controlados. Sus investigaciones incluyen aplicaciones para el trastorno de estrés postraumático, la depresión resistente al tratamiento, el trastorno por consumo de alcohol y el abandono del tabaquismo.
El documental muestra una proyección especial en el Hopkins Bloomberg Institute, en Washington DC, donde académicos y profesionales de la salud discutieron el impacto del film. Para muchos de ellos, estas historias personales ayudan a traducir en términos humanos lo que los estudios científicos vienen señalando: que los psicodélicos, bajo supervisión clínica, pueden facilitar procesos profundos de elaboración emocional.
Viajar para sanar: el rol de las clínicas en México
Ante la prohibición de estas sustancias en Estados Unidos, algunos veteranos buscan tratamiento en otros países. En el caso de Capone, fue su esposa quien investigó opciones en clínicas de México, donde se realizan terapias con ibogaína y DMT en contextos controlados.
La decisión no fue sencilla. Capone se mostró reticente y escéptico, hasta que la situación se volvió insostenible. Finalmente aceptó viajar. Según relata en el documental, la experiencia fue intensa, desafiante y transformadora. Durante las sesiones, pudo revivir y resignificar episodios traumáticos, como la muerte por ahogamiento de un amigo cercano y compañero de equipo.
Lejos de borrar el dolor, Capone describe haber encontrado una forma de cierre y una nueva perspectiva sobre hechos que antes lo perseguían de manera constante. Para él, ese proceso difícilmente hubiera sido posible mediante terapias convencionales.
Del alivio personal a la acción colectiva
Tras su experiencia, Marcus y Amber Capone fundaron en 2019 la organización sin fines de lucro VETS, sigla de Veterans Exploring Treatment Solutions. El objetivo es claro: ayudar a otros veteranos a acceder a tratamientos psicodélicos de forma segura.
Desde su creación, VETS financió el acceso de más de 1.200 personas a este tipo de terapias. Sin embargo, la demanda supera ampliamente la capacidad de la organización. Esta brecha evidencia un problema estructural: mientras crece la evidencia y el interés, el acceso sigue siendo limitado y desigual. Para muchos, viajar al exterior implica costos económicos, legales y logísticos imposibles de afrontar.
Señales de cambio en el sistema de salud
El documental también muestra que algo está empezando a moverse en el plano institucional. En diciembre de 2024, el Departamento de Asuntos de los Veteranos anunció que financiaría su primer estudio sobre terapia asistida con psicodélicos desde la década del 60, utilizando MDMA para tratar a veteranos con PTSD y trastorno por consumo de alcohol.
Investigaciones más recientes ampliaron ese enfoque e incluyen estudios con MDMA y psilocibina para PTSD, depresión resistente y trastornos de ansiedad. Si bien estos ensayos están en fases iniciales y bajo estrictos protocolos, representan un cambio significativo en la política de investigación pública.
Para defensores de estas terapias, permitir el acceso dentro del sistema de salud evitaría que los veteranos deban salir del país y reduciría riesgos asociados a tratamientos no regulados.
Qué muestran los estudios y qué no
La evidencia científica disponible indica que los psicodélicos pueden facilitar estados de apertura emocional y plasticidad cerebral que, combinados con psicoterapia, ayudan a procesar recuerdos traumáticos.
Sin embargo, especialistas advierten que no se trata de sustancias inocuas ni de soluciones universales. Los efectos dependen del contexto, la preparación, el acompañamiento terapéutico y la selección adecuada de pacientes. También existen contraindicaciones, especialmente en personas con ciertos trastornos psiquiátricos.
Por eso, tanto el documental como los investigadores coinciden en un punto central: estas terapias deben evaluarse y aplicarse dentro de marcos clínicos rigurosos.
Un camino que recién empieza
In Waves and War no es un manual terapéutico ni una apología de los psicodélicos. Es, ante todo, un retrato humano de personas que buscaron alivio cuando las opciones disponibles no alcanzaban. Su mayor aporte quizás sea abrir una conversación pública informada, en un momento en que la ciencia empieza a ponerse al día con experiencias que muchos ya vivieron en primera persona.
El desafío ahora es transformar estas historias en políticas de salud basadas en evidencia, con controles, acceso equitativo y acompañamiento profesional. Para miles de veteranos, el tiempo es un factor crítico.

