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Estudio: el cannabis puede mejorar la eficacia de la quimioterapia en tratamientos oncológicos

Una nueva revisión científica sugiere que los cannabinoides presentes en el cannabis medicinal no solo podrían potenciar la eficacia de los fármacos utilizados en la quimioterapia, sino también aliviar muchos de sus efectos secundarios. Este hallazgo abre nuevas posibilidades para integrar el cannabis en los tratamientos oncológicos de manera más sistemática.

El estudio, elaborado por dos investigadores del Instituto de Farmacología y Toxicología del Centro Médico Universitario de Rostock, en Alemania y publicado en la revista Pharmacology & Therapeutics, analizó una amplia variedad de datos clínicos y preclínicos sobre el uso combinado de cannabinoides y tratamientos contra el cáncer, principalmente en casos de glioblastoma, cánceres hematológicos y de mama. También se revisaron estudios relacionados con otros tipos de cáncer como los de piel, vejiga, páncreas, ginecológicos, colorrectales, entre otros.

Dos beneficios clave para pacientes con cáncer

Según el trabajo, existen dos aspectos fundamentales en la interacción entre los cannabinoides y los agentes quimioterapéuticos que podrían beneficiar directamente a los pacientes:

  1. Potenciación sistémica de los tratamientos: los cannabinoides podrían ayudar a superar la resistencia a ciertos fármacos, prolongando así la vida de los pacientes.
  2. Reducción de los efectos adversos: los compuestos del cannabis tendrían un rol clave para mitigar síntomas comunes provocados por la quimioterapia.

La evidencia disponible, aunque aún parcial, plantea la posibilidad de que el cannabis medicinal se convierta en un complemento efectivo en terapias oncológicas ya establecidas.

¿Cómo actúan los cannabinoides junto a la quimioterapia?

Una de las secciones principales del informe se enfocó en el uso de cannabinoides para mejorar la eficacia de los tratamientos convencionales. En particular, se destacó un estudio clínico de fase 1b realizado en 2021 que analizó el uso de un spray oral que combinaba THC y CBD. Los pacientes tratados con esta combinación, además del fármaco temozolomida, mostraron un tiempo de supervivencia mayor.

Este hallazgo es relevante porque sugiere que ciertos cannabinoides pueden actuar de manera sinérgica con fármacos ya aprobados, aumentando su efecto terapéutico. Sin embargo, los autores advierten que la investigación aún es incipiente, y hacen hincapié en la necesidad de más ensayos clínicos bien controlados.

Además del glioblastoma, se revisaron estudios sobre el uso de cannabinoides en otros tipos de cáncer como leucemia, mieloma múltiple, cáncer de mama, melanoma, cáncer de vejiga, pancreático y ginecológico, entre otros. En muchos de estos casos, se observó un potencial efecto citotóxico del cannabis sobre las células tumorales.

Alivio de los efectos secundarios de la quimioterapia

Otra parte importante del trabajo se dedica al estudio del cannabis como tratamiento para los efectos colaterales de la quimioterapia. Si bien su uso como antiemético (contra las náuseas) ya está bastante documentado, el informe destaca nuevos estudios preclínicos que muestran efectos positivos en otras complicaciones frecuentes:

  • Neuropatía periférica inducida por quimioterapia (CIPN)
  • Nefrotoxicidad (daño renal)
  • Cardiotoxicidad (daño al corazón)
  • Cistitis (inflamación de la vejiga)
  • Mucositis (inflamación de las mucosas, común en tratamientos oncológicos)

Además, el informe señala que los cannabinoides también se utilizan en el manejo del dolor crónico asociado al cáncer, aunque esta parte del tratamiento no fue abordada en profundidad.

Interacciones poco estudiadas: una advertencia

A pesar del potencial terapéutico que sugiere la revisión, los autores advierten sobre la falta de estudios sobre posibles interacciones negativas entre el cannabis y los medicamentos quimioterapéuticos. Existen combinaciones que podrían generar efectos indeseados, aunque todavía no han sido investigadas en profundidad.

También se plantea la incógnita sobre cómo la vía de administración puede influir en estas interacciones. En este sentido, se menciona que el hecho de que muchas personas aún usan cannabis fumado podría ser un factor importante a tener en cuenta, ya que el humo incorpora otros compuestos que podrían alterar los efectos terapéuticos.

Por eso, los autores insisten en que se necesitan estudios más específicos sobre cómo influyen estas combinaciones no solo en la muerte de las células tumorales, sino también en procesos como la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos que alimentan al tumor), la invasión y la metástasis.

Un campo en pleno desarrollo

Una de las conclusiones más interesantes del trabajo es que, aunque la humanidad utiliza cannabis desde hace miles de años, solo desde la década de 1990 se ha podido estudiar de manera sistemática cómo actúan sus compuestos en el cuerpo humano, gracias al descubrimiento del sistema endocannabinoide.

Esto significa que todavía hay muchos mecanismos de acción por descubrir, y que los cannabinoides podrían ofrecer efectos terapéuticos aún desconocidos sobre el desarrollo y la progresión de los tumores.

La integración de los cannabinoides en los tratamientos oncológicos representa una de las líneas de investigación más prometedoras en medicina. Si bien todavía quedan muchas preguntas abiertas, los datos analizados en esta revisión científica aportan argumentos sólidos para seguir explorando su uso combinado con la quimioterapia.

La posibilidad de mejorar la eficacia de los tratamientos convencionales y, al mismo tiempo, aliviar los efectos secundarios, convierte al cannabis medicinal en una herramienta valiosa que merece ser estudiada con mayor profundidad.

Los autores del informe son claros: hacen falta ensayos clínicos controlados, más estudios preclínicos sobre las interacciones con distintos tipos de fármacos y una mejor comprensión del impacto que pueden tener los cannabinoides en aspectos como la metástasis y la resistencia a los tratamientos.