En los últimos años se comenzó a instalar la idea de que lo que entendemos como espíritu, alma, cuerpo etéreo, pueda provenir de alguna sustancia. Y en ese sentido, Rick Strassman es uno de los investigadores que más contribuyó a esclarecer esa idea.
De instintos y fuerza física, los seres humanos evolucionamos hasta encarnar el invento de nosotros mismos. A lo largo de miles de años nos volvimos poseedores de un conjunto de valores que decidimos llamar “humanidad”.
Sin embargo, la nostalgia del primate es tan fuerte que asoma por cuanta rendija puede. La ciencia se transformó en uno de los pilares centrales sobre los que se sostiene nuestra cultura. La ciencia, de hecho, nació de nuestro mejor talento: el de apreciar la existencia de un modo abstracto. Dominamos el frío y el calor, extendimos nuestro tiempo sobre la tierra. Pocas personas saben que en una sociedad sin medicina moderna, la expectativa de vida de un humano difícilmente superaría los 40 años. Pero, si bien pródiga, la ciencia es una hija adolescente. Su amor por el mundo es contradictorio: en la misma medida que salva vidas, arruina otras.
Sobre décadas de investigación e hipótesis construimos la que interpretamos como realidad y separamos las ideas de lo existente y lo imaginario. Así, todo aquello que escapa de la cuantificación inmediatamente es agrupado en el extremo más alejado de la ciencia, ese rincón poco iluminado donde las fuentes son escasas y las metodologías se diluyen. La investigación de las drogas psicodélicas fue relegada dentro de las experiencias científicas, casi tanto como el estudio de la influencia de los astros en la conducta de los seres vivos.
Por otra parte, las pocas veces en la historia en que la ciencia abordó la relación entre la psicoactividad y el alma humana, los enteógenos fueron despojadas de su misterio y se volvieron rompecabezas químicos tan controversiales como incomprensibles. La prohibición profundizó nuestro desconocimiento, dado que impidió investigar las drogas visionarias y las redujo al universo indefinido y negativo de las “drogas”. Incluso los científicos que intentaron abordar el tema fueron mirados con el desprecio con que se trata a un astrólogo.
Si bien la mayoría de las drogas (naturales o de origen vegetal) que usamos hoy en día han tenido su pasado como sacramentos de uso religioso o espiritual, incluso aquellas tan cotidianas como el alcohol o el tabaco, entre todos los psicoactivos, son los enteógenos aquellos que inexorablemente conducen a un viaje espiritual. Eso no implica que otras drogas no permitan alcanzar estados de iluminación, pero es más probable que eso ocurra con una canasta de hongos que con una bolsa de cocaína.
El interrogante de la experiencia con enteógenos vuelve a hacer que ciencia y religión se suban al ring: ¿de dónde sale ese dios que genera imágenes tan potentes en el interior del individuo?
La DMT (Dimetiltriptamina) es el principal alcaloide presente en una amplia variedad de plantas y hasta en el cerebro humano y de algunos mamíferos. Perteneciente a una familia de sustancias enteógenas conocidas como triptaminas (entre las cuales también se encuentran el LSD y la psilocibina), es una molécula de estructura simple y uno de los enteógenos más potentes conocidos por el hombre. Ingerida por vía oral (donde es necesario acompañarla con algún Inhibidor de la Monoaminooxidasa para que no sea oxidada por los jugos gástricos del estómago), sus intensos efectos visuales y espirituales pueden extenderse por varias horas.
Tradicionalmente fue empleada por el hombre como ingrediente psicoactivo de la preparación llamada “ayahuasca” y usada en contextos rituales para sanar y ampliar los niveles ordinarios de conciencia. En los últimos años, se expandió el uso recreativo de la sustancia en forma de polvo o cristales para ser fumados, mediante los cuales se suelen alcanzar fuertes visiones pero en un lapso muy corto de tiempo, lo que sumado a la ausencia de un contexto adecuado, suele impedir una interpretación de lo sucedido y, en muchos casos, puede devenir en un mal viaje.
Con la experimentación con drogas psicodélicas prohibida desde los años 60, Rick Strassman (California, Estados Unidos, 1952) es uno de los pocos científicos norteamericanos que obtuvo autorización para realizar protocolos con Dimetiltriptamina. Entre 1990 y 1995 Strassman llevó a cabo estudios donde registró cientos de experiencias con DMT fumado o inyectado en voluntarios con experiencia en consumo de psicodélicos.
Strassman se especializó en biología, medicina, psiquiatría y psicofarmacología además de colaborar como consultor externo para la US Food and Drugs Administration y el National Institute of Drug Abuse. Ha publicado más de 30 trabajos científicos y fundó en 2007 la sociedad Cottonwood para el estudio de la conciencia humana.
