Un estudio reciente del CDC (Centers for Disease Control and Prevention), publicado en el American Journal of Public Health, analizó el consumo de cannabis entre trabajadores en Estados Unidos y reveló patrones significativos según las industrias y ocupaciones.
El informe, basado en datos de 128,615 personas de 15 estados entre 2016 y 2020, destacó diferentes tendencias: en general, los sectores con mayores cantidades de usuarios de cannabis fueron los servicios de alojamiento y alimentos (restaurantes), artes, entretenimiento y recreación y trabajadores de la construcción.
Al mismo tiempo, el estudio registró que la administración pública, las fuerzas de seguridad y la administración de empresas privadas fueron los rubros con menor cantidad de usuarios de cannabis.
De acuerdo al estudio, algunos sectores presentaron una amplia cantidad de personas que admitieron usar cannabis regularmente, como el rubro catalogado como «Preparación y servicio de alimentos» que alcanzó un 21,9% de usuarios de cannabis. Es decir que, al menos 2 de cada 10 empleados del sector usan cannabis.
Cifras similares (17% y 15% respectivamente) alcanzaron los sectores de artes, diseño, entretenimiento y deportes y construcción y extracción, que incluye a las personas que trabajan en emprendimientos de minería.
Cannabis medicinal y seguridad en el espacio de trabajo
Un hallazgo clave es que el 21% de los trabajadores que consumen cannabis lo hacen con fines terapéuticos, lo cual plantea desafíos y oportunidades para las políticas laborales. Industrias como la construcción, minería y pesca, conocidas por su alta tasa de lesiones, presentan niveles significativos de uso, ya que el cannabis se utiliza comúnmente para aliviar el dolor y manejar problemas de salud derivados de accidentes laborales.
Aunque el consumo de cannabis puede ofrecer beneficios terapéuticos, la seguridad sigue siendo una preocupación. El informe señala que las tareas que requieren alta precisión o el manejo de maquinaria pesada podrían estar en riesgo si los trabajadores están bajo los efectos del cannabis. Sin embargo, investigaciones previas sugieren que la legalización del cannabis medicinal ha contribuido a mejorar la seguridad laboral en ciertos contextos.
Implicaciones para políticas laborales
En el estudio también se sugieren medidas como establecer lineamientos claros sobre el uso de cannabis cerca o durante el horario laboral, identificar tareas de alto riesgo que no deberían realizarse bajo ningún nivel de influencia (las mismas que no podrían realizarse tras la ingestión de bebidas alcohólicas por ejemplo).
Al mismo tiempo, y en sintonía con las regulaciones que permiten tanto el uso adulto como el medicinal, el estudio sugiere promover una cultura de confianza en el lugar de trabajo para que los trabajadores puedan abstenerse de realizar ciertas actividades si no se sienten en condiciones.
Además, el informe resalta la necesidad de investigaciones adicionales para comprender mejor la relación entre el consumo de cannabis y el rendimiento laboral, así como para definir estándares actualizados en sectores regulados federalmente.
En Argentina, donde el debate sobre el cannabis medicinal y adulto sigue en desarrollo, esta información puede ser útil para anticipar desafíos y oportunidades en el ámbito laboral, mientras se diseñan políticas que prioricen la seguridad sin estigmatizar el uso responsable de esta sustancia.

