En un contexto de redefiniciones regulatorias en Argentina, el debate sobre cannabis medicinal, cáñamo industrial y nuevos usos terapéuticos vuelve a ocupar un lugar central. Esta vez, con una propuesta amplia, gratuita y con fuerte impronta regional impulsada desde la Universidad Nacional Arturo Jauretche, en articulación con la Red de Cannabis Medicinal, que busca reunir a todos los actores del sector en una misma mesa.
La iniciativa retoma la experiencia del año anterior, que convocó a más de 2000 personas, y redobla la apuesta con mayor apertura virtual, participación de disertantes de distintos países de Latinoamérica y una agenda que abarca desde los usos clínicos hasta los procesos productivos y los debates regulatorios pendientes.
Parael doctor Marcelo Morante, parte de la organización, la decisión de sostener la inscripción sin costo no es un detalle menor: “La gratuidad en este momento de crisis es fundamental. Queremos que cualquier persona que quiera informarse y comprometerse con la temática pueda hacerlo sin barreras”, afirmó.
Un congreso gratuito y con modalidad híbrida
El encuentro tendrá inscripción abierta al público general, profesionales de la salud, investigadores, estudiantes, organizaciones sociales y funcionarios públicos. En un escenario donde muchas instancias académicas tienen costos elevados, la decisión de garantizar acceso libre busca ampliar la base de participación.
Además, el congreso incorporará una fuerte modalidad virtual para facilitar la participación desde distintos puntos del país y de la región. La idea es ampliar el alcance y evitar que la distancia geográfica sea un obstáculo. Según Morante, se trata de replicar y profundizar una experiencia que demostró que el interés es amplio y transversal, y que la universidad debe funcionar como una mesa común donde la ciencia marque una dirección pero donde también los procesos sociales sean escuchados.
Abordaje integral: de la clínica al territorio
El programa contempla una mirada amplia sobre el cannabis y el cáñamo. En el plano clínico, se prevé la participación de especialistas que abordarán usos terapéuticos en reumatología, enfermedades metabólicas, cuidados paliativos, salud de la mujer, discapacidad y trastornos del neurodesarrollo. También se incluirán discusiones sobre formulaciones magistrales, investigación básica y aplicada, y el desarrollo de nuevos cannabinoides.
Pero el congreso no se limita a lo médico. Habrá espacios dedicados a la selección y mejoramiento genético de cultivares, análisis sobre la situación actual del cáñamo industrial y debates sobre procesos productivos y marcos regulatorios. Morante afirmó que “cuando pensamos cannabis no podemos mirar una sola arista”, y explicó que el desafío es integrar lo clínico, lo productivo, lo regulatorio y lo social en un mismo espacio de discusión.
La doctora Silvia Kochen destacó que el Congreso de Cannabis UNAJ 2025 logró algo poco frecuente en este campo: reunir en un mismo espacio a profesionales de la salud humana y veterinaria, investigadores en ciencias básicas y clínicas, representantes legales, funcionarios municipales y provinciales, y también a integrantes de la comunidad con saberes construidos desde la experiencia.
“El Congreso convocó a profesionales de la salud tanto humana como animal, a investigadores en ciencias básicas y clínicas, y también a representantes de la comunidad que tienen saberes acumulados que muchas veces están muy por encima de lo que se conoce en la academia”, señaló. Para Kochen, esa articulación entre distintos actores fue clave: “Creo que por primera vez hubo una convocatoria que logró juntar todos esos saberes y alcanzamos los 200 trabajos presentados”.
De cara a la nueva edición, la expectativa es aún mayor. Según adelantó, ya comenzaron a recibirse numerosos trabajos científicos para su presentación en formato póster. “Pensamos que este año vamos a superar esa cantidad. Ya empezaron a llegar muchos trabajos y eso pone en evidencia que el Congreso es útil para la comunidad de profesionales de la salud que tiene un interés directo en el tratamiento con cannabis y sus derivados”, explicó.
La neuróloga remarcó que el encuentro no solo funciona como espacio de intercambio, sino también como instancia de formación. “Hay un espacio especialmente dedicado a profesionales de la salud donde se aborda desde cuándo se indica el cannabis, en qué patologías, cómo se diseña un ensayo clínico para construir conocimiento y cuáles son las evidencias científicas disponibles hoy”, detalló.
Al mismo tiempo, subrayó que el Congreso también resulta atractivo para pacientes y familiares. “Para un paciente o un familiar, esta combinación de saberes es muy valiosa. Uno de los ejes que el Congreso contempla es todo lo relacionado con el material vegetal: cómo se cultiva, cuáles son las buenas prácticas, cómo se produce y la importancia de los controles de calidad”, indicó.