Además de teorizar sobre la función de esta sustancia en el cuerpo, no sólo en el humano sino en el de todos los animales y una enorme cantidad de plantas, Strassman intentó resolver los enigmas de la DMT. Pero sus protocolos, si bien encontraron respuestas esenciales, generaron preguntas aún más desafiantes: ¿Hay una raíz biológica de la experiencia místico-religiosa?, ¿existe realmente una molécula del alma?
Cuál es la explicación más simple sobre lo que significa la DMT para alguien que jamás escuchó hablar sobre ella?
DMT significa Dimetiltriptamina. Es un químico “primo” de la serotonina, un importante neurotransmisor del cerebro. Además está relacionado a la hormona pineal melatonina. La DMT es la más pequeña de las llamadas drogas psicodélicas, una familia de drogas que también incluye compuestos como LSD, mescalina y psilocibina.
Por pequeña quiero decir que la molécula no está compuesta por tantos átomos y es apenas más compleja que la glucosa o el azúcar en sangre. La DMT se puede encontrar en cientos, sino miles de plantas, así como en todos los animales que han sido investigados hasta la fecha. Es una poderosa droga psicodélica que afecta todos los elementos de la conciencia humana como la percepción, el humor y las emociones. Además fue hallada en humanos, donde parecería que es producida en los pulmones.
¿Existe una explicación científica para la presencia de DMT en casi todos los seres vivos?
Es un tema desconocido ahora. El hecho de que la DMT es transportada por el torrente sanguíneo a través de la barrera cerebral sugiere que, como otros compuestos que el cerebro trata de la misma manera, es esencial para la función cerebral normal. Los otros compuestos en los que el cerebro invierte energía de una manera similar a la DMT, son la glucosa y los aminoácidos que no puede sintetizar por sí mismo.
¿Cuál cree que es la función de la DMT en el cerebro?
Una teoría es que la DMT es necesaria para mantener un nivel homeostático de conciencia: la realidad consensuada podría ser mantenida usando la DMT como una especie de termostato. Y aunque es pura especulación, sigue siendo fascinante considerar las implicaciones de un psicodélico endógeno que es llevado por el cuerpo al cerebro. Un descubrimiento reciente indicaría que tanto el gen como la enzima que el gen codifica para sintetizar DMT, son encontrados en la retina. Esto sugiere que la DMT mediaría nuestra realidad visual también.
¿Y cuáles son sus propias hipótesis al respecto?
En lo personal, he especulado con que la DMT puede ser liberada al momento de la muerte, en ese caso puede funcionar como mediador de la transición de la conciencia fuera del cuerpo. Esto sería puramente funcional, en el sentido que la DMT tiene esos efectos y por lo tanto está presente cuando es necesario. Por otra parte, mi teoría más compleja sugiere que la DMT funciona como una especie de Esperanto espiritual, un lenguaje universal que provee la capacidad de comunicarse entre todos los organismos que la contengan.
¿Alguna vez experimentó con otras sustancias psicoactivas como LSD o variantes de preparaciones tradicionales con DMT como ayahuasca o epená (rapé del Amazonas occidental preparado con árboles del género Virola)?
En Estados Unidos está mal visto que los investigadores usen drogas de abuso o ilegales, incluso en el contexto de investigación. Ésta es una situación divertida para mí: si digo que usé drogas psicodélicas, puedo ser acusado de subjetivo, mientras que si niego haber tomado alguna, pueden decir que no tengo idea de lo que estoy hablando. Por lo tanto, prefiero evitar responder este tipo de preguntas.
¿Por qué cree que la DMT cayó en la misma categoría que otras drogas de abuso?
La DMT es una droga de Lista 1 [En el esquema de sustancias fiscalizadas por la ONU, lo que prohíbe totalmente tanto su tenencia como su comercialización], como todas las otras drogas psicodélicas. Esta categoría de sustancias está reservada para aquellos compuestos que potencialmente pueden generar abuso, no tienen usos médicos aceptados y no pueden ser usados con seguridad, incluso bajo supervisión médica. Estoy de acuerdo con que los psicodélicos son bastante incapacitantes cuando son ingeridos en dosis altas y, por lo tanto, pueden ser abusivos. Sin embargo, están siendo usados en investigación médica de manera segura, así que los últimos dos criterios están desactualizados. Creo que se trata de una cuestión de tiempo hasta que los criterios de clasificación se pongan al día con las nuevas corrientes de investigación.
¿Cuál es su opinión sobre la psiconáutica y el uso de psicodélicos fuera de un contexto médico?
Mucha gente me escribe preguntando si pienso que deberían tomar DMT o no, o me preguntan sobre combinaciones de DMT con drogas de prescripción médica. De ninguna manera puedo aconsejar a alguien que rompa la ley o se pare en cualquier situación “precaria” psicológicamente. Aclarado ese punto, mucha gente toma psicodélicos en condiciones “extra-oficiales” y muchos de ellos describen efectos beneficiosos en varios asuntos.
