Junto a la risa, la estimulación del apetito es uno de los efectos del uso de cannabis conocidos universalmente. Si bien este efecto no depende de una acción directa sobre el sistema gastrointestinal, en combinación con el alivio de las náuseas, convierte a la marihuana en una opción usada desde tiempos antiguos para combatir afecciones estomacales e intestinales. ¿Cómo funciona la interacción entre el cannabis y el sistema digestivo?
Cannabis y sistema digestivo: una relación estrecha
En la medicina china existen referencias que se remontan a 1578 y que describen el uso de cannabis para el tratamiento de los vómitos, la diarrea, las infecciones parasitarias y la disentería. Similar sucede en la medicina ayurvédica: el uso de cannabis es sugerido para favorecer la digestión y la estimulación del apetito.
Uno de los sistemas de nuestro cuerpo que posee una extensa cantidad de receptores del sistema endocannabinoide (SEC) es precisamente el sistema gastrointestinal. Sus dos principales funciones están ligadas a la asimilación de alimentos y a la respuesta inmunológica, ambas justamente relacionadas y vinculadas con el SEC.
Cannabis y sistema digestivo: el alivio en patologías inflamatorias
La acción de los cannabinoides sobre el sistema gastrointestinal se debe a la existencia de receptores del sistema endocannabinoide (SEC), que también responden a fitocannabinoides como el THC o el CBD, como sucede en otras partes del cuerpo.
Los receptores del tipo CB1 se encuentran en el estómago, en las células que cubren las paredes intestinales, el colon y también en las neuronas que conocen el sistema nervioso entérico, parte del sistema nervioso autónomo y encargado de controlar los movimientos de distintos grupos de músculos y la secreción de sustancias.
Los receptores del tipo CB2, en su mayoría, están ubicados en las células encargadas de la función inmunitaria del estómago y los intestinos.
La eficacia del cannabis para el tratamiento de varios síntomas comprendidos en patologías del sistema gastrointestinal fue evaluada en diversos estudios.
En el caso del reflujo gastroesofágico, la sensación de ardor en el pecho debido al ascenso de los ácidos gástricos, provocada por una relajación del esfínter esofágico que separa el estómago del esófago, un estudio publicado en 2009 y realizado tanto en humanos voluntarios sanos como en caninos, comprobó que una administración diaria de hasta 20 mg de THC puede disminuir los síntomas del reflujo al reducir la relajación del esfínter esofágico.
Respecto a una posible eficacia para reducir los síntomas de la acidez producida por una secreción excesiva de ácido clorhídrico, existe evidencia científica variada, sobre todo en animales. Estudios realizados en fechas tan diversas como 1978, 2001 y 2002 concluyeron que los cannabinoides, como agonistas del sistema de receptores CB, pueden modular los mecanismos que producen la secreción gástrica, protegiendo el revestimiento del estómago.
A nivel intestinal, el SEC está involucrado en una función fundamental: la movilidad intestinal, que permite a los alimentos no solo llegar al colon y en definitiva a su excreción, sino también participa en la absorción de nutrientes. La hipótesis es que los fitocannabinoides, como agonistas del grupo CB1, reducen la liberación de acetilcolina en el sistema nervioso entérico, disminuyendo la motilidad intestinal y aliviando los “retorcijones” o la hipermotilidad intestinal.
Además, los cannabinoides son efectivos en Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) como colitis ulcerosa, colon irritable o la enfermedad de Crohn. Un estudio realizado en 2011 sobre pacientes de esta última patología reveló que 21 de 30 pacientes mostraron una mejoría significativa en sus síntomas.
El estudio también incluyó un resultado inesperado: de 26 sujetos que recibían terapia con esteroides, al final del estudio solo 4 continuaban recibiendo este tipo de sustancias.
Cannabis y sistema digestivo: ¿También enfermedades oncológicas?
Algunas EII graves están vinculadas también a un incremento en la posibilidad de desarrollar distintos tipos de cáncer. Un estudio realizado en Israel por la compañía Cannabics Pharmaceuticals demostró la eficacia de los cannabinoides CBC y CBG como inhibidores del crecimiento de tumores en varios tipos de cáncer gastrointestinal.
La hipótesis de los científicos es que estos cannabinoides, gracias a su estructura química que los hace permeables a las membranas de las células cancerosas, pueden inducir la necrosis y disminuir la viabilidad de este tipo de células, reduciendo y hasta eliminando el crecimiento de tumores.
La misma compañía desarrolló un cannabinoide artificial, denominado RCC 33, que en distintos estudios prolongó hasta un 35% la expectativa de vida de ratones inyectados con células de cáncer colorrectal. El fármaco se encuentra en etapa previa a las pruebas clínicas en humanos y se espera que pueda reducir un mínimo del 70% de células cancerosas en este tipo de cáncer.
Un estudio de 2013 realizado en pacientes de EII arrojó que de un total de 292 sujetos observados, un 12,3% era usuario de cannabis y un 39% lo había usado alguna vez. Entre esos usuarios actuales y esporádicos, el 16% manifestó que encontraba el cannabis muy útil para reducir los síntomas de EII como dolor abdominal, náuseas y diarrea. De acuerdo al estudio, cifras similares se registraron en Israel y Canadá, en alrededor del 10% de los pacientes.
¿Qué es el Síndrome de Hiperemesis Cannabinoide?
Se conoce como Síndrome de Hiperemesis Cannabinoide (SHC) a una condición descripta por primera vez en 2004 en usuarios de grandes cantidades de marihuana y caracterizada en su pico agudo por episodios de náuseas, vómitos, arcadas frecuentes, pérdida de peso, deshidratación y dolor abdominal.
Típicamente, el SHC muestra una progresión en tres fases: inicial, caracterizada por dolor abdominal, náuseas y malestar matutino, en forma leve y no asociable con el uso de marihuana; en la siguiente fase, conocida como fase de hiperemesis, durante la cual los episodios de vómitos cíclicos y malestar son generalmente aliviados con duchas o baños calientes, y reaparecen en ciclos; y en la tercer fase, los síntomas desaparecen luego de días a meses de suspendido el uso de Cannabis.
Dado que es una condición que se manifiesta progresivamente, los cálculos sobre su incidencia varían. Un estudio realizado en EE. UU. concluyó que, aproximadamente, el 6% de las consultas en servicios de emergencias por náuseas recurrentes o cíclicas estaban relacionadas con el SHC. Otro estudio que observó las tendencias entre 2006 y 2013 estimó que entre esos años aumentó de 2,3 a 13,3 cada 100 mil consultas.

