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INASE incorporó al Registro Nacional de Cultivares las primeras variedades de cáñamo industrial

Tras varios años de trabajo conjunto entre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa IHS se incorporaron al Registro Nacional de Cultivares (RNC) las primeras variedades de cáñamo industrial.

El registro, autorizado por el INASE tras tres años de ensayos y evaluaciones comparativas en distintas regiones del país, marca un antes y un después para el sector: por primera vez, el cáñamo para fibra y grano podrá cultivarse con fines comerciales en Argentina. Desde el INTA destacaron que este avance sienta las bases para generar conocimiento local, diversificar la producción agroindustrial y abrir nuevas oportunidades en materia de innovación y sustentabilidad.

Cáñamo en San Juan: un avance en conjunto

Hablamos con la licenciada en biología y responsable técnica del laboratorio de fisiología vegetal Sandra Paez, quien junto a la Dra Mariana Balmaceda, el estudante avanzado de biología Martín Carrizo y la directora de INTA San Juan Dra. Mónica Ruiz participan en los ensayos de cáñamo en la provincia.

¿Cómo fueron los ensayos de cultivo?

Los ensayos se llevaron a cabo en el campo de la Estación Experimental Agropecuaria San Juan, emplazada en el departamento Pocito.  El sitio experimental contó con micro parcelas de las diferentes variedades en un ensayo en bloques aleatorizados con 3 repeticiones, cada parcela experimental estaba compuesta por 6 surcos de 6m de longitud.

La separación entre surcos se estableció considerando un cultivo con doble propósito, y debido a la escasez de lluvias reinante en la provincia se utilizó riego por goteo. Además de las variables fenológicas y de rendimiento del cultivo se registraron datos de temperatura y precipitación.

¿Cómo se distribuyeron los roles entre el sector público y el privado?

Primero se creó un Comité Coordinador integrado por dos miembros titulares y dos suplentes por cada una de las partes (INTA -IHS). El INTA, a través de la «Red de Evaluación de cultivares de Cáñamo» con sede cabecera en la EEA Famaillá, condujo los trabajos necesarios para el logro de los objetivos.

La institución aportó la superficie destinada al cultivo ubicadas en diferentes localidades del INTA a nivel nacional abarcando el NOA, NEA, CUYO, Patagonia y Bs. As., como así también la maquinaria necesaria para el acondicionamiento del terreno y los técnicos y profesionales altamente capacitados en cultivos industriales.

Por su parte IHS aportó los recursos económicos, materiales, es decir las semillas y el personal profesional con funciones de coordinación y responsabilidad de la ejecución técnica y administrativa de las actividades correspondientes a dicha empresa.

De Europa y Asia a San Juan

Durante los ensayos, explica Paez, la empresa IHS envió al equipo del INTA un set de semillas codificadas para evaluar su desempeño en distintas regiones del país.

Las variedades provenían de Polonia, Francia y China. Las dos finalmente seleccionadas, Bialobrzeskie y Henola, son monoicas, es decir, con flores masculinas y femeninas en la misma planta. Ambas mostraron estabilidad, uniformidad y buenos rendimientos, lo que explica su elección para el registro nacional.

«La Bialobrzeskie, originaria de Polonia, se destaca por su alta producción de fibra y buen rendimiento en semilla, mientras que Henola es una variedad oleaginosa de porte bajo, que ronda los dos metros de altura, ideal para la producción de grano y aceite» agrega.

Paez explica que al ser un cultivo que no se había desarrollado en la región, no tenían experiencia para el desarrollo: «Esto implicó la necesidad de generar protocolos de manejo agronómico adaptados a nuestras condiciones locales. Pudimos sortear favorablemente este desafío ya que nuestro equipo cuenta con profesionales altamente calificados y con una amplia experiencia en la realización de ensayos de variedades en diferentes especies.»

Los cultivos experimentales, continúa Paez, se dieron en el marco de la Ley 27.669, que regula y habilita el cultivo de Cannabis con fines de investigación científica.

¿Qué impacto esperan que tenga esta incorporación en el Registro Nacional de Cultivares sobre la producción comercial de cáñamo industrial en Argentina?

Esperamos que haya diversificación agrícola sumando este cultivo como una nueva alternativa de producción, que fomente el arraigo, por la generación de nuevos puestos de trabajo, y mejore la balanza comercial a partir de nuevos materiales y productos manufacturados de exportación.

¿Hay planes para incorporar nuevas variedades, tanto nacionales como extranjeras, en futuras etapas?

Sí, por supuesto. Uno de los objetivos posteriores a la conformación de la red es, a partir de las variedades ya registradas, iniciar un programa de mejoramiento genético de la especie en Argentina, con el fin de desarrollar nuestras propias variedades adaptadas a las condiciones locales.

Cáñamo en Argentina: una industria en vanguardia pero también un referente científico

 

Paez destacó que este avance “nos posiciona como un referente en la investigación sobre cáñamo industrial en la región”. Según explicó, el trabajo conjunto entre el INTA y empresas privadas como IHS permite generar información local sobre cómo se comporta el cultivo, cómo se adapta a distintos entornos y qué potencial tiene para distintos usos industriales.

“Estos avances nos ayudan a construir una base científica propia, necesaria para desarrollar tecnologías adaptadas al país y fortalecer la competitividad del sector”, agregó.