Al mismo tiempo, la falta de monitoreo, supervisión y seguimiento de la gente más frágil genera una tasa más alta de efectos adversos que los que se ven en situaciones de investigación.
Entrevista con Rick Strassman: Enteogenos, religión y usos fuera de contexto
¿El budismo y otras disciplinas espirituales contribuyen a entender la importancia de las experiencias de DMT en la vida?
Depende qué tipo de budismo. Yo estaba esperando una mayor cantidad de estados místicos de unión, pero los reportes de los voluntarios que experimentaron con DMT incluyen una mayor interacción con la mantención del ego y el autocontrol que en la meditación budista. Al no poder concordar la experiencia de DMT con el paradigma del budismo zen de experiencia iluminadora, comencé a buscar otros modelos espirituales y encontré que los estados proféticos del Antiguo Testamento se asemejan mucho más a los reportes de mis voluntarios.
De hecho, éste es el tópico de mi libro, The Soul of prophecy (“El alma de la profecía”). Basándome en las similitudes entre ambos estados, propongo una “biología” común a ambos, que incluye implicaciones prácticas y teóricas.
¿Sobre qué trata su último libro, Inner paths to outer space (“Caminos internos hacia el espacio exterior”, aún sin traducción al español)?
Es en realidad una idea de Slawek Wojtowicz, el segundo autor. Es un investigador en cáncer para una gran farmacéutica y además un aplicado estudiante de ciencia ficción. Él me contactó a principios de 2000 después de que salió mi libro sobre DMT, sugiriendo que podríamos escribir algo juntos, haciendo énfasis en las cualidades de las realidades alternativas de la experiencia de DMT para “avisar” a la comunidad de la ciencia ficción sobre mi trabajo. Yo sugerí que agreguemos a Luis Eduardo Luna, un experto en ayahuasca que enseña en Escandinavia y lidera talleres de ayahuasca en Brasil. A su vez él invitó a Ede Frecksa, un psiquiatra húngaro que realizó investigaciones con ayahuasca y tiene una visión muy amplia de las realidades cuánticas. Así nació el libro.
¿A qué puede deberse que las entidades contactadas durante las experiencias con DMT suelan ser arquetipos culturales, como por ejemplo el peyotl y el venado entre los huicholes de México?
Creo que la cultura y las experiencias previas del sujeto determinan en gran parte las formas que las imágenes adquieren durante las visiones. Si uno considera que las imágenes y las visiones representan fuerzas, sean intrapsíquicas o externas al individuo, sólo tiene sentido que el individuo las armara a su manera usando las formas y “bloques de construcción” disponibles en la experiencia previa a ingerir DMT.
¿Qué opina sobre la “escala” que ubica al DMT como la experiencia psicodélica suprema entre otras sustancias como LSD, ketamina, psilocibina o RCs como 2C-E o 25i?
Alguna gente no opina que el DMT sea la experiencia psicodélica más poderosa o importante. Creo que depende de las preferencias de cada uno. Por la velocidad en que llegan los efectos y su intensidad avasallante, fumar DMT es una experiencia destacable. Además fumar o inyectarse DMT es muy diferente respecto a ingerir ayahuasca, en términos de duración de los efectos, que van de 4 a 6 horas en lugar de 20 a 30 minutos cuando es fumada o inyectada.
¿Cómo es un mal viaje de DMT?
Existen malos viajes “agudos” y problemas del tipo crónico. Los problemas agudos incluyen pánico y a largo plazo depresión, ansiedad y psicosis. He visto gente fumar mucha DMT por su cuenta o bajo una supervisión muy pobre y empezaron por ponerse algo delirantes y hasta paranoides, y terminaron en un hospital psiquiátrico con una condición muy difícil de tratar.
¿Cuales son los criterios de selección de voluntarios para las experiencias con DMT?
Siempre verifiqué que la gente no abusara de drogas, que tuviera experiencia previa con psicodélicos y que no se encontrara mentalmente desbalanceada. Quería asegurarme que los voluntarios pudieran soportar los intensos efectos de la DMT en un ambiente de hospital y fueran capaces de reportarnos las características de su experiencia.
Terapeutas como Gary Fisher y autores como Aldous Huxley abogaron por el uso de psicodélicos para aliviar el estrés y la ansiedad en casos de enfermedades terminales. Pensando en el rol de la glándula pineal y la liberación de DMT en las experiencias cercanas a la muerte, ¿ve un posible uso de la DMT en este tipo de terapias médicas?
Además de experiencias intensas, hay muchas otras cosas que puede proveer esa “preparación”, como el estudio, la meditación y los actos de caridad. Al mismo tiempo, entendiendo que la DMT u otras sustancias psicodélicas imitan ese estado cercano a la muerte, es concebible proponer que esas experiencias funcionen para preparar a alguien para morir. Por otro lado, estas sustancias en las manos adecuadas aceleran el proceso psicoterapéutico y esto puede proveer la paz interior necesaria para que el proceso de morir sea más fácil y natural.