Kochen destacó que en la edición anterior fue evidente la apropiación de conocimientos por parte de la comunidad. “Lo vimos y también lo aprendimos. No es la primera vez que lo experimentamos, pero el año pasado fue muy fuerte ver cómo pacientes y familiares participaban y se apropiaban de este conocimiento”, afirmó.
Esa participación activa, agregó, se reflejó en el crecimiento de las propuestas formativas posteriores. “Se vio en el incremento de los trabajos y en las actividades de formación de posgrado que estamos desarrollando, dirigidas tanto a profesionales como a pacientes. Creo que el Congreso, de alguna manera, plasma esa necesidad y al mismo tiempo la puede satisfacer”, concluyó.
El rol de las ONG y la construcción social de la regulación
Uno de los ejes destacados será el reconocimiento del papel que han tenido las organizaciones sociales en el avance de la regulación en Argentina. Las ONG vinculadas al cannabis medicinal fueron protagonistas en la instalación del tema en la agenda pública y en la generación de dispositivos comunitarios.
Por eso, el congreso convoca a organizaciones de todo el país para compartir experiencias y desarrollos territoriales. La intención es que todos los actores, desde investigadores hasta asociaciones civiles, puedan sentirse parte de la solución. En palabras de Morante, “este es un campo que requiere convivencia en puntos comunes. Investigadores, municipios, ONG, cámaras y autoridades tienen que sentirse parte de la solución”.
Además de mesas de debate, habrá talleres técnicos, incluidos espacios dedicados a procesos de extracción de productos. Esa diversidad busca garantizar que quienes participen puedan tanto formular preguntas como encontrar herramientas concretas.
Una discusión federal y regulatoria
El encuentro también dará lugar a municipios y provincias que ya cuentan con desarrollos propios en materia de cannabis y cáñamo. La propuesta es que cada jurisdicción pueda exponer qué está ocurriendo en su territorio y compartir aprendizajes. Morante sostuvo que es clave que las provincias puedan expresar qué está pasando en cada región y que esos procesos nutran el debate nacional.
En ese marco, se analizarán experiencias regulatorias, ordenanzas municipales, desarrollos productivos y el rol de los organismos nacionales competentes. La apuesta es que el congreso funcione como un espacio de intercambio que aporte insumos para mejorar y actualizar los procesos normativos.
Uso veterinario, adaptógenos y nuevos debates
Dentro de las discusiones emergentes que buscan un marco regulatorio más claro, el congreso incluirá el uso veterinario del cannabis, un área en expansión que todavía enfrenta desafíos normativos. También se abrirán mesas sobre adaptógenos y hongos con potencial terapéutico, temas que ganan espacio en la agenda internacional.
Morante advirtió que estos debates deben darse con evidencia y responsabilidad, y señaló que “la sociedad tiene que poder acompañar una discusión más madura, incluso sobre el uso adulto y responsable, y eso solo se logra con información seria y diálogo”. En ese sentido, el encuentro aspira a generar un clima de intercambio donde las posiciones puedan discutirse con fundamentos y sin estigmatizaciones.
Comunicación y compromiso social
El congreso volverá a incluir un espacio dedicado al periodismo y la comunicación, reconociendo que el modo en que se narran estos procesos influye directamente en la percepción pública y en la calidad del debate democrático. En un campo atravesado por cambios regulatorios, avances científicos y tensiones sociales, la construcción de sentido no es un aspecto secundario.
La propuesta es que periodistas, científicos y actores territoriales puedan intercambiar miradas y herramientas para comunicar un tema dinámico y en permanente transformación. La intención es consolidar una conversación pública informada, capaz de acompañar la evolución normativa y productiva del sector.
Una plataforma científica con vocación federal
La diplomatura en cannabis medicinal de la universidad organizadora funciona como uno de los pilares institucionales del evento. Desde allí se promueve una formación que integra clínica, investigación, producción y análisis normativo, y el congreso busca reflejar esa misma lógica de articulación.
Con inscripción gratuita, modalidad híbrida y una agenda amplia que combina evidencia científica, experiencias territoriales y debate normativo, el encuentro se presenta como una oportunidad para fortalecer redes y construir consensos en un momento clave para el desarrollo del cannabis medicinal y el cáñamo en Argentina.
En tiempos de redefiniciones económicas y políticas, abrir espacios de diálogo informado y plural no es accesorio. Para sus organizadores, es una condición necesaria para que la regulación avance con base científica, participación social y perspectiva federal.
Donde se hara el II Congreso Internacional de Cáñamo Industial y Cannabis Medicinal
Sede Central Universidad Nacional Arturo Jauretche, Av. Calchaquí 6200, Florencio Varela, el 8 y 9 de mayo de 2026.

